El terremoto de 1972 destruyó gran parte de Managua, pero sobrevivieron las viejas direcciones.

“Donde fue…”: historias de las viejas direcciones de Managua

El Arbolito, el Cine México y la Caimana son algunas de las curiosas referencias usadas en una ciudad que se ha resistido a la nomenclatura urbana. ¿Conoce cuál es su origen?

En Managua no solo se utiliza “abajo”, “arriba” y al “lago” para dar direcciones, también se emplean puntos de referencia que son un dolor de cabeza para cualquier extranjero; algunos porque ya no existen y otros porque son imposibles de localizar si no ha estado ahí antes: como el famoso “Arbolito” del barrio Santa Ana. 

Antes del terremoto de 1972, en la capital las calles tenían nombre y número; sin embargo, los managuas se resistían a usarlos y preferían las direcciones más vivas y complicadas. Así que la tradición de ubicarse por medio de edificios, casas, tiendas e incluso árboles es bastante antigua y se ha complicado por la tendencia a resolver la desaparición de algunos puntos de referencia con un simple: “De donde fue…”. 

El Arbolito

Es posible que el punto de referencia más curioso de Managua sea el del “Arbolito”, porque se trata, literalmente, de una planta. Se encuentra en un redondel de concreto entre los barrios Santa Ana y Cristo del Rosario, en el Distrito Dos de la capital, y no hay un buen taxista que no lo conozca y sepa distinguirlo entre los miles de árboles que coexisten en Managua.  

Fue plantado a mediados de los años cuarenta (otras fuentes afirman que fue en los sesenta) en el centro de la calle El Triunfo y desde entonces se utiliza para dar direcciones en una ciudad que se ha resistido a la nomenclatura urbana. 

El Arbolito actual no es el original. Varios arbolitos han ocupado ese lugar, ya que cada cierto tiempo se caen o los botan y son reemplazados por otro arbolito, para que nadie vaya a perderse. El primer Arbolito fue un laurel de la India que murió atacado por comejenes. El actual es un madroño y en febrero de 2022 sobrevivió a un accidente de tránsito, cuando una rastra se lo pasó llevando con todo y redondel. La Alcaldía volvió a plantarlo, aunque quedó un poco de lado. 

No fue la primera vez que un Arbolito sufrió un accidente. En la intersección donde la planta se encuentra las calles son angostas y los conductores, temerarios. Son los vecinos los que se encargan de cuidar y regar al famoso punto de referencia natural.

Cine González 

La primera vez que el Cine González se quemó fue del 16 al 17 de agosto de 1945. Ese primer edificio era de madera. Ocho años más tarde finalizaron las obras de la mole de concreto que se convertiría en un importante punto de referencia en Managua. “Donde fue el cine González”, se dice ahora para dar una dirección.  

El nuevo Cine González se preestrenó el 14 de septiembre de 1953 en una ceremonia privada, con Anastasio Somoza García y el Cuerpo Diplomático, y el 15 de septiembre abrió sus puertas para el público general con la película El mundo en sus brazos. El cine estaba completamente renovado, con una sala enorme y elegante, sus más de mil butacas rojas, equipos modernos y aire acondicionado.  

Luego vino una época dorada en la que el González fue uno de los cines más importantes de Managua hasta el terremoto de 1972, que lo dejó cercado por escombros. 

71 años y dos días más tarde, el viernes 19 de agosto de 2016, el segundo Cine González también sufrió un incendio. En ambas ocasiones se quemó en la madrugada del tercer viernes de agosto. 

La Vicky 

La famosa Vicky, cuyo nombre se utiliza hasta estos días para dar direcciones en la zona de Altamira, desapareció hace décadas. Fue una distribuidora grande de la vieja Managua y funcionó luego del terremoto de 1972, pero cerró después de la guerra de los ochenta, de acuerdo con publicaciones en medios de comunicación nacionales. Años después en el mismo sitio se instaló un negocio de venta y reparación de computadoras y hoy día la famosa esquina está ocupada por locales recreativos. 

La Racachaca 

La carne asada La Racachaca empezó a atender en 1975. El curioso nombre se le ocurrió al dueño del negocio, Jorge Dipp, mientras canturreaba una de sus rancheras favoritas: “Se te olvida”, de Javier Solís. Así lo narra un artículo publicado por el diario LA PRENSA en octubre de 2017. 

