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El apoyo expresado por el régimen de Daniel Ortega a la “causa palestina” tras la ofensiva desatada por el grupo extremista Hamás sobre Israel, tiene antecedentes que se remontan hasta cuando el Frente Sandinista era una guerrilla.
En la guerra actual que se lleva a cabo entre Israel y Gaza, la dictadura de Ortega ya tomó un bando, considera el exdiplomático nicaragüense Arturo Mcfields. “Ortega tiene una relación muy profunda, histórica e ideológica con Palestina y eso para él es la prioridad”, comenta, mientras recuerda que, en 1982, con Ortega en la Junta de Gobierno y en 2010 como presidente, Nicaragua rompió relaciones diplomáticas con Israel por su apoyo a Palestina. “No valora la relación con Israel, sino que lo ve como un enemigo natural dentro de su agenda”.
La semana pasada, a través de un comunicado, el régimen de Daniel Ortega condenó “enérgicamente el agravamiento del terrible conflicto Israelí-Palestino”, culpó a la comunidad internacional y dijo ser “siempre solidarios con la causa palestina, siempre fraternos, siempre cercanos”.
Dos días después, la dictadura de Ortega recibió a una delegación de palestinos, encabezada por Ramzi Rabah, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
“Traemos un mensaje de agradecimiento al pueblo nicaragüense y a su liderazgo, en nombre del pueblo palestino, su liderazgo y su resistencia, por todo el apoyo que el pueblo y el gobierno nicaragüense han brindado al pueblo palestino”, dijo Rabah después de una reunión sostenida con el canciller Denis Moncada.

Rosario Murillo también ha expresado la postura de la dictadura frente al conflicto en sus alocuciones. “Nuestra solidaridad, amor, cariño, respeto con las familias que están sufriendo como consecuencia de un conflicto que ahí está. Uno más de las Naciones Unidas que no hacen nada. Se pronuncian, acuerdan, se firma, y nada pasa”, dijo a inicios de la semana.
Tanto para Israel como para Palestina, Nicaragua ha sido un punto de apoyo importante en la región desde los años cuarenta, cuando Israel todavía no se había constituido como un Estado, y para lo cual, el dictador Anastasio Somoza García contribuyó.
Somoza e Israel
Desde la conformación de Israel como Estado, en 1948, el régimen de Anastasio Somoza García era uno de sus principales aliados en la región, y votó a favor de su reconocimiento como Estado en la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Además de eso, el investigador Carlos Fernando López en un artículo llamado Encuentros solidarios en épocas revolucionarias, expone que Somoza “proveyó asistencia político-militar al naciente estado en su guerra contra los árabes. Mandó a Israel 5,000 rifles, pasaportes falsos y otorgó todo tipo de facilidades a los agentes de la Haganá en sus esfuerzos por procurarse de armamento con otros vendedores”.
Haganá era una organización paramilitar israelí que existió antes de que Israel fuera reconocido como Estado y que buscó acabar con los palestinos cuando el territorio estaba bajo dominio británico. Esta organización después se convirtió en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
El 14 de mayo de 1948, Israel declaró su independencia después de que la recién nacida Naciones Unidas aprobara su creación a través de la Resolución 181, el 29 de noviembre de 1947.
Para entonces, Naciones Unidas contaba con 57 miembros y 20 estados latinoamericanos representaban la mayoría. La resolución se aprobó con 33 votos a favor, incluido el de Nicaragua, 13 en contra, 10 abstenciones y una ausencia.

Los vínculos de Somoza García con Israel fueron continuados por sus hijos, sobre todo en el campo militar con la compra de armas hasta el final de la dinastía en 1979.
Cuando el presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, suspendió la ayuda militar a Nicaragua en 1978 por las violaciones a derechos humanos cometidas por el régimen de Anastasio Somoza Debayle, Israel llenó ese vacío.
Somoza compró a Israel armas Galil para combatir a la guerrilla del Frente Sandinista, pero también cascos, uniformes y todo tipo de avituallamiento. Un periodista del diario español El País que fue enviado a Nicaragua para los últimos meses del régimen somocista escribió en ese periódico que “las calles de Managua se parecen a las de Jerusalén. El material israelí está en todas partes. Incluso las boinas son “Made in Israel”.

