El joven originario de departamento de Matagalpa, Jonathan Snayder López Guzmán lleva detenido 1,960 días en las cárceles del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. López es uno de los presos políticos más antiguos, fue detenido durante el contexto represivo de las protestas pacíficas en 2018.
Jonathan fue capturado por la Policía del régimen el 22 de junio de 2018 y acusado por supuestos delitos comunes. Movimientos y organizaciones opositoras han aseverado que la captura de Jonathan es en represalia por participar en las protestas que denunciaban los crímenes cometidos por la dictadura.
Jonathan López tiene 26 años y es padre de dos menores de edad. No ha logrado salir de prisión en ninguna de las dos «liberaciones» que ha ordenado el régimen. En 2019, algunos presos políticos fueron puestos en libertad bajo la cuestionada Ley de Amnistía que aprobó la Asamblea orteguista, y el pasado mes de febrero, fueron desterrados más de 200 presos políticos, quienes posteriormente fueron despojados de su nacionalidad.
En junio pasado, el Monitoreo Azul y Blanco denunció que López Guzmán ha sido víctima de golpizas que le causaron infecciones y han deteriorado su salud. «Su proceso judicial fue marcado por irregularidades, falsos testimonios, incumplimientos al debido proceso y claro indica ser un montaje político», documentó el organismo.
Presos que no fueron excarcelados
Jonathan Snayder López junto a 36 presos políticos más no fueron desterrados a Estados Unidos. De este grupo, 25 fueron detenidos posterior a la crisis sociopolítica y en su mayoría están condenados por delitos comunes.
Solo el joven Beyker Enrique Ferreti Hernández fue acusado del asesinato del bebé Tyler Lorío, un bebé de 14 meses que murió tras un disparo el 23 de junio de 2018, aunque el padre del menor ha afirmado que el régimen es el único culpable.
En las cárceles también permanecen cuatro opositores que el propio Daniel Ortega afirmó que no fueron aceptados por Estados Unidos. Las detenciones previo a las protestas incluyen al grupo condenado por «la masacre del 19 de julio» y al antiguo simpatizante del Frente Sandinista, Marvin Vargas. Este es el preso político más antiguo que el régimen mantiene en sus cárceles.