Monseñor Silvio Báez afirmó que el régimen de Nicaragua odia a la Iglesia católica, además que siguen violentando los derechos del pueblo nicaragüense. En su más reciente homilía celebrada en la iglesia de Los Ángeles junto al padre Edwin Román, Monseñor Báez comentó que la dictadura de Daniel Ortega tiene como objetivo la ambición desmedida, la irracionalidad, la venganza y el odio.
«El secuestro de tantos hermanos secuestrados y encarcelados esto muestra, no solo el afán de instaurar un poder dinástico, injusto y violento. Sino también la debilidad de un sistema anacrónico e inhumano que no resiste ante la fuerza de la verdad y el amor. Por eso odian a la iglesia», fueron parte de las palabras de Báez.
Además, hizo mención que los tiranos llegan a ser olvidados y condenados, por Dios y por la historia. Hizo mencionó a la ola de secuestros arbitrarios que la dictadura ha mantenido desde finales del año pasado contra religiosos.
Casi veinte integrantes de la Iglesia católica, entre sacerdotes, monseñor y seminaristas se encuentran en estado de desaparición y no existe información concreta sobre su paradero. Las autoridades policiales y judiciales no han brindado información sobre los supuestos delitos por los que se les acusa.

Llama la «paciencia histórica»
Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la Catedral de Managua, afirmó que los cambios sociales son procesos lentos. «Son todavía más lentos y complejos; en el caso de nuestro país, hay que superar tantos vicios sociales y políticos que han dominado nuestra historia, como el sometimiento de la ley a las arbitrariedades de los poderosos o la indiferencia de la gran parte de la ciudadanía».
Hizo un llamado a la perseverancia y la «paciencia histórica». Durante su homilía especial de inicio de año en la Iglesia de Los Ángeles, instó a los ciudadanos a esforzarse desde el presente para construir el ideal de la sociedad en la que deseen vivir en el futuro.
«Debemos esforzarnos por liberar nuestros corazones de ambiciones mezquinas, renunciando a la indiferencia social. Debemos crecer en la clara conciencia de nuestros derechos y deberes ciudadanos, dejando a un lado el arribismo, el mesianismo hacia los líderes y la corrupción», dijo.
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Durante la celebración de la santa misa, mencionó que los tiranos son personas que viven constantemente con miedo y se sienten amenazadas de forma continua: «Para ellos, todo el pueblo, incluso aquellos en su círculo más íntimo, son siempre rivales o enemigos a quienes hay que cuidarse, luchar e incluso eliminar».
Hizo referencia a ese «oscuro mundo» donde todo es válido con el fin de asegurar el poder. El cálculo, el cinismo, la injusticia, la violencia, la crueldad, el desprecio y la destrucción de los inocentes son algunas de las acciones que destacan en este grupo de personas.

«Los tiranos, tanto de ayer como de hoy, se disfrazan de defensores de la paz y el orden, pero en realidad son crueles y desalmados», remarcó Monseñor Báez y afirmó que las consecuencias de sus actos siempre son el derramamiento de sangre inocente.