El sector de zona franca sigue sin conseguir sosiego. La planilla se achica rápidamente, hasta caer en agosto de este año a 122,077 trabajadores activos, lo que representa un reducción de casi 20 mil plazas con relación a igual periodo del año pasado.
Solo entre enero y agosto de este año, el sector reporta la pérdida de 11,027 puestos de trabajo, a medida que las empresas del sector textil no consiguen aumentar sus exportaciones hacia Estados Unidos, donde los proveedores siguen sin aumentar sus pedidos y las perspectivas no son alentadoras.
En agosto del año pasado, las empresas de zona franca tenían a 140,866 trabajadores, que había sido su máximo histórico hasta ahora. Sin embargo, desde entonces las empresas no han dejado de despedir, por lo que hasta igual mes de este año 18,798 personas han quedado en el desempleo, lo que representa un golpe para un mercado laboral que ya había sido afectado por la reducción de 200 mil plazas a consecuencia del impacto de la crisis sociopolítica en 2018, que derivó en una recesión que se extendió por tres años.
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Pese a la pérdida de empleos en el sector de zona franca, el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, continuó con su discurso triunfalista sobre el desempeño de la economía este año y especialmente las cifras de inversión extranjera directa, que pese al fuerte crecimiento no ha permitido que el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) tenga perspectivas positivas para este año y el próximo año en cuanto a la recuperación de sus finanzas.
“Con ese crecimiento económico y con más oportunidades de negocios, pues es natural que las empresas reinviertan y además de eso realicen nueva expansión de plantas, equipos, maquinaria para poder participar de este crecimiento. Entonces, esa es la razón que está empujando detrás, la reactivación de la inversión extranjera”, dijo Reyes esta semana en un medio de propaganda de la dictadura.
“Hay inversión de zonas francas, pero también hay inversiones fuera de zona franca, en la industria, en el sector pesca, en el sector de producción agropecuaria, por ejemplo, la lechera, recibe mucho apoyo de inversionistas extranjeros que son prácticamente proveedores y acopiadores que llevan los productos al exterior, pues, tenemos excedente de producción de leche y de producción de carne, leche y sus derivados, queso y hay excedentes en producción de carne y entonces todo eso es aprovechado por los inversionistas. Entonces es transversal y ya no digamos el sector de transporte y comunicaciones, que aquí hay muchas empresas de carga y de flete que se dedican a esa actividad y son extranjeros”, acotó.
Los números del Banco Central muestran, sin embargo, que pese al aumento de la inversión extranjera que reporta el Gobierno, en zona franca, que suele ser gran captadora de inversión, no ha habido un incremento en la cantidad de empresas en operaciones.
Hasta agosto de este año, el sector tenía a 183 empresas operando bajo este régimen, por debajo de las 187 observadas en diciembre del año pasado y lejos de las 190 contabilizadas en los primeros dos meses de ese mismo año. Solo este año se han perdido cuatro empresas.
El mayor golpe se lo están llevando las empresas de confección y textil. Según datos de la Oficina de Textiles y Ropa de Estados Unidos (Otexa, por sus siglas en inglés) entre enero y julio de este año las exportaciones textiles de Nicaragua suman 1,156.21 millones de dólares, 16.58 por ciento menos comparado con igual periodo del año pasado. Eso ha implicado que la economía deje de captar 229.79 millones de dólares. El año pasado a julio estas ventas sumaban 1,386 millones de dólares.
En China no hay mucha esperanza, cuando en enero entre en vigencia el Tratado de Libre Comercio. “Consideramos que vamos a exportar a China, pero no a los volúmenes que exportamos a Estados Unidos. Nosotros nos imaginamos que no va a ser en las proporciones que se exporta a Estados Unidos. Esta caída, esta recesión que estamos ahorita en el sector textiles, creo que el próximo va a continuar también y puede ser la caída más estrepitosa que podamos tener, porque hemos conversado con algunas marcas, algunos empresarios y lo que nos han dicho es que ellos van a mantener la misma proporción de órdenes de trabajo y eso quiere decir que las caídas en las exportaciones el próximo año van a andar por los mismos porcentajes que estamos viendo ahorita”, dijo Pedro Ortega, de la Central Sandinista de Trabajadores en Nicaragua, en declaraciones recientes a LA PRENSA.
El sindicalista cree que parte de esa caída en las exportaciones de textiles el próximo año puede aliviarse parcialmente si consiguen compradores en China, quizás no de vestuario, pero al menos de tela que se está fabricando ya en Nicaragua, aunque aún no en gran escala. O bien esperan que China pueda aumentar su presencia en las maquilas de Nicaragua para producir telas.