Sandinistas y palestinos
Al igual que los Somoza e Israel, los sandinistas también hicieron lo propio con los palestinos en 1966, en La Habana, durante una Conferencia de Solidaridad con los Pueblos de África, Asia y América Latina, conocida como la “Tricontinental”.
Ese fue el primer contacto entre sandinistas y palestinos, pero no hubo mayor vínculo hasta 1969. Antes de eso, en agosto de 1967, el Frente Sandinista sufrió una derrota militar contra la Guardia Nacional en las montañas de Pancasán que dejó a la guerrilla reducida a casi nada, seguida por una feroz cacería que emprendió la Guardia y que dejó a varios guerrilleros detenidos, incluido Daniel Ortega.
Eso llevó al Frente Sandinista a buscar apoyo y en 1969, José Benito Escobar, que para entonces era miembro de la Dirección Nacional, se reunió con representantes de la Organización para la Liberación Palestina (OLP) en México, y ahí, se acordó que los palestinos brindarían entrenamiento militar a los sandinistas en Argelia y Líbano, y estos participarían en algunas operaciones palestinas.
Según el investigador Carlos Fernando López, pudo haber hasta 150 guerrilleros sandinistas entrenados por los palestinos. Algunos de ellos fueron Enrique Schmidt, Patricio Argüello Ryan, René Vivas, Leticia Herrera, Eduardo Contreras, Pedro Arauz Palacios, Juan José Quezada, José Valdivia, Jacobo Marcos Frech, entre otros.
En su libro Guerrillera, Mujer y Comandante de la Revolución Sandinista, Leticia Herrera relata que para ella no tenía sentido que los palestinos le dieran entrenamiento a los sandinistas. “Eran árabes los que nos iban a dar instrucción militar. No le miraba sentido. Pero, bueno, eso era lo único que teníamos a mano”.
“Los árabes, que eran los instructores, eran gente del pueblo. Ellos sabían el inglés porque habían sido colonizados por ingleses. O sabían francés, porque en algún momento fueron colonia francesa. Imagínate lo que podía tardarse una explicación sobre un movimiento táctico militar. Cansadísimo. Ahí estuvimos casi tres meses”, cuenta Herrera y detalla que esos entrenamientos fueron cerca de la frontera con Israel. Les enseñaban artes marciales y los ponían a entrenar en la arena del desierto.

Los palestinos mantuvieron a los sandinistas en cuevas frías por las noches, y calurosas durante el día. “Salíamos hediondos a cabros”, describe Herrera. Se bañaban cada 15 días en un pueblo donde sus habitantes sufrían por la escasez de agua. “Nos llevaban a ese pueblecito y pasábamos allí todo el fin de semana. Generalmente era el domingo, porque el sábado para ellos es sagrado” relató Herrera.
Sobre la relación de palestinos con sandinistas, Alejandro Bolaños Geyer escribe en su libro El iluminado, que fue Fidel Castro el que sugirió el encuentro entre ambos grupos. “Se estima que de 1968 en adelante, la OLP entrena alrededor de 70 oficiales del FSLN en el Norte de África y el Medio Oriente”.
Por su parte, Mónica Baltodano, en sus Memorias de la lucha sandinista, se lee en un diálogo que ella tiene con el comandante Henry Ruiz: “Pedro Aráuz ya había participado con Juan José Quezada en el secuestro de un avión de Lanica, Líneas Aéreas de Nicaragua, en agosto de 1969, y en otras acciones con los palestinos”.
El mártir nicaragüense de los palestinos
Patricio Argüello Ryan nació en Estados Unidos, y fue criado en Nicaragua. Era un guerrillero sandinista hijo de una nicaragüense y un estadounidense. Se unió al Frente Sandinista después de la derrota en Pancasán en 1967 y fue enviado por Óscar Turcios a entrenar con los palestinos.
Argüello Ryan murió el 6 de septiembre de 1970 durante el secuestro de un avión de la línea aérea israelita El Al, en el que participó con la guerrillera palestina Leila Khaled. El avión partió de Israel con destino a Nueva York, realizando una escala en Ámsterdam, donde fue abordado por los dos guerrilleros.
Una vez en el aire, asaltaron la cabina de los pilotos con la intención de desviarlo hacia Jordania, pero agentes de seguridad israelíes que se encontraban en el mismo vuelo hirieron a Khaled y dieron de baja a Argüello Ryan, quien es considerado un mártir por la libertad de Palestina.

