Cuidado con las estadísticas

Mark Twain, el connotado autor norteamericano que atravesó a nuestro país a mediados del siglo XIX, tenía un gran sentido de humor y muchas ocurrencias. Por ejemplo, notó que había tres tipos de mentiras: “Mentiras, mentiras malditas y estadísticas”. 

Recordé esta frase cuando leí un artículo en LA PRENSA del 26 de enero, cuyo mensaje principal era que la cartera de créditos del sistema financiero nacional había alcanzado un récord al superar el nivel de créditos en abril de 2018, el récord anterior. Y observó el artículo, que con esto la banca había superado los efectos provocados por la crisis sociopolítica en 2018.

Sin duda los datos que citó el artículo son precisos, pero tienen un grave defecto: están en córdobas que no han sido ajustadas para compensar por la inflación y el deslizamiento de nuestra moneda con el dólar que se ha dado desde abril de 2018. En la jerga económica, estas cifras están en córdobas corrientes y no reflejan la realidad.

 No sorprendentemente, me llamó una persona para comentarme que la situación económica de Nicaragua era buena. Se basó en el artículo de LA PRENSA. Le contesté que eso no era tan así y traté de explicarle lo de los córdobas corrientes versus los córdobas “constantes”, otra expresión en la jerga económica que significa ajustado para inflación y el deslizamiento. Confieso que no estoy seguro que mi interlocutor comprendió mi explicación. Y me imagino que, al igual que este individuo, hay otros que se confundirían con estos “detalles”.

 En todo caso, y para dar una visión más acertada de la situación en el Sistema Financiero Nacional, brindo en el próximo párrafo el valor de la cartera crediticia de los bancos y las financieras basado en dólares constantes, es decir ajustado para inflación. Para este ejercicio, me baso en las tasas de cambio dólar-córdoba oficiales de abril 2018 y la de hoy.

Al efectuar estos ajustes, el valor en dólares constantes de la cartera crediticia del Sistema Financiero Nacional todavía no ha alcanzado ni mucho menos superado lo que era en abril de 2018.  Más bien, está todavía aproximadamente quince por ciento por debajo del valor de la cartera en 2018.

Esto no debe de sorprendernos. Basado en datos del Fondo Monetario y el Banco Mundial, fue enorme la contracción económica ocasionada por la represión del gobierno en 2018 y la crisis sociopolítica en los años posteriores. Por ejemplo, en tan solo 2018-2020, nuestra economía sufrió una contracción de nueve por ciento. Y salir de este hoyo no será fácil, sobre todo con un clima de inversión pobre causado por la pesada cruz política que Nicaragua está cargando.

A como he señalado en otros escritos, Nicaragua sigue siendo un país empobrecido. Somos la economía más pequeña de Latinoamérica y solo Haití tiene un ingreso per cápita más bajo que el nuestro. Y no estamos peor gracias a la tremenda generosidad de la diáspora nicaragüense y el chorro de dinero que envía a sus seres queridos. Sin estas remesas, Nicaragua —incluyendo el Sistema Financiero Nacional— andaría empantanada en una situación aún más desastrosa. Esta es nuestra realidad, y no la mentirita que recoge el artículo del 26 de enero.

El autor fue director del Banco Mundial y presidente de la Comisión Económica en la Asamblea Nacional.  

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