Hace poco una empresa me encomendó la tarea de revisar una larga traducción del inglés al español. La traducción estaba razonablemente bien, pero tenía algunas imprecisiones que me despertaron sospechas. Por ejemplo, había frases como “lea lo siguiente, y podrás aprender más” y otras por el estilo, en las cuales se trataba al lector de usted y de tú en el mismo párrafo y a veces hasta en la misma oración. Me dije que un traductor humano jamás cometería ese error. Mis sospechas no eran infundadas: poco después me dijeron que, en efecto, la traducción se había hecho con inteligencia artificial.
El avance de la inteligencia artificial (IA) ha sido espectacular. Hace unos años, cuando aparecieron traductores automáticos basados en IA como Google Translate, hice una prueba para ver hasta qué punto eran confiables. Escribí en Google Translate el refrán en inglés “like father like son” y la IA lo tradujo literalmente así: “Como padre, como hijo”. Un disparate en español. Pero unos meses después, repetí el experimento y esta vez la máquina lo tradujo correctamente: “De tal palo, tal astilla”. La IA había aprendido. Y sigue aprendiendo constantemente, cada minuto, cada segundo.
No en balde la profesión de traductor está entre los 10 trabajos en mayor peligro de ser sustituidos por la nueva tecnología, según una lista elaborada por OpenAI, la empresa de IA creadora del sistema ChatGPT, entrenado para mantener conversaciones con personas. Entre otros trabajos en peligro están: analistas de noticias, reporteros y periodistas; relacionistas públicos; secretarios jurídicos y asistentes administrativos; contables, auditores, analistas financieros y diseñadores de interfaz de usuario y de internet.
OpenAI señala que muchos trabajos manuales, que requieren fuerza humana, estarían protegidos del avance de la tecnología. Entre ellos: cocineros de comida rápida, lavaplatos, carpinteros, pintores, mecánicos de autobuses y camiones, operadores metalúrgicos, operadores de pavimentación y reparadores y cambiadores de neumáticos. Y también atletas y competidores deportivos.
El Fondo Monetario Internacional dice que el 40 por ciento de los trabajos se verán afectados por la IA, algunos positivamente y otros negativamente. Pero Ben Goertzel, investigador de IA, el inversionista Warren Buffett y otros han hecho una predicción inquietante: piensan que en el futuro la IA podría eliminar hasta el 80 por ciento de los empleos en todo el mundo. Si eso ocurre, a largo plazo causaría un cambio radical de nuestras estructuras socioeconómicas, la creación de un sistema muy distinto al de hoy. En ese nuevo sistema, mientras las máquinas hacen los trabajos necesarios, nosotros “tendremos tiempo para dedicarnos a cualquier cosa, a crear, a investigar, a hacer sencillamente lo que nos guste”, dice Avi Loeb, astrofísico de la Universidad de Harvard. Pero a corto plazo, la sustitución de muchos empleos por la IA sería una catástrofe social ante la cual, afirman Goertzel, Buffett y Loeb, los gobiernos prácticamente no tienen ningún plan.
Acabo de preguntarle a ChatGPT si la IA podría representar un peligro para la humanidad. Esta fue su respuesta: “La pregunta sobre si la inteligencia artificial (IA) podría representar un peligro para la humanidad es un tema de debate y preocupación en la comunidad científica y ética. Aquí hay algunas consideraciones clave:
Control y Supervisión: A medida que la IA se vuelve más avanzada, existe la preocupación de que pueda volverse autónoma y difícil de controlar. Garantizar una supervisión adecuada y un diseño ético es crucial para mitigar riesgos potenciales.
“Decisiones Autónomas: En ciertos contextos, la IA puede tomar decisiones críticas de manera autónoma. Si no se programa adecuadamente o si los datos de entrenamiento contienen sesgos, podría conducir a decisiones perjudiciales.
“Seguridad Cibernética: La seguridad de los sistemas de IA es crucial. Si los sistemas de IA son vulnerables a ataques cibernéticos, podrían ser manipulados para realizar acciones perjudiciales.
“Desplazamiento Laboral: La automatización impulsada por la IA podría resultar en la pérdida de empleos en ciertas industrias, lo que podría tener implicaciones socioeconómicas significativas.
Armas Autónomas: El desarrollo de armas autónomas, también conocidas como ´robots asesinos´, es una preocupación ética. La falta de control humano en decisiones letales plantea riesgos importantes.
“Ética en la Recopilación de Datos: La recopilación masiva de datos para entrenar algoritmos de IA plantea preocupaciones sobre la privacidad y la ética en la gestión de la información personal.
“Es importante destacar que la mayoría de los expertos abogan por un enfoque ético y regulaciones adecuadas para guiar el desarrollo y la implementación de la IA. La conciencia, la transparencia y la colaboración internacional son esenciales para abordar los posibles riesgos asociados con la IA”.
La propia inteligencia artificial subraya la necesidad de un “enfoque ético y regulaciones adecuadas” en su implementación. Su advertencia sobre el desarrollo de armas autónomas (los “robots asesinos”) me trajo enseguida a la mente las palabras del galardonado cineasta canadiense James Cameron, haciendo referencia a su película Terminator, estrenada hace 40 años, sobre un robot asesino del futuro: “Se los advertí en 1984, y ustedes no escucharon”. [FIRMAS PRESS]
El autor es un escritor y periodista radicado en Miami. Su novela más reciente es La espada macedonia, publicada por Mundiediciones. En 2023 publicó un libro sobre la pandemia del COVID-19, titulado Una plaga del siglo XXI, a la venta en Amazon.