Los Rangers de Texas saltan al terreno a celebrar su coronación contra Arizona. LA PRENSA/AFP

Los Rangers de Texas son los campeones de la Serie Mundial

Después de 62 años de espera, los Rangers conquistan su primer título de campeones en el beisbol de las Grandes Ligas

La espera ha terminado. Sesenta y dos años después de haber irrumpido en el beisbol de las Grandes Ligas, los Rangers de Texas finalmente llegaron a la cima de este deporte, tras derrotar 5-0 a los Diamondbacks de Arizona este miércoles en Phoenix y adjudicarse 4-1 la Serie Mundial, en medio de una batalla dramática que se abrió solo en su tramo final.

De esta forma, los Rangers borraron su nombre de la lista de equipos que nunca han ganado una Serie Mundial, en la que aún persisten Marineros, Padres, Rockies, Rays y Cerveceros. Y los texanos lo hicieron con autoridad, despachando en cinco duelos a los Diamondbacks, quienes venían haciendo estragos desde hace varios días ante el asombro de todos.

Mitch Garver con un sencillo, había colocado en ventaja a los Rangers 1-0 en el séptimo inning, justo después de ser neutralizados durante seis entradas por Zac Gallen, quien los tenía sin hit y sin carrera hasta que Corey Seager le rompió el embrujo. Pero fue un hit de Jonah Heim y un jonrón de Marcus Semien lo que selló la victoria texana en el clásico.

La batalla fue en realidad un duelazo de pitcheo entre los ases Gallen por Arizona y Nathan Eovaldi por Texas. Eovaldi (6-0), quien se llevó el triunfo no estuvo vigoroso como Gallen, pero colgó seis ceros esquivando cuatro hits y apartando cinco bases por bolas con cinco ponches, pero en el noveno los Rangers terminaron de enterrar a los Diamondbacks.

Seager acabó con el no hitter de Gallen en el séptimo al conectar sencillo hacia la banda contraria (leftfield) y avanzó hasta tercera por doble del chavalo Evan Carter, para anotar al instante por el cañonazo de Heim. Sin embargo, Kevin Ginkel se lanzó un relevo magistral y mantuvo la diferencia, preservando todo el drama para el final del desafío.

No obstante, ante el cerrador Paul Sewald en la colina, Heim conectó sencillo remolcador de dos anotaciones que ampliaron la ventaja texana a 3-0 y luego, Semien, con su jonrón de dos carreras, terminó de clavar el ataúd de los Diamondbacks, quienes nada pudieron hacer ante Aroldis Chapman y, sobre todo, Josh Sborz en los últimos 2.1 episodios.

Cuando Sborz ponchó con una curva a Ketel Marte para el out final en el noveno innings, los jugadores de los Rangers saltaron en el terreno y se agruparon para celebrar en torno al montículo, mientras los 48,511 fanáticos que colmaron el Chase Field de Phoenix, Arizona, se dedicaban a contemplar el momento histórico e inédito para los texanos.

Instantes después, la champaña lavó los años de frustración en el clubhouse de los Rangers. Corey Seager, el sensacional torpedero texano, se convirtió en el Jugador Más Valioso. Y lo hace por segunda vez en una Serie Mundial (antes en 2020 con los Dodgers), uniéndose a Reggie Jackson, Sandy Koufax y Bob Gibson, como los únicos dos veces MVP.

El comisionado Bob Manfred entrega el trofeo al propietario de los Rangers, Ray C. Davis. LA PRENSA/AFP

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