Hoy Día Internacional de la Mujer, en redes sociales, en las calles y entre los conocidos escucharemos “felicidades” y la verdad hay que felicitar a las mujeres, a las guerreras, a las penconas, que a pesar de todas las dificultades, los estereotipos y ganas de muchos de hacerlas creer menos, salen adelante.
Pero también hay que decirlo con todas sus letras a la sociedad, la cultura machista, los políticos machistas y todos aquellos que, sin darse cuenta, dicen ellos, nos restan espacios, esos nos quedan debiendo.
Nos debe la sociedad que ha permitido 73 femicidios en 2023, de acuerdo con Católicas por el Derecho a Decidir, cifra mayor a las 68 reportadas en 2022.
Nos deben los espacios de poder en las oficinas, porque no es suficiente con que la mayoría de trabajadores sean mujeres si las cabezas siempre serán varones y no por un tema de habilidades y talentos.
Nos deben el derecho a un proyecto de vida, a querer algo diferente a lo que establecen los estereotipos y tengo 42 años, no tengo pareja, ni hijos y sé de lo que hablo.
En el deporte nos deben el mismo financiamiento y promoción que a los hombres, de haber sido así no me habría costado encontrar equipos de baloncesto femenino para practicar ese deporte cuando salí de la universidad.
Además, nos deben las mismas oportunidades para acceder a un trabajo, montar una empresa y que reconozcan lo que hacemos en ella, así como demostrar nuestros talentos en consultorías independientes.
Nos deben caminar por las calles sin que resulte que te dé la idea de que tienes hijos perdidos por todos lados porque te gritan “mamacita”. Poder sentirnos seguras caminando por las calles de día o de noche, pero sobre todas las cosas sin creer que tenemos desventajas por el simple hecho de ser mujer.
Ahora hablemos de la comunicación y de lo que desde ahí podemos aportar, para no quedar debiendo. Hablaré de tres campañas en redes sociales que uso de ejemplo para mostrar el contenido de valor que se puede crear y promover en diferentes plataformas.
La primera es una campaña de Saba ¿Qué significa hacer algo como una niña? En la que al principio hombres y mujeres hacen cosas como golpear, pelear, lanzar una bola, patear y correr haciendo muecas enfatizando “delicadeza”. Luego les piden a niñas que hagan esas cosas y lo hacen de manera natural y al consultarles a qué se refiere la pregunta de ¿Hacer algo como niña? Dicen: Hacer las cosas lo mejor que pueda.
El Día Internacional de la Mujer hay que mantener a esas niñas presentes, tanto para hombres, para que sepan que cada quien sin importar el género hace su mejor esfuerzo, y para las mujeres para que dejen de sentirse en desventaja.
La segunda campaña es la de igualdad de trabajo igualdad de salario. A un niño y una niña se les pide recoger pelotas y luego se les premia con un jarrón con dulces, pero al varón se le da el jarrón lleno y a la mujer la mitad. Al consultarle al niño qué pasa, este responde que no es justo, porque ambos hicieron el mismo trabajo. Lo que me hace preguntarme en qué momento de la vida eso cambia.
Y mi favorita, que creo que por eso mi proyecto de vida es diferente, es la otra versión de “arroz con leche me quiero casar, con una señorita de sociedad”. La canción “infantil” es extremadamente machista, pidiendo a alguien que sepa planchar y cocinar.
La nueva versión la escuché en la voz de un niño, en un video en redes sociales y me regresó un poquito la fe en la humanidad: “Arroz con leche yo quiero encontrar a una compañera que quiera soñar, que crea en sí misma, que vaya a luchar, a conquistar sus sueños de más libertad. Valiente sí, sumisa no; feliz, alegre y fuerte la quiero yo”.
Lo que me lleva a decir que entre los deudores también hay influencers que podrían estar produciendo más contenido como estos y emparejando un poco las cosas.
Lamentablemente en los deudores también hay mujeres que crecieron con mentalidad machista, esas abuelas que no dejaban a los hermanos mayores ayudar en las labores del hogar y esas que ven en otras mujeres competencias laborales lejos de compañeras de trabajo espectaculares.
Quiero finalizar diciendo que a pesar de las deudas que muchos tienen con las mujeres hay que celebrar, sentirnos orgullosas de la lucha del día a día, de dar la cara por las que aún no se animam y nunca olviden que somos capaces de muchas cosas, que no es competencia, pero si así fuera caminamos por la vida, luchando contra estereotipos y una sociedad machista, demostrando que podemos hacer lo mismo que los hombres y muchas veces, con tacones.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.