Cincuenta años después, el impacto provocado por el debut de Dennis Martínez en las Grandes Ligas continúa estremeciendo los cimientos del beisbol nacional. El espigado granadino de rebelde cabellera, talento inagotable y determinación firme abrió el camino un día como hoy en 1976 al convertirse en el primer nicaragüense en la cima del juego.
Martínez debutó contra los Tigres de Detroit y comenzó ponchando a los primeros tres hombres que enfrentó: Mickey Stanley, Bill Freehamd y Chuck Scrivener, en medio de un relevo de 5.2 innings de cuatro hits, sin carreras, con una base y cinco ponches. Ganó un partido que su equipo perdía 7-5 y terminó imponiéndose 9-7 en el Memorial Stadium.
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Al final, Dennis resumió en aquel septiembre récord de 1-2 y 2.60 en efectividad en 27.2 innings con 23 hits, ocho carreras limpias, ocho bases y 18 ponches, en la primera de sus 23 temporadas en las Grandes Ligas en las que coleccionó un registro de 245-193 y 3.70 en efectividad a lo largo de 3,999.2 innings con 2,149 ponches y ocho salvados.
Y poco a poco fueron llegando detalles que dieron distinción a su productiva carrera: lideratos en juegos completos, innings lanzados, efectividad y victorias. Votos para el premio Cy Young y un Juego Perfecto, con al menos 100 victorias en cada liga y la convocatoria al Juego de Estrellas en cuatro ocasiones y destacadas faenas en los playoffs.
La mejor versión de Dennis Martínez
Pero sobre todo, ha quedado el ejemplo de Martínez para sobreponerse a sus propias debilidades y construir su mejor versión a partir de los tropiezos que vivió. Luego de su salida de los Orioles en 1986, cuando parecía en ruta hacia el final de su carrera, Dennis se levantó en Montreal y tuvo su mejor época como lanzador de primer nivel.
El granadino salió de los Orioles a sus 32 años con marca de 108-93 y 4.16 en 11 temporadas. En los Expos tuvo 100-72 y 3.06 en ocho años. Y luego saltó a los Indios de Cleveland con el mejor contrato de su carrera (4.5 millones de dólares al año), antes de concluir con paradas en Seattle y Atlanta en 1998 como el latino más ganador.
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Las 245 victorias de Dennis se mantuvieron vigentes como el récord de más triunfos para un latino desde 1998 hasta que Bartolo Colón las superó en 2018 con 247 juegos ganados. Pero el impacto, el respeto y la admiración que genera Martínez se han mantenido intactos más allá de lo que indican sus estadísticas en las Mayores.
Un día como hoy, hace 50 años, Dennis Martínez abrió el camino que aún inspira, aunque dejó muy alta la vara por la que se ha de medir a la actual y a las futuras generaciones de beisbolistas nicaragüenses que intentan recorrer el camino que él abrió.