Arduos años de trabajo de órdenes religiosas oscurecidos por la dictadura en Nicaragua

Algunas órdenes han sido expulsadas del país, otras entregan sus administraciones a la Arquidiócesis de Managua y otras trabajan en silencio

En Nicaragua la arremetida que ha hecho el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha ido más allá de la persecución, la cárcel y expulsión de religiosos y obispos enviados al destierro. Las parroquias se han visto debilitadas por la ausencia de sacerdotes, entrega de sus administraciones a la Arquidiócesis, que antes eran administradas por congregaciones religiosas, mientras otras sobreviven en el silencio y un trabajo comunitario discreto.

El pasado domingo 28 de enero se apagaron los 90 años del trabajo que realizaron los sacerdotes de la congregación de sacerdotes jesuitas en la parroquia Santo Domingo, ubicada en los escombros de la antigua Managua. Los sacerdotes entregaron la administración a la Arquidiócesis de Managua.

Durante la misa dominical presidida por el cardenal Leopoldo Brenes, el presbítero Michael José Medina recibió la administración de la parroquia, el sacerdote es considerado por Brenes un ser con «vocación pastoral y dotes humanos».

“Es importante que el sacerdote entrante no borre lo que hicieron los otros sacerdotes en esta iglesia”, destacó Brenes. 

Agregó que la Compañía de Jesús manifestó que no podía seguir administrando el templo, sin ofrecer mayores detalles.

Silvio Avilés, a cargo de los jesuitas en Nicaragua, afirmó que desde el 2023 se tenían conversaciones con el cardenal Brenes donde se le informó «que ya no podemos continuar con la parroquia”. “Vamos a seguir viéndonos las caras, pero ahora la parroquia es administrada por la Arquidiócesis», agregó el dirigente jesuita.

En agosto de 2023 el padre jesuita Juan Gaitán fue párroco de la iglesia Santo Domingo y tuvo que dejar la administración tras la toma de la Universidad Centroamericana (UCA) y la residencia de los jesuitas.

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Un sacerdote consultado por LA PRENSA y que pertenece a la Arquidiócesis de Managua dijo que algunos casos, donde las congregaciones dejan sus administraciones, se pueden deber a que han sido enviados a cumplir otras misiones pastorales dentro o fuera del país, pero que en este contexto otras situaciones apremian.

“Los jesuitas han hecho un trabajo grande en la parroquia Santo Domingo, pero por obediencia a sus superiores han tenido que retirarse, debemos agradecer el trabajo que han hecho por la Iglesia en Nicaragua”, indicó.

Sin embargo, dijo que “es importante reconocer que hacer el trabajo de evangelización dentro del país es más complicado, las razones ya muchos las conocen. Solo nos queda orar por nuestra Iglesia y seguir realizando nuestro trabajo, que es acompañar al pueblo de Dios evangelizando la buena nueva”.

Más en la lista

Los jesuitas no son los primeros y únicos en entregar la administración de las parroquias asignadas. A inicios de la crisis sociopolítica del 2018 la orden de Franciscanos Capuchinos entregó a la Arquidiócesis la administración de la parroquia Monte Tabor, ubicada al sur de Managua.

La orden de religiosos continúa en Nicaragua realizando un trabajo en silencio y oración en una capilla llamada Inmaculada Concepción de María.

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El 25 de octubre de 2023 la dictadura de Ortega canceló la personería, tras 58 años de existencia, de la Orden de Frailes Menores Franciscanos de la Provincia Seráfica de Asís, dos meses después de expulsar a los sacerdotes que guiaban a la Universidad Centroamericana (UCA).

Los Jesuitas dejaron el país luego de la confiscación de la Universidad Centroamericana

Una vez aniquilada la organización religiosa, Ortega mandó a funcionarios del Ministerio de Educación (Mined) y agentes de la Policía Nacional a tomarse las instalaciones del Colegio San Francisco de Asís, en Matagalpa.

La Compañía Orden de los Frailes Menores Franciscanos de la Provincia Seráfica de Asís en Nicaragua, llevaba la administración del Santuario El Tepeyac, donde se encuentra la tumba del padre Odorico D’Andrea, en San Rafael del Norte, Jinotega.

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