El papa Francisco invitó a monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua exiliado en Miami, Estados Unidos, a visitarlo en el Vaticano y lo confirmó en su cargo eclesiástico en Nicaragua.
Báez viajó a Roma para sostener este sábado 20 de enero la audiencia con el papa Francisco, la máxima autoridad de la Iglesia católica en el mundo. «El Papa Francisco me invitó a visitarlo y me recibió hoy en el Vaticano. Agradezco su cariño de hermano y sus sabias palabras», contó tras el encuentro el religioso.
Durante el encuentro, el Papa «me confirmó como Obispo Auxiliar de Managua y me mostró su interés y amor por Nicaragua. Hemos decidido encontrarnos varias veces más durante este año», afirmó el obispo.
El encuentro se dio casi una semana después que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo desterró al Vaticano a dos obispos, 15 sacerdotes y dos seminaristas.
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Opositores han reaccionado a la noticia. El exembajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Arturo McFields dijo «esperando buenas noticias sobre la iglesia nicaragüense y la libertad religiosa».
El pasado 14 de enero la dictadura confirmó haber excarcelado y desterrado a Roma a los 19 sacerdotes, incluyendo a monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa; y a monseñor Isidoro Mora, obispo de la Diócesis de Siuna, después de haber hecho “coordinaciones discretas y respetuosas” con la Santa Sede.
«La Presidencia de la República, el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional y el Pueblo de Nicaragua, agradecemos profundamente al Santo Padre, Papa Francisco; a la Secretaría de Estado de la Santa Sede; a su Titular, Cardenal, Su Eminencia Reverendísima, Pietro Parolin, y a su equipo de trabajo, por las muy respetuosas y discretas coordinaciones realizadas para hacer posible el viaje hacia el Vaticano de dos obispos, quince sacerdotes y dos seminaristas», indicó la misiva.
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Según el régimen los sacerdotes fueron recibidos por autoridades vaticanas, «en cumplimiento de acuerdos de buena fe y buena Voluntad, que buscan promover entendimiento y mejorar la comunicación entre la Santa Sede y Nicaragua, para la Paz y el Bien».
Horas antes, monseñor Báez había confirmado la noticia del destierro de los 19 religiosos, durante la misa dominical en iglesia Santa Agatha en Miami. Conteniendo las lágrimas, el obispo dijo que «la dictadura criminal de Ortega y Murillo no han podido contra el poder de Dios».
Diálogo con la Santa Sede
El régimen Ortega Murillo reconoció que aceptó el llamado que hizo el papa Francisco a un «diálogo diplomático» para solucionar problemas.
«Reconocemos las posibilidades del diálogo franco, directo, prudente y muy serio, un diálogo responsable y cuidadoso, que ha hecho posible llegar a este día de Alabanza al Dios de todos, que nos ilumina y guía para continuar cultivando la confianza y para acrecentar, desde la Fe, la tranquilidad de Espíritu y el derecho a la justicia y la vida de las familias nicaragüenses», cita la dictadura.
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El canciller del Vaticano, arzobispo Paul Gallagher, reveló el jueves 18 de enero que no fue nada fácil la negociación que dio como resultado la excarcelación de dos obispos, 15 sacerdotes y dos seminaristas que estaban en prisión en Nicaragua y el sábado fueron desterrados a Roma.
«Es claro que negociar cosas como la salida de estos sacerdotes de Nicaragua no fue fácil», dijo Gallagher durante una conferencia de prensa, a propósito de los 200 años de la muerte del cardenal Ercole Consalvi, un símbolo de la diplomacia del Vaticano.