Fichas que cayeron de la gracia de la dictadura

La caída de Alba Luz Ramos y muchos de otros leales de la dictadura esta semana, es apenas la punta iceberg de una política de purgas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que establece: no hay amigos, solo fichas, y al parecer ninguna es imprescindible. Estos son otros de los caídos en desgracia.

El operador Berman Martínez 

Desde su puesto como secretario general administrativo de la CSJ, Berman Martínez era considerado “el segundo al mando”. En materia de rangos políticos, se hallaba solo por debajo del magistrado orteguista Marvin Aguilar, vicepresidente de la Corte y, para conocedores del tema, el verdadero poder en la CSJ, en contacto directo con Daniel Ortega y Rosario Murillo. 

Martínez ostentaba su puesto institucional desde 2010 y se consideraba uno de los “leales” dentro de la CSJ. Su caída en desgracia empezó a finales de septiembre de 2023, cuando fue destituido de su cargo político como secretario de organizaciones del Frente Sandinista en el Poder Judicial. 

Desde ese puesto político Martínez se encargaba del “control y movilización” del personal a las marchas y rotondas e incluso operaciones fuera del margen de la ley. De acuerdo con Yader Morazán, abogado y exfuncionario judicial, Martínez también controlaba desde la entrega de cupones de combustible hasta la paga a trabajadores fantasmas.

Tras la destitución de su cargo político, el otrora poderoso funcionario fue trasladado a El Chipote para supuestamente ser investigado por actos de corrupción y acoso sexual, pero lo liberaron el 25 de septiembre. El pasado 23 de octubre se consolidó su caída, al ser apartado también de su cargo institucional en la CSJ. 

Larios, el vocero fiel

Conocido por sus furibundas declaraciones en contra de los periodistas independientes, a quienes prohibió el ingreso a los juzgados del país, Roberto Larios Meléndez fungió como portavoz de la Corte Suprema de Justicia por más de 20 años. Fue apresado por la Policía de la dictadura la tarde del viernes 14 de octubre de 2022, mientras se encontraba en su vivienda familiar de El Viejo, Chinandega, y trasladado a El Chipote.

El martes apareció esposado y vistiendo el traje azul de los reos en los Juzgados de Managua, donde fue acusado por la Fiscalía de “conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional”, delito también conocido como “traición a la Patria”, por el que han sido acusados decenas de presos políticos. 

Larios Meléndez fue incluido en el grupo de 222 prisioneros de la dictadura excarcelados y expulsados hacia Estados Unidos en febrero de 2023.

Roberto Larios.

Ileana Pérez López

La magistrada orteguista Ileana Pérez López, quien ostentaba el cargo de presidenta de la Sala Civil de la CSJ, también cayó en desgracia en octubre de 2022. 

Luego de llevarla a El Chipote, policías vestidos de civil la condujeron a su oficina y posteriormente a su vivienda. Tres días después presentó la renuncia a su cargo de magistrada ante la Asamblea Nacional aduciendo “motivos de salud” que requerían atenciones.

Antiguamente Pérez López había gozado de la protección de Daniel Ortega, al punto de que en 2021 se atrevió a ordenarle a un registrador de la propiedad de Rivas que asignara la casa de un narcotraficante a su hermano Emilio Chan López, juez de lo Civil en ese departamento. El caso fue motivo de investigaciones en febrero de 2022, sin aparentes repercusiones para la magistrada.

Marenco, el espía de la dictadura

Antes de ser purgado de todos sus cargos, el poderoso comisionado general Adolfo Marenco era una de las piezas más importantes de la dictadura en su estrategia de represión. Su labor era la del espionaje, por eso operaba en las sombras, con los títulos de subdirector de la Policía Nacional y jefe de Investigación Policial y de Inteligencia Política.

De acuerdo con una investigación de Divergentes, Marenco tenía acceso a toda la información de las instituciones públicas, analizó a los liderazgos surgidos en las manifestaciones de 2018 e infiltró espías en los grupos opositores, para luego utilizar esa información en las “operaciones limpieza” de las barricadas. 

“Las capturas secretas y los secuestros en 2018 y 2019, fueron ejecutados por personal de la especialidad de inteligencia que dirige Marenco. Las tareas de los subordinados eran ‘sembrar droga o armas’ a las personas que deseaban capturar, según testimonios de presos políticos”, detalló el medio en una investigación publicada en junio de 2021.

Nada de eso impidió que cayera en desgracia.  El 25 de noviembre de 2022 fue enviado a retiro de manera sorpresiva y en enero de 2023 se conoció que se hallaba detenido en El Chipote, tras casi 40 años de fiel servicio policial y disciplina partidaria. Cuando se trabaja para una dictadura, no siempre es bueno conocer demasiada información. 

