La noticia revelada por el gobierno del congelamiento en 36.62 córdobas por dólar a partir de enero del dos mil veinte y cuatro, ha desatado una serie de rumores, conjeturas y análisis sobre los pros y contras de dicha decisión. Personalmente no pude sustraerme de tocar el tema, aunque debo confesarles que de temas económicos sé tanto como de matemática quántica. Pero también deseo hacerles saber, que cuando abordo un tema del que conozco poco, me informo por los mejores. Con esa explicación paso a desarrollar dicho análisis.
Para comenzar en positivo todos los economistas y cabezones que consulté, incluyendo a mi consuegro Alfredo Medina, fueron contestes en que el principal ganador con dicha disposición es el Gobierno. ¿Por qué el Gobierno, es la pregunta obligada? El Banco Central señaló que la medida se adopta en un marco de políticas macroeconómicas porque consideran que la evolución económica es positiva, con una actividad económica creciendo, finanzas públicas consolidadas, reservas internacionales creciendo y dichas reservas a junio de este 2023 alcanzan casi los 5,000 millones de dólares.
Una de las razones por las cuales el Gobierno puede hacer esto, afirman, es porque están respaldados con las reservas internacionales y estas a su vez se alimentan de los depósitos en moneda extranjera, las recaudaciones producto de las exportaciones y a las remesas que están en cifras récord. Además, que hay bastante afluencia de dólares en la economía, de tal manera que no hay un peligro en este momento, terminan afirmando.
Después de esa explicación del Banco Central, nos queda claro que el beneficio del Gobierno depende que los vientos actuales no cambien de rumbo. Nos quedan los importadores y exportadores, también aquí los vientos favorables son amigables con los exportadores, si y solo si, la moneda y el valor adquisitivo de esta se mantenga estable. En cuanto a los receptores de remesas, los que ganan en dólares, los que gastamos (compramos) en dólares en supermercados y comercio en general, también sentiremos un alivio que quiera Dios que más adelante no se convierta en un alegrón de burro como se dice popularmente. Pues ese alivio dependerá exclusivamente de la capacidad del gobierno de mantener la estabilidad económica actual. De lo contrario será todo lo contrario.
Una cosa que debemos tener en cuenta y no confundirla, es que la dolarización de una economía significa el reemplazo de la moneda nacional por el dólar como moneda de curso legal, un ejemplo fácil de entender lo tenemos con El Salvador en donde tienen rato de haber desechado su moneda y adoptado el dólar como moneda de curso legal. En cambio, el congelamiento —a riesgo de parecer repetitivo—, su éxito depende exclusivamente del mantenimiento de una economía sana, entendiendo por sana estabilidad en todo sentido incluyendo el social, una tarea que tenemos pendientes todos los nicaragüenses.
Finalizo haciendo votos porque todos los que de una u otra manera tengamos un grano de arena que aportar para el éxito de esta medida, hagamos nuestro mejor esfuerzo para lograrlo, aunque eso signifique hacer algunos sacrificios ideológicos. Todo en aras de un bien común o mayor. Si logramos comprender esto no me cabe duda que dicho paso no tendrá tropezones futuros.
El autor es analista político y Directivo Nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense