Nicaragua intentó tocar las estrellas y cuando parecía a punto de lograrlo ante el asombro del planeta beisbol, se vino de bruces contra el piso para sufrir una nueva y dolorosa caída a pesar de su extraordinario esfuerzo que rebotó frente a la fortaleza de República Dominicana que se llevó un triunfo 5-4 en el marco de la Serie de la Caribe.
De nuevo, Nicaragua volvió a lucir como un equipo combativo, tenaz y corajudo, pero impreciso en algunas de sus ejecuciones, varias de las cuales tuvieron repercusiones graves en el destino de un partido que estuvo revestido de drama hasta el último instante, pero prevaleció la historia, el talento y la tenacidad del equipo quisqueyano.
Nicaragua se puso al frente 1-0 en el mismo primer episodio gracias a la velocidad de Jarius Richards. El estadounidense disparó un cepillazo al bosque derecho y luego robó segunda y tercera, para anotar al instante por error en tiro a la antesala del receptor Webster Rivas, lo que generó la primera erupción emocional de la barra pinolera.
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Sin embargo, la algarabía nicaragüense fue breve. Dominicana logró el empate en el inicio del segundo, cuando tras doblete de Dawel Lugo, un toque lo movió a tercera y rola por la segunda base de Leury García lo hizo anotar, para provocar ahora un júbilo entre la masiva presencia de fanáticos quisqueyanos en el IoanDepot Park.
Pero Nicaragua no bajó los brazos y articuló su mejor operativo ofensivo hasta el momento. Luego de un out, Francisco Peguero metió hit al bosque derecho y Raudy Read siguió con otro hacia la pradera izquierda. Entonces Cheslor Cuthbert, bateador a menudo cuestionado, conectó sencillo al centro para tomar ventaja 2-1 causando una agitación masiva.
Y antes que el entusiasmo nica se apagara en el estadio de los Marlins, Omar Mendoza lo volvió a atizar con una línea violeta hacia el jardín derecho que amplió la ventaja de los nicas a 3-1, provocando la explosión del abridor dominicano, Brook Hall, un lanzador de Estados Unidos que estuvo vinculado a los Cerveceros hasta en su nivel AAA.
Sin embargo, Dominicana conectó par de hits y ahora le tocó sufrir a la barra nica. Emilio Bonifacio y Gustavo Núñez ligaron sencillo y Marvin Benard retiró a su abridor Yoanner Negrín, después de cuatro laboriosos innings en los que admitió tres hits y dos carreras y trajo al zurdo Pedro Torres para medirse al veterano Robinson Canó.
Canó le pegó sencillo y llenó las bases sin outs, pero Torres dominó al cuarto bate Ramón Hernández en rola propicia para doble play por segunda, pero Manny García titubeó y solo se pudo sacar un out y Canó anotó para el 3-2 que alteró la confianza pinolera. Pero Benard trajo a Joaquín Acuña y detuvo la rebelión quisqueyana.
Y antes de que los dominicanos se sintieran cómodos en sus pretensiones de hacer girar el marcador, Manny García disparó un enorme cuadrangular sobre envío de Jorge Martínez que estremeció el IoanDepot Park y recuperó la distancia en la ventaja nica a 4-2. García celebró a lo grande y los fanáticos nicas hicieron una explosión de júbilo.
Pero aún faltaban emociones, propiciadas sobre todo por impresiones de la defensa nica. Un error de Melvin Novoa en tiro a primera le permitió anotar a Canó, quien se había embasado por hit y regresó la angustia con un 4-3, que fue sostenido luego por Osman Gutiérrez en medio de una enorme tensión, pero Dominicana empató ante Euclides Leyer, víctima de un triple de Bonifacio, quien anotó por infield hit de Hernández.
Una vez más, la ventaja nica se había desvanecido. Ahora los quisqueyanos ganaban 5-4 y recurrieron a sólido bullpen para sostener la ventaja y capturar su primer triunfo en la Serie del Caribe. Neftalí Feliz se llevó la victoria con salvamento de Jairo Asencio y derrota para Euclides Leyer. Read, de 4-3, fue el mejor batear por Nicaragua. Omar Mendoza de 4-2.