En su libro, Cincuenta años de lucha sandinista, Humberto Ortega se refiere a él como un “héroe” del “internacionalismo combativo” del Frente Sandinista, y Khaled, quien sobrevivió a los disparos le dedicó unas palabras en una ocasión: “Tú eres un Lafayette, un Byron, un Norman Bethune, un Che Guevara. Patrick Argüello, un mártir por la libertad de los palestinos. Tú no estás muerto. Tú vives. Tú vivirás por siempre. Tú eres el santo patrón de Palestina”.
El Frente Por la Liberación de Palestina incorporó a Argüello Ryan a su panteón de héroes y mártires y realizan actos conmemorativos en su memoria. Incluso, hicieron carteles en árabe con su rostro y la leyenda “símbolo de la solidaridad internacional con la lucha palestina”, y otro que dice: “Su padre era de Nicaragua. Su madre era de América. Él estudió en Siria. Él fue martirizado por Palestina”.
En otro cartel, aparece con el sombrero de Augusto C. Sandino, adornado con trazos característicos de la kifuyya palestina, acompañado por un fusil, y un texto en árabe y español: “Un símbolo de la lucha en común entre los pueblos de Palestina y Nicaragua”.

Sin embargo, Leticia Herrera relata en su libro que Argüello Ryan murió como consecuencia de una decisión tomada por Francisco “Chicón” Rosales, el exmagistrado de la Corte Suprema de Justicia. Herrera cuenta que sería ella junto a su pareja René Tejada los que participarían en el secuestro del avión, pero de última hora, Rosales, que era el coordinador de los sandinistas en Europa, decidió separarlos del operativo y enviar a Argüello Ryan.
Herrera cuenta que todo empezó en Francia, cuando Rosales la llamó para decirle que él “va a crear las condiciones para buscar la forma de cómo yo me vaya a acostar con él, aun sabiendo que estaba comprometida con René Tejada”.
La mujer se sintió indignada con Rosales, pero no quiso contarle nada a Tejada porque “era muy violento, además de muy celoso”. A quien sí le contó fue a Argüello Ryan, quien le reclamó a Rosales sobre su conducta. Eso generó fricciones entre ambos y provocó que Rosales separara a Herrera y Tejada del operativo con los palestinos, y enviara a Argüello.
Herrera dice que esto trajo como consecuencia la muerte de Argüello, porque él desconocía detalles de los preparativos que ya se habían acordado con ella y Tejada. El 6 de septiembre de 1970 la misión no salió bien. Después de llegar hasta la cabina y amenazar con hacer explotar el avión, Khaled fue atacada por varios guardias y pasajeros mientras sostenía dos granadas de mano y una pistola. Intentando defenderla, Argüello disparó a quienes la tenían sometida, pero recibió un disparo y murió más tarde a causa de las heridas.
“Desde entonces, yo siempre juré que Francisco Rosales tendría que pagar algún día por la muerte de Patricio”, indica Herrera.

Después de la Revolución
Como era de esperarse, cuando los sandinistas asumieron el poder en julio de 1979, establecieron relaciones diplomáticas con Palestina y una delegación viajó a Beirut para estrechar lazos oficiales con la Organización para la Liberación de Palestina. Nicaragua, en los ochenta, se convirtió en el aliado más fuerte de Palestina en la región.
En 1980, para el primer aniversario de la Revolución Sandinista, el máximo líder palestino Yasser Arafat, fue uno de los invitados especiales al evento y dijo que “el camino a Jerusalén pasa a través de Managua” y que “cualquiera que amenace a Nicaragua tendrá enfrente a los combatientes palestinos”, pues sus lazos estaban “sellados con la sangre de combatientes de ambos pueblos”. Un año después, la OLP donó 10 millones de dólares a los sandinistas.
Además de los palestinos, los sandinistas también establecieron relaciones con otros actores de Medio Oriente, como Irán y la Libia de Muamar Gadaffi. El investigador Carlos Fernando López indica en su artículo que Libia y la OLP enviaron a Nicaragua a técnicos y pilotos para entrenar al Ejército Sandinista en manejo de armas, radares y aviones de procedencia soviética.
También los palestinos establecieron tres campamentos en Nicaragua desde donde daban asistencia al Frente Farabundo Martí por la Liberación Nacional de El Salvador.
Mientras tanto, las relaciones con Israel no andaban del todo bien, pues los sandinistas tenían presente que había sido el principal vendedor de armas de Somoza en sus últimos meses, y encima de eso, el enemigo predilecto de sus aliados palestinos. El mismo Daniel Ortega dio un discurso en septiembre de 1979 en la VI Cumbre de los No Alineados en La Habana en donde se refirió a Israel como “el instrumento que el imperialismo utilizó hasta el último momento para armar a la genocida dictadura de Somoza”.

