Aun cuando MacArthur dijo para la posteridad que “nada sustituye a la victoria”, los finales no tienen que ser perfectos para ser felices o para ser preservados en la memoria colectiva e incluso, atesorados en el corazón. Claro que nos habría gustado ver coronarse al Real Estelí, pero haber tropezado en el sprint final no evita que apreciemos toda el esfuerzo desplegada en la carrera y las barreras que fue superando para llegar a disputar el título.
No es conformismo. Es situar todo en perspectiva. Lo que hizo el Real Estelí, de avanzar a la Final de la Copa Centroamericana ante la Liga Deportiva Alajuelense, es algo que nadie imaginó, pero lo hizo y con autoridad. Dejó en el camino a equipos que son instituciones con un extenso historial de éxitos en la región y que disponen de mejores condiciones, que tienen un frecuente roce internacional y mayor volumen futbolístico.
El Real Estelí logró amalgamar su combatividad y determinación con un claro desarrollo en términos técnicos y tácticos. Fue capaz de leer con precisión las estrategias rivales y les buscó la vuelta hasta encontrar un antídoto sin tener que desfigurarse o renunciar a sus principios de jugar hacia adelante sin descuidar la retaguardia. Un rendimiento equilibrado, como su juego, que fue ganando reconocimiento por donde pasó.
Claro que deseábamos la victoria en la Final, pero el Real Estelí no ha salido con las manos vacías. Ha sido salido con una enorme experiencia, con mucha más confianza porque logró superarse asimismo y penetró terrenos que antes era inaccesibles para nuestro futbol y sus jugadores. Se ha sacudido complejos y aplicó conceptos que hacen visible su progreso. Lo que hizo ahora constituye un gran reto para el propio plantel norteño.
Es, además, una motivación para el resto de clubes del país que ahora tienen la vara muy alta. El Real Estelí logró, de paso, su clasificación a la Liga de Campeones de la Concacaf, donde se topará con equipos de la MLS, de la mexicana MX, de Canadá y del istmo centroamericano y del Caribe. Y eso no se logra si no es con trabajo duro, con un plan, con manejo correcto de los recursos disponibles y con visión en la organización.
Nuestra gratitud al Real Estelí por las emociones vividas, las sensaciones experimentadas, las ilusiones contempladas y el salto indiscutible que ha dado hacia la esfera de los mejores clubes de Centroamérica. Nuestra región puede ser la de menos repercusión en el planeta futbol, pero antes del trabajo del conjunto esteliano, estábamos fuera hasta de ahí. De ahora en adelante, dejarán de vernos por encima del hombro.
Aquí no se ha perdido nada. Todo ha sido ganancia. La exposición mediática eleva las acciones del club y sus jugadores podrían tener nuevos horizontes en el futuro cercano. Qué lástima que la Final quedó resuelta en el juego de ida, porque de lo contrario, este Real Estelí tendría a muchos inquietos por su estabilidad laboral. Menos mal, que para el estado de cosas, ganó la Liga Deportiva Alajuelense y entonces el orden no sufrió su mayor alteración.