Con este vehículo Mercedes Benz los israelís pudieron ejecutar una de las operaciones más espectaculares de la historia. ARCHIVO

El audaz rescate de Israel en 1976 para salvar a 105 secuestrados por terroristas

Israel dejó al mundo sorprendido después de ejecutar una de las operaciones de rescate más sorprendentes de las que haya registro. Ciento cinco rehenes secuestrados por terroristas y resguardados por un Ejército. En esta operación murió Yonathan Netanyahu, el hermano del actual primer ministro israelí, Benjamín.

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Todo comenzó el 27 de junio de 1976. El vuelo 139 de Air France que despegó del aeropuerto internacional Ben Gurión, en Tel Aviv, Israel con destino a París, Francia, debía hacer una escala en Atenas, Grecia, para recargar combustible y recoger a 58 pasajeros entre los que se encontraban dos terroristas palestinos y dos alemanes con pasaportes falsos.

Los terroristas aprovecharon una huelga de trabajadores que había en el aeropuerto griego para burlar la seguridad y poder abordar el avión con sus armas. Una vez adentro, los secuestradores esperaron que la luz de los cinturones se apagara. Esa era su señal para actuar.

Los 246 pasajeros a bordo vieron cómo tres hombres y una mujer se pusieron de pie rápidamente y comenzaron a apuntarlos con sus armas y granadas anunciando el secuestro. Luego se tomaron la cabina del piloto, lo obligaron a apagar el radio, cortar toda comunicación y a desviar el avión hacia Libia.

Los secuestradores comenzaron a requisar uno por uno a todos los pasajeros y les quitaron sus pasaportes. En el vuelo, viajaba el diplomático israelí Ilan Hartuv junto a su madre de 74 años, y también un oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) que temía que encontraran su identificación y lo mataran inmediatamente.

La esposa del oficial, Sara Davidson, en un documental de National Geographic llamado Situación Crítica: Operación Entebbe, contó que entre ella y su esposo trituraron con sus dientes la identificación, y los restos los metieron en una lata vacía de gaseosa.

Dos horas después de iniciado el secuestro, el avión aterrizó en Bengasi, la capital Libia, y en donde el dictador Muamar Gadaffi les permitió abastecerse de combustible. Ahí mismo, una pasajera británica que estaba embarazada y con riesgo de perder al bebé por la situación en que se encontraba fue liberada por los secuestradores. Siete horas más tarde, el avión volvió a despegar con rumbo desconocido.

La Operación Entebbe inspiró varias películas. ARCHIVO

Uganda

A las tres de la madrugada del 28 de junio, el avión finalmente aterrizó, pero los pasajeros no sabían dónde se encontraban. Al amanecer, vieron a varios militares reuniéndose alrededor del avión, y a medio día, fueron llevados a una terminal aérea en desuso.

Por un cartel, los secuestrados se dieron cuenta que estaban en Entebbe, Uganda, un país del este de África, dominado por el dictador Idi Amín, que tenía fama de ser una persona impredecible, excéntrico, despiadado y de incluso cometer canibalismo.

Amín llegó al aeropuerto horas más tarde junto a medios de comunicación y los secuestrados pensaron que él llegaba a salvarlos porque hasta hace algunos años tenía buenas relaciones con Israel, así que empezaron a aplaudir esperanzados. Davidson contó a National Geographic que estaban seguros que ya era el final de todo, “porque Amín es un gran amigo de Israel”.

Sin embargo, Amín estaba peleado con Israel y había roto relaciones en 1972 porque la primera ministra de Israel, Golda Meyer, se negó a facilitarle un avión militar para atacar a Kenya. Antes de eso, Amín tenía buenas relaciones con los israelíes e incluso su Ejército fue entrenado por oficiales israelíes, pero tras el desplante de Meyer, Amín empezó a apoyar a los palestinos.

Idi Amín, dictador de Uganda. ARCHIVO

Para Muki Betser, jefe de escuadrón antiterrorista del Ejército de Israel, el hecho de que los secuestrados estuvieran en un país lejano suponía un enorme obstáculo para ejecutar una operación de rescate, pues los militares israelíes no tienen jurisdicción fuera de su territorio y para empeorar las cosas, muchos de los países vecinos eran enemigos de Israel.

Pero Betser tenía algo a su favor. Él había sido uno de los que entrenó a las fuerzas ugandesas, así que conocía sus fortalezas, pero también sus debilidades.

Además, Betser descubrió que una compañía israelí había construido la vieja terminal donde se encontraban los secuestrados y pudo conseguir los planos.

