En lo que va del 2024 el papa Francisco se ha pronunciado dos veces por Nicaragua, en la primera pidió oraciones por el país y la libertad de los sacerdotes encarcelados, y en la segunda invitó al régimen de Daniel Ortega a vivenciar un “diálogo diplomático”, una solicitud que inquieta a muchos y da esperanza a otros.
El 8 de enero frente al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el papa Francisco nombró entre los países en conflicto a Nicaragua y aseguró que la crisis sociopolítica tiene “dolorosas consecuencias”.
“La Santa Sede no cesa de invitar a un diálogo diplomático respetuoso del bien de los católicos y de toda la población”, dijo el representante del Vaticano.
Danny Ramírez Ayérdiz, secretario ejecutivo del Centro de Asistencia Legal Interamericano en Derechos Humanos (Calidh), expresa a LA PRENSA que el papa Francisco al referirse a un diálogo diplomático invita al “cese a la persecución».
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Sin embargo, no descarta que entre el Vaticano y Estados Unidos existan conversaciones para buscar soluciones a la crisis que vive Nicaragua desde el 2028.
Subraya que hay algo que le llama la atención y “es el hecho de que el papa aclaró a qué tipo de diálogo se refería”.
“La insistencia de él creo que tiene que ver con una presión que vienen ejerciendo otros estados, por ejemplo, Estados Unidos también está siendo insistente, y no dudo que haya conexiones diplomáticas entre la Iglesia y Estados Unidos para hacer como un esfuerzo en conjunto”, detalla el defensor de derechos humanos.
La última solicitud del papa la hizo en el acostumbrado encuentro que sostiene de manera anual en el inicio de año y dijo que sigue siendo preocupante también la situación de Nicaragua. “Es una crisis que se prolonga desde hace tiempo con dolorosas consecuencias para toda la sociedad nicaragüense, en particular para la Iglesia católica”, expresó.
Esa preocupación del papa significa un interés profundo del pontífice por la nación, ya que no solo Nicaragua tiene problemas de persecución religiosa, “está siendo perseguida la Iglesia en Cuba, también en China”, dice Ramírez Ayérdiz.
“Creo que al papa le interesa muchísimo que cesen los crímenes, que cese la persecución, procederse a liberar los presos políticos. Yo noto muy positivamente esto que está haciendo el papa, o sea, él es la cabeza visible de la Iglesia, el régimen corre cuando se trata de presión, solo observemos el día en que el Departamento de Estado se pronunció, a regañadientes, corrió Rosario Murillo a mostrar a monseñor Álvarez”, recordó.
El 1 de enero el papa Francisco invitó también a todos los presentes en la Plaza de San Pedro y a todo el pueblo de Dios, a que “siempre busquemos el camino del diálogo para superar las dificultades (…) recemos hoy por Nicaragua”, resaltó.
«Sigo con preocupación todo lo que está ocurriendo en Nicaragua, donde obispos y sacerdotes han sido privados de la libertad. Les traslado a ellos, a su familia y a toda la Iglesia del país mi cercanía en la oración», resaltó en el rezo del primer Ángelus del 2024 desde el Vaticano.
Decisiones sabias
La lectura que hace el defensor a los llamados del papa es que supone habrá una campaña internacional este 2024 “para que, por lo menos se libere a los ministros de la fe católica”.
Como resultado de la persecución política contra la Iglesia católica en Nicaragua, el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas identificó a 14 sacerdotes detenidos hasta finales de 2023. Antes, en octubre de 2023 el régimen desterró a 12 sacerdotes detenidos de manera arbitraria.
Un sacerdote de la Diócesis de León consultado por LA PRENSA destacó que el papa Francisco es muy sabio en sus decisiones y que espera pronto que los religiosos encarcelados estén en libertad y que puedan ejercer su ministerio de manera libre.
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“Sé que la situación está extremadamente complicada, pero confío en que detrás de las palabras del papa existan estrategias para ayudarnos a estar tranquilos, yo me uno a la campaña de oración que pide nuestro representante”, agregó.
Además, dijo sentirse respaldado por el prelado, “tenemos que confiar en que se está trabajando en una solución, sí entristece lo que pasa, pero a nosotros los sacerdotes nos queda ejercer nuestra labor en medio de las dificultades”, subrayó.