La columnista venezolana experta en política internacional con énfasis en China, Beatriz de Majo, ha publicado en el periódico El Nacional un artículo muy interesante sobre la personalidad de Xi Jinping, el “gran líder” comunista chino.
Ponemos “gran líder” entre comillas porque un líder según el diccionario es una persona común y corriente, masculina o femenina, “que dirige o conduce un partido político, un grupo social u otra colectividad”. Pero en el caso que nos ocupa se trata de alguien con poderes excepcionales que los ejerce de manera autoritaria y autocrática.
El artículo de Beatriz de Majo se refiere al presidente chino Xi Jinping, pero lo que escribe es aplicable a cualquier líder autoritario y autocrático, de los que ha habido muchos en la historia y para desgracia de la humanidad siguen abundando, algunos con la pretensión de dominar el mundo o repartírselo con otros compinches.
De Majo comenta un estudio académico sobre la personalidad del presidente de China, Xi Jinping, elaborado por el College of Saint Benedict and Saint John’s University de Minnesota, Estados Unidos. Y se basa también en los estudios del psicólogo “personologista” estadounidense, Theodore Millon (1928-2014).
Según De Majo, de acuerdo con la investigación de la Universidad de Minnesota y las teorías psicológicas de Millon, el líder chino “responde a un patrón de individuos caracterizados por gozar de personalidades primarias que son, en esencia, dominantes, inescrupulosas y ambiciosas”.
Agrega que “los individuos dominantes disfrutan del poder de dirigir a los demás y de suscitar obediencia y respeto. Son duros y nada sentimentales. Sobresalen en la elaboración de políticas públicas y son más tecnocráticos que visionarios. Son personas ambiciosas, audaces, competitivas y seguras de sí mismas. Asumen fácilmente roles de liderazgo, esperan que los demás reconozcan sus cualidades especiales y a menudo actúan como si a ello tuvieran derecho. Esta investigación asegura que los humanos con este prototipo de personalidad son duros y consideran que ellos tienen el deber moral de penalizar o de controlar a aquellos que se desvían de las normas convenidas por la sociedad”.
Además, los líderes de este tipo “pueden desviarse muy fácilmente hacia la autocracia vista esta como una forma de gobernar donde la voluntad de una persona es la suprema ley. Atentaría contra su propia esencia otorgar a terceros el derecho de pensar libremente y de actuar en concordancia”.
Como dejamos dicho arriba, el análisis es sobre la personalidad del líder chino Xi Jinping. Pero básicamente todos los de ese género son iguales. El líder despótico y autocrático es igual en China y en Rusia, en Corea del Norte y Cuba, o en Venezuela y Nicaragua. Solo se diferencian en que el poder de unos es mayor que el de otros, que unos dominan a potencias mundiales y otros a países medianos o pequeños Estados subordinados.
Y hay una gran afinidad ideológica entre todos. Por eso se entienden muy bien a pesar de las diferencias, hablan el mismo lenguaje y se la pasan haciendo acuerdos de cooperación y planes de apoyo entre ellos mismos.