Acuerdo comercial Nicaragua-China bajo la lupa

Desde que el Gobierno de Nicaragua dio por finalizada su relación diplomática con el gobierno de Taiwán para restablecer sus relaciones diplomáticas con China continental en diciembre del 2021, son varias las personas y organizaciones que se han ocupado de especular sobre dicha relación. Recientemente se realizó un simposio en Costa Rica que llevó por nombre China en América Latina: Realidad y tendencias en Costa Rica y Centro América. A la conclusión que llegaron después de las diferentes ponencias, fue que el principal beneficiado de esas relaciones ha sido el gobierno chino, lo que a mi juicio no debe de extrañarnos.

Hasta donde tengo conocimiento, es posible que en agosto de este año se firme oficialmente un acuerdo comercial con el gobierno chino. Quiero hacer énfasis en el nombre o la finalidad del acuerdo cuando se especifica la palabra “comercial” que según Wikipedia es el acuerdo a que se llega entre dos o más personas o instituciones En una venta internacional, son los términos que estipulan las responsabilidades del vendedor y del comprador, a saber: precio de venta, responsabilidad del transporte, así como los seguros y aranceles de importación.

Como dije anteriormente, en dicho foro se hizo énfasis en la desigualdad comercial además del interés político de China en Centroamérica, del que no voy a hablar ni especular al respecto (interés político). Siguiendo con los resultados comerciales, se dieron a conocer los números del intercambio comercial con Costa Rica después de diez años de firmado dicho tratado. En el 2015, Costa Rica vendió 81.15 millones de dólares mientras China le vendió a Costa Rica 1,948 millones, en el 2018 Costa Rica le vendió 239.3 millones y China le vendió 2,288 millones y más recientemente, en 2021, los ticos le vendieron a China 461.95 millones y le compraron 3,055 millones. Hasta donde tengo entendido el gancho que usaron los chinitos para entusiasmar a los tiquillos en la firma del tratado, fue un estadio de futbol que costó unos cuantos milloncitos que ya se los sacaron con las ventas a ese país.

Algo parecido está pasando en El Salvador de Bukele en donde les están construyendo o ya les construyeron una biblioteca, pero sus ventas a ese país (El Salvador) llevan la misma tendencia que Costa Rica. Y pueden estar seguros que el tratado que se firmará con Nicaragua correrá la misma suerte porque somos repúblicas pequeñas con poca por no decir ninguna capacidad de satisfacer por la distancia y cantidad de producción a un gigante con la segunda población más alta del mundo: más de dos mil millones de habitantes.

Pero no todo debe ser malas noticias. Si la relación diplomática con China ya es un hecho y ahora vamos a experimentar con las relaciones comerciales, hagámoslo bien sin pretender extender la mano tipo pedigüeños como decimos en Nicaragua, pretendiendo recibir regalías porque los chinitos no entienden de eso; ellos son comerciantes con una capacidad de producción de primer mundo y hasta donde yo sé y varios países lo han experimentado, no son muy dados a regalar.

Por lo tanto, mi consejo es que nos enfoquemos en conseguir el mejor beneficio posible de dicho tratado y eso solo puede ser posible echándole una mano al sector privado en facilidades de préstamos, rebaja de aranceles a los productos o insumos agrícolas, eso en cuanto al comercio.

Pero hay otro rubro en que a los chinos les gusta invertir y es en infraestructura, me refiero a hotelería y otras que requieren de compra de grandes extensiones de terrenos para construcciones de diferentes tipos y propósitos. Pero pueden estar seguros que solo invertirán sobre terreno sólido y no pantanoso, es decir con claridad meridiana de la legalidad y legitimidad de la inversión. Personalmente conozco el interés de dos compañías asiáticas en unas tierras para una inversión multimillonaria en el sector turístico, pero solo será posible si el Estado como mediador y el legítimo dueño se involucran en dicha transacción.

En pocas palabras, y para finalizar, concluyo con la advertencia que el éxito o beneficio económico que podremos sacar de este tratado dependerá exclusivamente de cómo el gobierno lo maneje. Eso incluye el apoyo que dé a nuestros productores para que estos puedan estar a la altura de las exigencias de los compradores chinos y de las facilidades que otorgue para la realización de contratos de compra venta entre privados y los chinitos. Es decir, no esperar que el interés político del gobierno chino en nosotros prive sobre el comercial, porque de ser así muy pronto veremos sonreír a quienes vaticinan que seremos uno más en las relaciones con los asiáticos.

El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.

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