El verdugo de Carazo 

El comisionado general Pedro Rodríguez Argueta también cayó de la gracia de la dictadura Ortega Murillo. En 2018 fue señalado de dirigir la “operación limpieza” en Carazo como jefe policial de ese departamento y en 2020 fue “premiado” con el rango de comisionado general. 

Sin embargo, en febrero de 2022 fue enviado de Carazo al Triángulo Minero, supuestamente “castigado” por malos manejos en su gestión. El 16 de enero de 2023 se conoció que también estaba preso, al igual que el comisionado general Marenco. 

A pesar de ello, el 25 de marzo llegó a Masaya para ocupar el cargo de jefe policial, en sustitución del defenestrado Juan Valle Valle. No duró ni un mes en el nuevo puesto. El 17 de abril fue su última aparición pública como jefe de la delegación, en una actividad del Poder Judicial. Tres días después fue reemplazado por el subcomisionado Orlando Castro Rayo. 

Juan Valle Valle

Juan Valle Valle, enemigo de la Iglesia

Cuando era jefe del Departamento de Patrullaje y Vigilancia de la Policía, Juan Valle Valle se hizo merecedor de sanciones por parte de Estados Unidos y Reino Unido por su papel en la represión a la sociedad civil en 2018 y 2019. 

En marzo de 2020, poco después de conocerse las sanciones de Estados Unidos, la dictadura mostró su apoyo al policía represor ordenando una “cadena de abrazos” en la rotonda Hugo Chávez, de Managua. Varios jóvenes hicieron fila para consolar al entonces comisionado mayor, que en septiembre de ese mismo año fue premiado con un ascenso a comisionado general y, en julio de 2022, trasladado a la jefatura policial de Masaya. 

En Masaya fue conocido por asediar las iglesias católicas, prohibir las procesiones de San Miguel Arcángel y San Jerónimo y amenazar con detener al padre Pedro Méndez, párroco de la iglesia María Magdalena, en el barrio Monimbó. En marzo de 2023 la dictadura lo destituyó de su cargo y lo envió a retiro. Se cree que fue por no secuestrar al padre Méndez. 

Sergio Gutiérrez, el verdugo de monseñor Álvarez 

El comisionado general Sergio Gutiérrez fue expulsado oficialmente de la Policía el lunes 10 de julio de 2023, cuando entregó su cargo de jefe de la Dirección de Investigaciones Económicas (DIE). Bajo mucho hermetismo, lo mandaron a retiro. 

Gutiérrez es especialmente recordado por haber estado a cargo del encierro, detención y traslado a Managua de monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, además de los religiosos y laicos que, junto con el sacerdote, permanecieron sitiados durante 16 días en la Curía Episcopal de Matagalpa, en agosto de 2022. 

Oswaldo Pérez Woo

En abril de 2023 fue destituido y enviado a retiro el comisionado mayor Oswaldo Pérez Woo, jefe de la delegación policíal de Granada. De acuerdo con diversos medios de comunicación, su caída en desgracia se debió a que Pérez Woo permitió que se realizaran actividades religiosas en algunos sectores del departamento de Granada durante la Semana Santa, yendo en contra de las órdenes de la dictadura.

El temible “LAPO” 

Luis Alberto Pérez Olivas es conocido por sus iniciales “LAPO” y por el mote de “Sapo Mayor”, sobrenombre que se ganó tras muchos años haciendo méritos como torturador de la Dirección de Auxilio Judicial, más conocida como El Chipote. Desde el estallido de las protestas de 2018, fue el principal funcionario de la Policía encargado de presentar acusaciones contra opositores frente a los medios de comunicación de la dictadura. En muchos casos las pruebas presentadas eran banderas azul y blanco. 

Armar esos casos le valió que en 2018 Daniel Ortega lo ascendiera a comisionado general. Dirigir actos de tortura con electrocución, laceraciones con alambre de púas, estrangulamiento, violaciones y golpes con tubos de acero le valió una sanción por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en marzo de 2020. 

Pero tantos años de lealtad al régimen no impidieron que, en junio de 2023, lo purgaran de su cargo como jefe de El Chipote, enviándolo a retiro. De acuerdo con algunos medios de comunicación independientes, su salida fue ordenada por la propia Rosario Murillo. 

Moisés Omar Halleslevens

Halleslevens

Ni siquiera el exjefe del Ejército y exvicepresidente del país, general en retiro Moisés Omar Halleslevens, se salvó de la purga de Rosario Murillo. El miércoles 31 de mayo de 2023 se conoció que había sido apartado de su cargo en la dirección de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt). 

“Halleslevens se estaba moviendo con intereses personales, no estaba alineado”, informaron fuentes extraoficiales a LA PRENSA. La dictadura “no quiere sombra”, dijeron. 

Según fuentes citadas por 100 % Noticias, el general en retiro pasó a casa por cárcel luego de sostener una tensa discusión con Murillo. 

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