El Estado ya no es opción para buscar trabajo en Nicaragua. El régimen de Daniel Ortega mantiene congelada la planilla estatal desde el 2018, aunque la misma sigue siendo pesada para las finanzas públicas, según reflejan cifras divulgadas por el Banco Central.
Hasta agosto de este año, el aparato burocrático estatal empleaba a 113,513 personas, 409 más comparado con diciembre del año pasado. Pese a ese aumento en el periodo descrito, esta se ha mantenido a ese nivel en el último quinquenio, o incluso se ha reducido.
En el 2018, el Estado era fuente de trabajo para 110,811 personas, luego de haber experimentado un aumento de 2,602 empleados respecto a los 108,209 que habían en el 2017. Es decir, que pese al estallido social ese año, el régimen mantuvo las contrataciones.
No obstante, ya en el 2019 la planilla no ha vuelto a crecer a ese ritmo. En ese año el aparato estatal incorporó a 899 trabajadores. En el 2020, en plena pandemia, se añadieron 888, un ritmo que ha mantenido así a lo largo del periodo analizado.
De hecho, mientras en el quinquenio (2019-2023) se han contratado 1,803 empleados estatales, en el anterior periodo (2014-2018) se habían incorporado 12,683, lo que refleja el bajón en la incorporación de personal al sector público.
Cabe mencionar que entre el 2018 y 2020 Nicaragua vivió el impacto de tres años de recesión, que comenzó tras la represión estatal en la población que se levantó contra una fallida reforma a la Seguridad Social, que luego fue impuesta en el 2019 y al año siguiente impactó la crisis sanitaria mundial.
Desde su llegada al poder en el 2007, el régimen de Ortega ha convertido el Estado en el refugio laboral de simpatizantes del partido sandinista, lo que ocasionó que técnicos de instituciones claves fueran sustituidos por miembros de la Juventud Sandinista.
La dictadura obliga a los trabajadores públicos a manifestarse a favor de sus decisiones bajo sol y lluvia, y los movilizaba a sus eventos políticos. Además mantiene un férreo control y vigilancia de estos y sus familiares, algunos de los cuales han huido hacia Estados Unidos.
Salud y educación los más golpeados
Pero ¿cuáles son las carteras estatales en que menos posibilidades de contratación existe para una persona que busque una plaza estatal según la evolución de la planilla en el último quinquenio?
Hasta agosto, el Estado tenía a 4,850 empleados en los cargos de dirección, uno menos que diciembre pasado. Los números muestran que desde el 2019 se ha contratado a 617 personas.
Por su parte, en los cargos de servicios administrativos se tenían empleadas a 10,642 personas en agosto de este año, 53 más respecto a diciembre pasado. En tanto, en los últimos cinco años se han añadido apenas 398 personas.
Asimismo, 11,518 empleados son técnicos y científicos, 50 menos respecto a lo contabilizado a diciembre pasado, aunque comparado con hace cinco años hay 1,427 adicionales.
Y pese a que el régimen se proclama como defensor y promotor de la educación, la planilla escolar la mantiene a la baja y es una de las que más ha sufrido por la decisión de mantener congeladas las contrataciones en la docencia. Hasta agosto habían 50,698 docentes, una reducción de 43 respecto a diciembre pasado. Si se compara con 2019, hay una baja de 2,259 docentes.
En el caso de servicios generales se tenían 13,858 trabajadores hasta agosto de este año, 601 más comparado con lo que se tenía contabilizado en diciembre pasado.
Tampoco la salud es prioridad. Hasta agosto de este año se contabilizaban 21,098 trabajadores en este sector, menos que los 21,260 reportados en diciembre del año pasado. Eso ha implicado una reducción de 162 este año. Si se compara con el 2019, hay un leve aumento con 306 contrataciones.
Y finalmente, en producción hay 849 trabajadores, un poco más que los 838 reportados en diciembre pasado y los 855 en el 2019.