Hoy cumple 98 años LA PRENSA. Fue fundada en 1926 por Gabry Rivas y Pedro y Enrique Belli. Pedro Joaquín Chamorro Zelaya se sumó a ellos como editor en jefe del Diario, y en 1932 lo compró. Desde ese entonces, sus descendientes han sido sus dueños y la han dirigido.
LA PRENSA ha enfrentado muchas vicisitudes durante su historia. En dos ocasiones, por ejemplo, sus instalaciones han sido destruidas por terremotos. Y el estar en un país con una población pequeña y con un ingreso per cápita bajo limitó sus posibilidades financieras. Pero su cruz más pesada ha sido querer practicar periodismo independiente durante gobiernos dictatoriales que han resentido su “cobertura” del quehacer político. Durante la dictadura de los dos Anastasio Somoza, por ejemplo, LA PRENSA fue censurada y hasta cerrada en varias ocasiones. En los años ochenta, sufrió un cisma cuando una división en la familia Chamorro resultó en que uno de sus miembros fundara un periódico nuevo, prosandinista y se llevó consigo al 80 por ciento de los trabajadores de LA PRENSA.
Todo lo anterior fue peccata minuta comparado a como la dictadura Murillo-Ortega ha perseguido a LA PRENSA. Inicialmente “El Carmen” dificultó su acceso a papel y tinta. También la hostigó fiscalmente y terminó confiscando su planta física el 13 de agosto de 2021 y encarcelando a su gerente general, Juan Lorenzo Holmann Chamorro. Por cierto, Juan Lorenzo fue compañero de celda mío en el Chipote.
Lo extraordinario es que LA PRENSA no ha desaparecido. Más bien se ha reinventado exitosamente como un diario digital que sigue compartiendo “el primer borrador de la historia nicaragüense” con sus lectores. El fenómeno de la digitalización de los periódicos se está dando alrededor del mundo. Diarios como el Washington Post, el New York Times y el Wall Street Journal en Estados Unidos, El País en España, Le Monde en Francia y Die Welt en Alemania también han hecho esa transición y tienen más lectores de su versión digital que de la versión en papel. Pero ninguno de estos diarios ha tenido que efectuar este cambio con los desafíos económicos que implica operar en un país pequeño y pobre como Nicaragua, ¡ni con la persecución continua de un gobierno totalitario!
Cada mañana leo LA PRENSA sentado frente a mi computadora y tomando una taza de café. Y durante el día me mantengo al tanto de lo que está pasando en Nicaragua “abriendo” LA PRENSA en mi teléfono celular. Estoy seguro que hay muchos otros que hacen lo mismo. Me interesa darle seguimiento al quehacer político de mi país. ¡Sí, de mi país! porque sigo siendo nicaragüense, por gracias de Dios. Y la dictadura lo sabe. Tan es así que reconoció mi ciudadanía al entregarme un pasaporte nuevecito nicaragüense el 9 de febrero de 2023. También los recibieron los 221 otros compatriotas encarcelados que viajaron conmigo a Estados Unidos en el “vuelo de la libertad” que tomamos en la mañanita del 9 en Managua.
Disfruto de mi lectura matutina de LA PRENSA. Me interesa, por supuesto, estar al tanto de las “nuevas malas” de la política criolla. Devoro, también, lo que está pasando en la economía, los departamentos y en Latinoamérica en general, ya que los medios estadounidenses que leo en mi exilio en Washington traen pocas noticias relacionadas con nuestro subhemisferio. Gozo, también, con las genialidades de Manuel Guillén, que día a día interpreta con sus caricaturas lo que ocurre en Nicaragua. Guillén es nuestro Honoré Daumier, el gran caricaturista francés que deleitó a lectores con sus caricaturas en el siglo XIX. Antes los periódicos norteamericanos tenían caricaturas, pero poco a poco fueron desapareciendo. Ahora algunos de ellos —como el Washington Post— las están reviviendo tímidamente, pero las caricaturas del Post no le llegan ni al tobillo de las joyas de Guillén.
Por supuesto, leo con especial interés la sección de Opinión de LA PRENSA. En el editorial me entero de lo que opina el Consejo Editorial de LA PRENSA sobre temas nacionales e internacionales. Y leo —y a veces hasta participo— en esa ágora de ideas que es la sección reservada para los artículos de opinión que someten personas que no trabajan en LA PRENSA.
Considero que la página de Opinión de LA PRENSA —y la de los otros periódicos que todavía la tienen— es el alma del rotativo. En su caso, LA PRENSA aboga incesantemente por la democracia representativa, el respeto para los derechos humanos, la economía de mercado, la transparencia, la igualdad de oportunidad para todos y la libertad de culto y, por supuesto, de expresión. Estos conceptos liberales son la base de su “credo”.
Cierro con Magazine. Este no es un deleite cotidiano ya que se publica solamente una vez por cada mes. Pero bajo la dirección hábil de Fabián Medina, su enfoque —muchas veces histórico— es muy informativo y de agradable lectura. No me lo pierdo y sospecho que muchos otros tampoco porque es una manera grata y fácil de familiarizarse con nuestra historia y, además, con las riquezas que ofrece Nicaragua a sus ciudadanos y a los que nos visitan.
¡Feliz cumpleaños amigos de LA PRENSA!
El autor fue canciller de Nicaragua, director del Banco Mundial y escribe artículos para la página de Opinión de LA PRENSA.