Un año después de atrapar el campeonato, el Bóer ha tenido que irse del torneo con pena y sin gloria. Los Indios fueron eliminados de las semifinales a pesar de conseguir uno de los mejores balances globales (60-36) durante la etapa regular.
Pero es claro que al Bóer le pasó factura aflojar en los juegos cumbres y Granada se lo pasó llevando. Al inicio de la segunda etapa, Dantos y Bóer parecían tener mejores chances de ir a las semifinales, pero los Tiburones se cruzaron en el camino.
Y el cruce de los granadinos fue literal, porque justo contra los sultanecos, el Bóer perdió la serie 3-1 y quedó en malas condiciones, al extremo de cerrar la segunda vuelta con 9-11, por debajo de Dantos (14-6), Granada (12-8) y Caribe Sur (11-9).
¿Cuál fue la causa de su eliminación? Esa es la gran pregunta porque el Bóer fue un equipo que bateó colectivamente para .296, muy por encima del average de .254 de la liga. Sobre su pitcheo, su staff acumuló 2.99, mejor que el 4.26 del torneo.
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Como es obvio, hay dedos acusadores hacia el cuerpo técnico liderado por Sandy Moreno, pero este mismo staff de coaches llevó a la tribu al campeonato el año pasado, y aunque es lógico que tienen responsabilidad, no son los únicos culpables.
Desde el propio sábado 12 de agosto, cuando la eliminación de los Indios se hizo inminente tras perder dos juegos ante el Caribe Sur, salieron a flote supuestas dificultades internas del equipo, se habló de indisciplinas y de una inevitable barrida.
Sin embargo, esas suelen ser las excusas que se esgrimen para justificar la incapacidad de un equipo para ganar los juegos que le correspondían. Incluso, se asegura que fue la propia directiva la que habló de indisciplinas y lo hace hasta ahora.
“No hay darle muchas vueltas al asunto, hemos fallado porque no hemos hecho el trabajo que nos corresponde”, indicó la semana pasada el mánager Moreno. De modo que todo lo que se diga ahora, será para justificar la incompetencia del club.
Un jugador que habló bajo condición de anonimato, indicó que “en el equipo hubo uno que otro problema como es lógico en un colectivo, pero aquí quedamos fuera porque la verdad, fuimos flojos, esa es la verdad. Talento hay, pero aflojamos”.
Es claro que aún sin ser un trabuco o algo parecido, el Bóer disponía de suficiente material para avanzar con éxito en la defensa del título conquistado el año pasado, pero su propio incapacidad para rendir, le terminó por pasar factura al final.