Diez años después, don Jorge falleció y su comedor cayó en el olvido. No hubo manera de darle al negocio el vigor de antaño, por más que la familia Dipp lo intentó. Al final, su hijo Said instaló en la famosa esquina una panadería. 

Cine México 

En la sala del Cine México alcanzaban 1,200 personas sentadas, los corredores estaban alfombrados y las butacas tapizadas en rojo. El telón se abría y cerraba con motores y había aire acondicionado para disfrutar con comodidad las actuaciones de ídolos como María Félix, Cantinflas y Pedro Intante. Pero entonces aparecieron los casetes de video… Al acabarse su gloria y ser engullido por el mercado Oriental, el gran cine fue convertido en una bodega para televisores viejos y otras chatarras de los radiotécnicos del mercado. Una salita lateral fue acondicionada para proyectar películas no aptas para menores de edad y en la sala mayor las polillas se comieron las sillas y los murciélagos tapizaron de excremento el piso que un día estuvo elegantemente alfombrado. Hoy es un importante punto de referencia para ubicarse en el caos del Oriental. 

La Caimana 

Antes de convertirse en la mueblería más conocida del mercado Oriental, la Caimana fue por muchos años una fábrica de fuegos pirotécnicos que se quemó al menos seis veces. Su propietaria era Petronila del Carmen Aguirre, conocida como “Caimana” por ser hija de “Lolo Caimán” y como Carmelo porque, aunque nació mujer, decidió vivir como hombre y no había quien no supiera de ella en aquella vieja Managua.

En 1971 murió la Caimana a la edad de 40 años por una serie de complicaciones de salud, como fallo renal y leucemia. Su pareja, Hilda Scott, continuó con el negocio de la pólvora hasta que la Policía se lo cerró, en 2006, y tuvo que reemplazarlo por la mueblería. Ahora la Caimana es un punto de referencia y, aunque muchos desconozcan su historia, alguna vez han escuchado: “De la Caimana, tantas cuadras al lago”. 

Lozelsa 

Aunque hace décadas dejó de existir, la gente todavía habla de “donde fue Lozelsa” y los “semáforos de Lozelsa”. Fue una venta de repuestos que funcionó un par de años. En 1995 el Banco del Café se instaló en el mismo lugar y luego el Hospital Central de Managua ocupó el edificio por muchos años. Sin embargo, por alguna razón se sigue recordando el nombre de la desaparecida Lozelsa. 

La Prensa Domingo

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COMENTARIOS

  1. Hace 3 años

    Si el maldito Somoza hubiese renunciado en el 78, cuando el infarto. Y hubiese permitido elecciones verdaderamente libres, no creo que hubiese existido la segunda parte nesfasta también que el imbecil odioa, pero que no ve.

  2. Hace 3 años

    Segun el sapo arrastrado del Ralph, los escombros de Managua aparecieron el 19 de Julio del 79, y no 7 años antes, donde no se permitio esa construcción que el reclama. Idiota.

  3. Hace 3 años

    El 20 de Julio de 19e79 el 90% de los nicas, eran Sandinistas. El restante 10% la gran mayoría eran opositores a tu maldita dinastía somocista pero que no eran sandinista. Y un grupusculo de esbirros sapos orejas asesinos como vos Ralph Smith. Daniel Ortega es responsable de 50% de la desgracia de nuestro pais. Anastacio somoza su familia y miserables asquerosos degenerados como vos, que fuistes en Mayo del 79a gritarle a tu papi Tacho “no te vás te quedás”, son responsable del otro 50%..

  4. Hace 3 años

    Si la Junta de Gobierno que gobernaba Nicaragua en 1972 hubiera permitido a los propietarios de viviendas y edificios comerciales reconstruir en el antiguo casco de la ciudad, el criminal Frente Sandinista nunca hubiera prosperado en la mente de los nicaragüenses. En esa época el 99% por ciento de los nicaragüenses consideraban al Frente una broma de chicos descarriados y vagos que no querían estudiar. El mismo PJCH, director de La Prensa, consideraba al FSLN una banda de dementes y por eso siempre rehusó a apoyarlos. Pedro simplemente ordenaba a sus reporteros a publicar objetivamente los actos delincuenciales de la organización terrorista sin tratar de glorificar el acto criminal de los miembros de la organización que eran a lo sumo 20 individuos en 1972.

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