Holocausto

Para el tercer día de secuestro, los terroristas finalmente revelan sus peticiones: cinco millones de dólares y la liberación de varios prisioneros palestinos detenidos en Israel y otros países. El plazo es de 48 horas y si no tienen una respuesta positiva, amenazan con empezar a matar a los rehenes de dos en dos cada 60 minutos, y empezarán con los niños.

Ese mismo día, los secuestradores hicieron una separación de judíos e israelíes en un grupo, y extranjeros en otro grupo. Esto recordó a muchos de ellos el proceso que hacía la Alemania nazi en los campos de concentración y que llamaban “selección”.

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“La sensación era como la del Holocausto. Nunca creí que pasaría otra vez después de la segunda guerra mundial”, contó Davidson en el documental de National Geographic.

Mientras tanto, en Israel, Muki Betser está presionado por el Ministro de Defensa, Shimon Peres, para tener una opción militar, y su comandante de maniobras, Yonatan Netanyahu, se encuentra en otra misión. Peres trata de ganar tiempo para que Betser pueda idear una estrategia contactándose con Idi Amín, quien quería aprovechar la crisis para elevar su imagen como líder mundial.

“Le dijimos que si nos ayudaba a salvar a la gente secuestrada, podía ganar el Premio Nobel”, relató Peres a National Geographic.

Estos eran los dos terroristas alemanes que secuestraron a los más de 200 pasajeros del avión. Sus nombres eran Wilfried Böse y Brigitte Kuhlmann ARCHIVO

Faltando pocas horas para que se cumpliera el plazo otorgado por los secuestradores, Israel anuncia que cederá a las peticiones y Amín convenció a los terroristas para alargar el plazo por tres días más.

Los secuestradores decidieron liberar a las personas extranjeras y solamente se quedaron con el grupo de 105 judíos e israelíes. Esto fue aprovechado por el Ejército de Israel. Interrogaron a los liberados para conocer el armamento, la ubicación, la cantidad de secuestradores y demás detalles. Para esos días, el comandante Netanyahu regresó a la base para ayudarle a Betser con el plan y tras varias horas, finalmente idearon la Operación Entebbe.

Operación Entebbe

Lo más difícil empezaba desde el viaje. Esa era la fase uno de la operación. Cuatro aviones Hércules C-130 volarían por 4,000 kilómetros hasta Uganda y debían hacerlo en completo sigilo, y a una altura baja para no ser identificados por los radares.

El aeropuerto de Entebbe tenía dos terminales, en una de ellas estaban los rehenes y la otra, ubicada a 2.4 kilómetros, en donde los aviones debían aterrizar aprovechando la oscuridad de la noche para no ser detectados. Primero lo haría uno de los Hércules, y los otros tres tocarían tierra siete minutos después con refuerzos.

La segunda etapa era el traslado. Una vez que aterrice el primer avión, un comando a bordo de una caravana de vehículos negros, simulando la que usaba el dictador Idi Amín, debía aproximarse hasta la terminal vieja donde estaban los rehenes y tratar de burlar a unos 100 soldados ugandeses que montaban guardia en el lugar.

La tercera etapa era el asalto. El comandante Netanyahu debía quedarse afuera de la terminal repeliendo a los comandos ugandeses, mientras otro equipo liderado por Betser entraría por los rehenes y enfrentaría a los terroristas.

El comandante Yonatan Netanyahu, hermano del actual primer ministro de Israel Benjamín. ARCHIVO

El Ministro de Defensa, Shimon Peres, dio luz verde al plan, pues a pesar de que el gobierno anunció que cedería a las demandas de los secuestradores, todo era una mentira para poder planear una opción militar. “Sabía que se trataba de liberarlos a la fuerza o de perderlos”, dijo Peres a National Geographic.

La operación inició en la tarde del sábado 3 de julio. Los cuatro aviones Hércules despegaron de Israel y emprendieron un viaje de nueve horas hasta Entebbe. Tuvieron que pasar a menos de 30 metros sobre el Mar Rojo para evadir los radares de Egipto, Arabia Saudí y Sudán. Todos enemigos de Israel.

Mientras tanto, en Entebbe, la madre del diplomático Ilan Hartuv se descompensa y los secuestradores acceden a que la trasladen a un hospital. Su hijo, tiene que quedarse con el resto de los secuestrados.

Para sorpresa de los pilotos, las luces de la pista del aeropuerto de Entebbe estaban encendidas, así que aterrizaron sin problemas y sin ser detectados a las 12:02 de la media noche. A esta hora, los rehenes están empezando a dormirse acostados en el suelo, lo cual era clave para una entrada sorpresa, pues todo el que no estuviera acostado, se convertía en un posible objetivo a disparar.

