Tras la renuncia repentina de Werner Vargas a la Secretaría General del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha empezado a presionar a los países miembros del organismo para que actúen con «urgencia» y procedan de «inmediato» al nombramiento de uno de los funcionarios que propuso para ocupar la vacante.
A través de una misiva enviada a Alexandra Hill Tinoco, ministra de Relaciones Exteriores de El Salvador —país que ostenta la Presidencia Pro-Témpore del SICA— con copia a los demás cancilleres que se encuentran esta semana reunidos en El Salvador, el régimen destaca que según el Protocolo de Tegucigalpa el secretario general del SICA es el más alto funcionario administrativo.
«La Secretaría General del SICA es de vital importancia para el funcionamiento de todos los demás órganos e instancias del Sistema. Es el motor del SICA. Las funciones del Secretario General son intransferibles e indelegables. Es por ello que les proponemos actuar con urgencia y proceder a lo inmediato al nombramiento del titular de la Secretaría General del SICA», apuntó la dictadura en la carta.
El 15 de noviembre el canciller Denis Moncada presentó la renuncia al puesto de Werner Vargas, delegado del régimen orteguista que fue nombrado secretario del SICA por los cancilleres de los países centroamericanos el pasado 11 de agosto de 2022.
«Actuar con urgencia»
La dictadura afirmó que el funcionario que sea nombrado «continuará con el período que corresponde ejercer a la República de Nicaragua, 2022-2026» de conformidad con lo acordado por la Reunión de Presidentes en San José, Costa Rica, el 29 de junio de 2017 y el 11 de agosto de 2022.
También indicó que «Nicaragua, en cumplimiento con los acuerdos contenidos en la Declaración de San José, emitida en la XLIX Reunión Ordinaria de Jefes de Estado y de Gobierno de los Países Miembros del Sistema de la Integración, ha presentado la terna de candidatos con sus correspondientes hojas de vida».
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La terna de candidatos que presentó el orteguismo está conformada por Valdrack Jaentschke Whitaker, ministro asesor para Políticas y Asuntos Internacionales; Violeta Irías Nelson, delegada de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos en Bilwi; y la diputada Iris Marina Montenegro Blandón.
De ellos, el régimen apuntó que «son funcionarios nicaragüenses de alto nivel, con una amplia trayectoria de servicio público y cuentan con una vasta experiencia en el campo de la integración centroamericana».
Por ello la dictadura orteguista reiteró que «formulamos un respetuoso llamado a actuar con la urgencia debida, a fin de proceder a la mayor brevedad al nombramiento del nuevo Secretario General del SICA, derecho que corresponde a la República de Nicaragua».
Cuestiona procesos burocráticos
El régimen Ortega Murillo señaló y cuestionó que en el SICA existan procesos burocráticos.
«Debemos tomar medidas urgentes encaminadas a la reducción de los procesos burocráticos a lo interno del SICA que ralentizan el avance del abordaje de temas que son clave para el bienestar de nuestros pueblos», mencionó.
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Dijo además que el SICA debe contar con agendas pragmáticas y flexibles que «permitan alcanzar oportunamente productos regionales tangibles y concretos requeridos para la atención de las necesidades del momento».








También aseguró que Nicaragua no acompaña las propuestas de reformas al Protocolo de Tegucigalpa ni de Tratado de la Unión Centroamericana debido a que «pretenden transformar el Sistema de la Integración Centroamericana en un organismo internacional que no responde a la identidad ni realidad de nuestro proceso de integración».
En su lugar, propone «concentrar nuestros esfuerzos en cumplir con lo dispuesto en el Protocolo de Tegucigalpa y realizar una revisión exhaustiva de los mandatos emanados de la Reunión de Presidentes del SICA que aún se encuentran pendientes de cumplimiento».