Pedro Xavier Molina durante sus inicios en El Nuevo Diario en el año 2000. Foto tomada de sus redes.

Caricaturista Pedro Molina: «Es vital guardar registro de nuestra historia»

El caricaturista pasó 12 años publicando su trabajo en el extinto El Nuevo Diario. Hoy lamenta que su trabajo ya no exista en el archivo digital

El caricaturista Pedro X Molina, quien por 12 años publicó su trabajo en el extinto El Nuevo Diario, lamentó la desaparición del contenido virtual de ese medio de comunicación escrito, lo que para él significa la pérdida de un espacio de consulta de información, de análisis, de reflexión, de historia y la pérdida de su propia obra artística en el archivo digital.

«La alerta que yo lanzo es que si estos espacios de consulta de información, de análisis, de reflexión, de historia se pierden, esas lagunas de conocimiento que quedarán en la actual sociedad y las venideras serán llenadas con las mentiras y la propaganda de la dictadura. No quiero siquiera empezar a enumerar todas las nefastas consecuencias que de ello puedan derivarse», manifestó Molina en entrevista con LA PRENSA.  

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Aunque El Nuevo Diario tenía cuatro años cerrado, su contenido aún se podía encontrar en su sitio web. Sin embargo, recientemente el dominio de END (elnuevodario.com.ni) fue ocupado por otros dueños que borraron todo el contenido informativo, que incluía noticias diarias del acontecer del país desde 1998, entrevistas, reportajes y las ingeniosas ilustraciones de PXMolina, firma artística del caricaturista Premio María Moors Cabot 2019 y Premio Gabo 2021.

El caricaturista nicaragüense Pedro Molina dice que los personajes del gobierno «son de lo más ridículo que hemos tenido en este país». [Foto cortesía]

Molina fue el creador del suplemento El Alacrán, una parodia en caricatura de la vida nacional y política del país, que también se publicaba los domingos en END.

«Como creador y colaborador del proyecto END, me entristece que se pierda el acceso digital al trabajo que durante años tanta gente con talento aportó a ese periódico. En mi caso personal, 12 años y cachito publiqué en ese medio. Y no hablo solo de mis caricaturas políticas diarias sino también del archivo del suplemento El Alacrán que creé y dirigí durante una década y que era publicado junto con el diario cada domingo, además de ilustraciones, entrevistas y piezas de opinión ocasionales que también firmé en ese período», manifestó el artista.

El artista dijo que alguien podría argumentar que ese material todavía debe existir para consulta en la hemeroteca nacional o en la del Banco Central, pero consideró que hay que ser realistas con lo que vive el país y el control absoluto del régimen.

«En el actual contexto nacional ese acceso, además de estar en peligro, como todo lo demás bajo esta dictadura, es también muy restringido. La mayoría de periodistas de investigación, analistas, historiadores y demás gente que podría estar interesada en algo incluido en esos archivos está incluso en el exilio. Es por ello que un archivo virtual de todo ese material era y es importante mantenerlo», valoró Molina.

Inicio en END

Molina se ofreció a trabajar en el END en el año 2000, luego del cierre del diario La Tribuna, y para su sorpresa, el director del diario, Francisco Chamorro, le dijo que conocía su trabajo y que estaba interesado en platicar con él. Lo contrató casi de inmediato.

«Cuando La Tribuna cerró, yo ya estaba haciendo algunas cosas para el extranjero y en un momento pensé en dedicarme solo a ello, pues LA PRENSA ya tenía a Manuel (Guillén) y END no había tenido antes caricaturista de planta, así que no sabía si estarían interesados en tener uno. Pero solo porque siempre he creído que no hay peor lucha que la que no se hace, decidí llamar a END a ver si les interesaba mi trabajo. La sorpresa fue que me contestó Chico (Francisco) Chamorro en persona para decirme que sí sabía quién era yo, que habían visto mi trabajo en La Tribuna y que sí estaban interesados en platicar. Al tercer día de esa llamada se publicó mi primera caricatura en el diario», relató Molina.

El Nuevo Diario tenía 39 años de fundación al momento de su cierre en 2019. Sus instalaciones, ubicadas en la Carretera Norte de Managua, fueron demolidas. LA PRENSA/Archivo

Tras la venta de END al Grupo Promérica, del empresario Ramiro Ortiz, Molina siguió haciendo su trabajo como siempre «pero era obvio que (los nuevos dueños) tenían otra idea de lo que querían que fuera el diario y yo no estaba alineado con ello».

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Recordó que lo primero fue la cancelación de El Alacrán y poco a poco comenzaron a mostrar incomodidad por las caricaturas diarias.

«Fue un período bastante raro y diría que una relación cuasi tóxica porque no querían que me fuera del diario, pero por otro lado no querían que siguiera haciendo mi trabajo profesional de la manera que venía haciéndolo, lo cual por supuesto no tenía sentido. No vas a tener a un caricaturista crítico dibujando chistes tipo Garfield. Así que por ello tomé la decisión personal de renunciar. Al poco tiempo me uní a Confidencial donde se me garantizó las condiciones de libertad para seguir haciendo mi trabajo y ahí continúo», expresó Molina.

Cierre de El Nuevo Diario

En septiembre de 2019, El Nuevo Diario anunció su cierre tras una crisis por la retención aduanera durante meses de la materia prima para la elaboración de la versión impresa, que se vendía diariamente. Papel y tinta fueron retenidos en las bodegas de la Dirección General de Aduanas, bajo el control de la dictadura de Daniel Ortega.

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La desaparición física de El Nuevo Diario se dio en un contexto de censura a los medios de comunicación críticos, por informar sobre la represión armada contra las protestas civiles de 2018, que dejaron más de 300 muertos ese año, según informes de organismos de derechos humanos que los medios independientes reprodujeron.

Desde 2018, más de 50 medios de comunicación han sido cerrados, confiscados y saqueados, entre estos el Diario LA PRENSA, un medio que ha escrito 97 años de la historia de Nicaragua. Pese a la censura orteguista, casi todos los medios y plataformas informativas críticas a la dictadura han mantenido sus publicaciones el línea, aunque la mayoría de periodistas y dueños de medios están en el exilio.

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