Una vez que aterrizó el Hércules, empezó la fase dos. Salió la caravana del avión y poco a poco se fue acercando a la vieja terminal. Los soldados ugandeses todavía no saben nada de la amenaza, pero cuando se van acercando, un soldado hace una reverencia apuntando con su arma, y Netanyahu da la orden de eliminarlo. Le disparan desde el primer vehículo usando armas con silenciador. El hombre cae, pero se levanta, toma su arma, y antes de que pueda disparar, desde el segundo vehículo le dejan ir una ráfaga. Esa no traía silenciador y al escuchar los disparos, los ugandeses y secuestradores se alertan y responden al fuego.

Los israelíes tuvieron que detenerse 70 metros antes de lo previsto debido al tiroteo que empezó muy pronto. El temor que tenían era que, una vez que se dieran cuenta de su presencia, los terroristas empezaran a matar a los rehenes.

Un grupo de soldados israelís con el Mercedes Benz que utilizaron en la operación. ARCHIVO

Los ugandeses empezaron a caer y el equipo de asalto se apresuró para llegar donde estaban los rehenes. Dentro de la terminal también empezó un tiroteo en medio de los gritos de los rehenes y rápidamente pudieron matar a seis terroristas. En hebreo, un soldado israelí le habló a los atemorizados rehenes: “¡Escuchen! Estamos aquí para llevarlos a casa”.

Pero todavía faltaban los soldados ugandeses que estaban afuera resguardando el perímetro.

El comandante Netanyahu lidera el equipo que trata de ganar terreno para poder evacuar a los rehenes hasta el avión sin problemas, pero los ugandeses los superan en número y los tienen acorralados. De pronto, Netanyahu recibe un disparo y cae.

La operación lleva ya siete minutos. Es hora de que los otros tres Hércules C-130 aterricen con los refuerzos. Betser, quien estaba con los rehenes en el interior de la terminal, salió a ayudar a los suyos y a ponerse al mando y dio la orden de que los 200 soldados de refuerzo que vienen en los aviones ejecutaran un asalto total.

“Ordené que viniera y atacaran con misiles, granadas propulsadas, armas de bajo calibre, rifles automáticos. Con todo lo que tuvieran”, relató Betser a National Geographic. Con ayuda de los refuerzos, los israelíes se toman la terminal. Veinte soldados ugandeses cayeron y los otros se retiraron.

Inmediatamente, los militares empezaron a evacuar a los rehenes hacia el primer avión y 59 minutos después de haber llegado, los israelíes partieron de regreso. En el camino, el comandante Netanyahu falleció por los impactos de bala que recibió. Él fue la única baja que tuvieron las fuerzas de Israel, además de tres rehenes que murieron en el tiroteo.

Uno de ellos fue Jean Jacques Maimoni de 19 años, quien al ver la entrada de los soldados israelís, se puso de pie emocionado y recibió varios disparos.

Los rehenes rescatados bajando del Hércules en el aeropuerto de Israel. ARCHIVO

En medio de la alegría por haber sido rescatado, el diplomático Ilan Hartuv tenía el pesar de que su madre se había quedado en un hospital de Entebbe. Ella no pudo ser rescatada. “No podía ayudar a mi madre. No tenía sentido que me sacrificara por ella”, relató él mismo a National Geographic.

Por varios años, la familia de Hartuv no supo qué había pasado con la señora, hasta que tras la caída de Idi Amín, viajaron de regreso a Uganda y se dieron cuenta que el mismo dictador, al enterarse del rescate, dio la orden de sacarla del hospital y matarla.

La noticia se supo inmediatamente. El audaz rescate dejó sorprendido a todo el mundo. Los aviones hicieron una parada en Nahirobi, Kenya, para que los rehenes recibieran atención médica y luego partieron de regreso a Israel donde fueron recibidos por una multitud en el aeropuerto.

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COMENTARIOS

  1. Hace 3 años

    Yo me acuerdo leyendo esto cuando tenia 16 anos si los jovenes de antes leiamos el periodico y sabiamos de geografia no corriamos al telefono a buscar. No ensenanban todo no como los dummies jovenes ahora si el telefono no saben nada. Segui paso a paso me apasionaba mucho el espionaje. Y por mi padre que siempre me habla de politica exterior. Por eso cuando estrenaron la ultima pelicula de ese evento en 2017 vivia en Highland Park un surbibio del area de Chicago con una poblacion judia muy grande las mas alta en el area de Chicago. Tambien fue en esta cuiudad donde un tipo balanceo a los habitantes en un parque para un 4 de Julio. El Entebe por supuesto la historia leia a mis 16 anos fue en la Prensa en mi famillia La Prensa ha sido parte de nuestra familia como relato mi madre en su historia 90 anos leyendo La Prensa.

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