El 5 de agosto de 1982, la Junta de Gobierno decidió romper relaciones con Israel. El entonces canciller Miguel d’Escoto Brockman dijo entonces que “hace sólo tres años nuestro pueblo experimentó la violencia genocida de Somoza, apoyada por armas y asistencia militar israelíes”.
Para entonces, en Nicaragua existía una comunidad judía de unas 200 familias, las cuales salieron del país expulsadas por los sandinistas. Sus bienes e incluso la única sinagoga que tenían en Managua donde se reunían para sus actividades religiosas, les fue confiscada.
Las relaciones diplomáticas con Israel fueron restablecidas hasta los noventa, con la llegada de Violeta Barrios de Chamorro a la presidencia. El Frente Sandinista, ahora en oposición, y en particular Daniel Ortega, continuó expresando su apoyo a los palestinos y una vez que regresó al poder, rompió nuevamente relaciones diplomáticas con Israel en 2010, siguiendo la misma acción de Venezuela y Bolivia, tras el ataque que hizo Israel a un barco que llevaba ayuda humanitaria a la Franja de Gaza.

Nuevas relaciones con Israel
En 2014, Israel emprendió una ofensiva en la Franja de Gaza con el objetivo de atacar a Hamás, pero estos respondieron atacando a Israel, dando inicio a una nueva escalada del conflicto. En medio de estos combates, el régimen de Ortega, que ya no tenía relaciones con Israel aprovechó para mostrar su apoyo a Palestina y en Managua se develó un mural conmemorativo por los 34 años de relaciones diplomáticas con los palestinos.
Este mural fue colocado en el Parque de Palestina, el cual fue inaugurado en 2013 en Altamira, y en él se encuentra un busto de Yaser Arafat. El mural fue colocado detrás de este busto y aparecen los rostros y nombres de guerrilleros palestinos y sandinistas, y una foto de Daniel Ortega junto a Arafat durante su visita al país en 1980.
Casi todos los años, este parque es la sede de eventos que el régimen organiza con los representantes palestinos.
Sorpresivamente, en marzo 2017, el régimen de Daniel Ortega anunció el restablecimiento de relaciones diplomática con Israel, después de que él mismo las terminó en 2010 y a pesar de tener a los palestinos como sus aliados.
Para entonces, analistas sugirieron que esto se debía al afán de Ortega para impedir que se aprobara la Ley Nica Act en Estados Unidos demostrándole a ese país un cambio positivo en sus relaciones internacionales, sin embargo, el diario israelí Haaretz, señaló que el restablecimiento de las relaciones fue producto de “negociaciones secretas, mediaciones de terceros países y promesas de ayuda económica e inversiones”.

Según el diario israelí, el subdirector general de la cancillería de Israel para América Latina, Modi Efraim, viajó varias veces a Nicaragua y se comprometió en nombre de su país “instar a hombres de negocios israelíes a invertir en Nicaragua”. Un funcionario israelí dijo a Haaretz que “este es un logro diplomático, porque este es un Estado que ha sido extremadamente crítico con nosotros. Estaba conectado con Cuba, conectado con Irán y dio a los palestinos una ayuda considerable”.
Hasta la fecha, el régimen de Ortega mantiene relaciones con Israel y con Palestina, pero esto podría acabarse pronto en medio del conflicto armado en el que se encuentran ambas partes, considera el exdiplomático Arturo Mcfields. “Es casi previsible que Ortega vuelva a romper relaciones con Israel y mantenga una retórica altisonante en lugar de condenar los atentados terroristas de parte de Hamás”, señala.
A su vez, Mcfields indica que se debe recordar que Ortega “es un perseguidor del pueblo de Israel. Prácticamente expulsó y persiguió a unas 200 familias judías que estaban en Nicaragua en los ochenta”, y por tanto, su relación con Israel no es del todo sólida a como lo es con los palestinos, a quienes les ha expresado su apoyo a la “causa palestina”.
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