Una fiesta de goles se vivió en el Estadio Nacional de Futbol, que presentó este lunes por la noche otro lleno de más de 16 mil personas. Nicaragua goleó 5-1 a Barbados, un rival que dio menos de lo esperado, incapaz de dar dos pases consecutivos y provocar peligro. La Azul y Blanco jugó a su antojo, llevó el ritmo del juego, ganó las segundas jugadas todo el tiempo y cuando metió el acelerador aplastó a su rival para consolidarse con el liderato del grupo y extender su racha en la Liga B de Nacionesa ocho partidos consecutivos sin conocer la derrota, el tiempo más prolongado de la historia.
El guión estaba escrito: Nicaragua con el balón paseándose de un lado a otro buscando espacios y Barbados echado atrás intentando no ser goleado y cazar un contragolpe para hacer daño. La Azul y Blanco estaba clara de su papel y lo asumió desde el principio tomando el control del esférico y soltando a los laterales para darle amplitud al campo. Barbados estaba ahí esperando que pasara el tiempo y nada más.
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Nicaragua tenía mucha paciencia para mover el balón de un lado a otro hasta encontrar el hueco para el pase filtrado o el centro al segundo palo. Nada salía porque los caribeños estaban atentos a cerrarse, pero se descuidaron en un tiro de esquina. Oscar Acevedo colocó el esférico en el punto de penalti y Ariagner Smith (10) anticipó en el salto para el 1-0.
La banda de la derecha se explotó con Josué Quijano y Widman Talavera, un joven dueño de una zurda educada y potente. Por ahí insistió una y otra vez la Azul y Blanco, sin embargo las jugadas se quedaron en buenas intenciones porque los centros fueron interceptados en el área. Barbados no atacaba, solo esperaba atrás para regresar el balón. Su pasividad volvió aburrido el juego porque no proponía. Nicaragua estaba cómoda y sin exigencias necesarias para mostrar sus mejores virtudes y se estaba apagando, hasta que Juan Luis Pérez (40) cortó la monotonía del juego con un disparo desde 20 metros para el 2-0.
Después del gol, la Azul y Blanco despertó, se acordó que estaba en casa y el rival estaba a su merced cerrando la primera parte con un par de llegadas atajadas por el arquero. La última acción terminó en un penalti sobre Jaime Moreno (45+1), que él mismo se encargó de ejecutar y concretar, tras la atajada del arquero, en el contrarremate y decretar el 3-0.
En la segunda parte, el Fantasma Figueroa dio entrada a Juan Barrera y Byron Bonilla, quienes fueron ovacionados por 17,356 aficionados, según el dato oficial, que se encontraban en el Estadio Nacional. Bonilla arrancó dinámico por la banda derecha, pero después se apagó. Luego ingresó Jacob Montes (64), quien en su primera llegada al área se estrenó como goleador para el 4-0. Juan Barrera (74) se perdió el quinto por una buena intervención del portero, que no pudo evitar el doblete de Jaime Moreno (77), quien se colocó como tercer máximo goleador con nueve tantos.
El portero Miguel Rodríguez fue expulsado faltando cinco minutos de juego. Nicaragua había agotado sus cambios y Jaime Moreno se puso los guantes para cerrar el partido. Gale (89) cobró el tiro libre pegado al palo y descontó por los visitantes que con ese tanto disimularon su pobre juego sin opacar la goleada de la Azul y Blanco, que ganó sus dos partidos en el inicio de la Liga B.