Todavía suena en mis oídos el “sí se puede” de los más de cuatro mil nicaragüenses en el LoanDepot Park, aunque al final no se pudo. El beisbol es cruel cuando se hace soñar con una victoria y más porque te da el sabor del triunfo en los labios, aunque más tarde la garganta te queda como un árido desierto tras la derrota. Nicaragua empezó ganando y terminó perdiendo (5-2), haciendo una muy buena presentación, pero dejando la sensación de qué se pudo hacer algo más.
Lo que hizo Luis Ramírez es de un lanzador de alto nivel. Resolvía sus propios problemas, a pesar de batallar en tres ocasiones con corredores en posición anotadora tras su propio descontrol, logró salir del hoyo, mostrando un temple de acero en los momentos más determinante del partido, hasta que su brazo se agotó, a pesar que tenía 77 lanzamientos, su recta había bajado de 91 millas a 88, ya no era indescifrable y Benard hizo bien en no titubear para sacarlo del montículo. Por un pequeño instante el sueño de un triunfo parecía real.
¿A quién le envió el mensaje Cheslor Cuthbert? Cuando conectó el doble que impulsó la primera carrera de la historia en Nicaragua en una Serie del Caribe, el costeño se barrió en la intermedia y comenzó a realizar gestos de: “aquí estoy, aquí estoy”, señalándose con euforia. Era como si el costeño descargara toda su furia porque no iba a ser titular y de último momento el cuerpo técnico decidió incluirlo en la alineación.
Te puede interesar: El misterio de Cheslor Cuthbert en la Serie del Caribe: entró en la alineación de último momento
El inning en el cual todo cambió. El sexto episodio se convirtió en un episodio para el olvido. Un roletazo a Brando Leytón se le complicó, pero aun tiró a tiempo a segunda, el problema fue que Jesús López se perdió en el tiempo y trató de buscar un doble play cuando era imposible que eso sucediera porque Heliot Ramos ya estaba sobre la base “horas con anticipación”, y lo que pudo ser un doble play se convirtió en error en tiro con corredor en posición anotadora que más tarde anotaría por el triple de Jack López.
Las decisiones de Marvin Benard fueron un acierto durante todo el juego, sin embargo, el resultado no dependía de él. Mover a Read a la primera, colocar a Melvin Novoa de titular en la receptoría, cambiar a Miranda por Saúl Orozco y llevarse a cada lanzador sin titubeo dejó en Benard una gran impresión como timonel.