Mandíbula apretada, corazón acelerado, mirada severa y cerebro frío parecían caracterizar cada imagen de Marvin Benard mientras defendía el bosque central de los Gigantes de San Francisco en las Grandes Ligas. No había sonrisa por ningún lado, solo tal vez al final, si se ganaba el partido. Esa seriedad trata de implementarla ahora como mánager.
“Yo siempre jugaba enojado”, admite Benard, convertido ahora en timonel del equipo que Nicaragua envía a Miami para participar en la Serie del Caribe. “Aunque se trataba de un juego, siempre le imprimí toda la intensidad que podía a mis acciones para ayudarle a ganar a mi equipo y así poder mantenerme jugando el mayor tiempo posible”, agrega.
Esa intensidad no ha disminuido en Benard, quien junto a una tropa de 28 peloteros trata de escribir una historia digna de ser recordada a partir de este jueves en la Serie del Caribe, un evento al que Nicaragua acude por primera vez. La primera cita es contra Puerto Rico a las 9:30 de la mañana en el IoanDepot Park, la casa de los Marlins de Miami.
“Nosotros no vamos de paseo”, sentenció Benard la noche del martes mientras el equipo de Nicaragua recibía el pabellón nacional. “El equipo me encanta, la técnica y la química que vimos. Estamos emocionados por llegar y pelear. No vamos de paseo. No quiero ni creo que tengo turistas en este equipo”, remarcó el exjugador de Grandes Ligas.
Durante su carrera de nueve campañas en las Mayores, Benard fue destacado primer bate y jardinero central. En dos ocasiones acumuló temporadas de 100 o más carreras anotadas y otras dos de 140 o más hits, mientras cerraba con un promedio de .271 en 2,630 turnos y lograba ser incluido en el Salón de la Fama del equipo de San Francisco.
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“Dirigir, sin embargo, es otra cosa. Es estar atento al funcionamiento de todo un colectivo que está comprometido con hacer el mejor trabajo posible. En este equipo están los que se han entregado más en los entrenamientos, los que han lucido mejor y los que desean hacer un buen papel para Nicaragua”, indicó Benard, quien llegó recién a 53 años.
Nicaragua no es favorita contra ninguno de sus rivales en la Serie del Caribe, pero este club que ha adiestrado Benard y su amplio staff de coaches, tiene la esperanza de atrapar unas dos victorias o si es posible más, pero, sobre todo, el equipo se ha planteado desplegar su mejor esfuerzo para dejar la mejor impresión posible más allá de los resultados.
“He pedido a los muchachos disciplina por sobre todas las cosas. A mí me gusta esa palabra y es curioso, pero siempre que decimos disciplina, pensamos en los atletas, pero disciplina es una necesidad básica para tener éxito en cualquier área. Si no, miren aquí, nos citaron a las 6:00 de la tarde y no se comenzó a esa hora (el abanderamiento)”, recalcó.