Hay un jugador que rápidamente se distingue al resto en la Selección Nacional de Nicaragua. Nació con la capacidad de ser un deportista de alto rendimiento, brilló en el beisbol y luego decidió saltar al futbol, convirtiéndose en la joya más preciada del balompié nicaragüense. Se trata de Harold Medina, el muchacho de 21 años se ha consolidado como el pilar del Real Estelí en la Copa Centroamericana y en el dueño del mediocampo en la Azul y Blanco.
Te puede interesar: Nicaragua se jugará la clasificación a la Liga A de Naciones en el Estadio Nacional
¿Pero por qué es mejor Medina que otros jugadores como Jaime Moreno (juega en Finlandia), Ariagner Smith (Lituania) o Juan Luis Pérez, que juega en la máxima categoría de Costa Rica? Primero por la temporada que está teniendo con tres goles en el Torneo Apertura, un gol con la Selección Nacional y otro en la Copa Centroamericana, pero más allá de los números que son fríos y no hacen justicia, Medina construye juego, limpia las jugadas, frota la lámpara para generar ofensiva y cuando le toca recuperar balón lo hace con mucha naturalidad.

A pesar del gran trabajo defensivo de Pérez y de los goles en sus clubes de Moreno y Smith, este último en faces de competiciones europeas, Medina ha demostrado estar a la altura contra los rivales de mayor exigencia en la Copa Centroamericana. Hizo una extraordinaria actuación en el triunfo contra el Xelajú, anotó un gol antológico contra el Olimpia y brilló en los dos juegos contra el Saprissa. Ante oponentes de mayor envergadura y presión, Medida no se descompone, sino que se crece pidiendo la pelota. No solo en el futbol, sino en la vida misma es más difícil construir que destruir y Medina es un constructor de juego por naturaleza y además, tiene gol, otra cualidad escasa en el futbol.
El duelo contra Montserrat fue la cereza del pastel, Nicaragua fue una en el primer tiempo sin Harold y otra muy diferente cuando Medina entró al campo. Desde Samuel Wilson y el mejor momento de Juan Barrera no ha habido otro jugador que haya marcado tanta distancia en el campo como el chinandegano de 22 años.