Mientras los combustibles se están vendiendo con fuertes sobreprecios, la canasta básica en Nicaragua sigue batiendo récord en su acceso a los nicaragüenses, quienes están forzados a pagar gasolinas excesivamente costosas y que impacta toda la cadena de costos de los bienes y servicios y por ende el bolsillo familiar.
Nicaragua cerró junio con el histórico costo de 19,503.61 córdobas para comprar los 53 productos de la cesta familiar, un nivel no observado en los registros mensuales de las últimas tres décadas y que acercan el costo de la vida a los 20,000 córdobas, según datos del Instituto Nacional de Información de Desarrollo.
El movimiento de la canasta básica está en línea con la variación observada con la inflación en junio, cuando se aceleró a 0.88 por ciento, dejando el acumulado en 3.63 por ciento y peor aún el promedio de los últimos 12 meses en 9.87 por ciento, considerada por los economistas elevada.
Según el reporte oficial, en junio la canasta básica se encareció un poco más de 289 córdobas respecto al mes anterior, mientras que si se compara con diciembre la misma ya acumula un alza de 2,023 córdobas, lo que confirmaría que la crisis de precios aún no da señales de finalizar en Nicaragua, mientras a nivel internacional los costos han empezado a ceder.
Según el índice de precios de los alimentos de la Organización Internacional para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO, por sus siglas en inglés), cayó 1.4 por ciento en junio respecto a mayo y 23.4 por ciento comparado con marzo del año pasado, el nivel máximo inflacionario registrado en el 2022.
«El descenso intermensual del índice en junio obedeció a las caídas de los índices del azúcar, los aceites vegetales, los cereales y los productos lácteos, mientras que el índice de precios de la carne se mantuvo prácticamente invariable», indicó el organismo en su reciente reporte.
Sin embargo, en Nicaragua, en junio se requerían 13,940.83 córdobas para comprar solo alimentos, superior a los 13,698.08 córdobas que se necesitaban en mayo y muy por encima de los 12,197.67 córdobas en igual mes del año pasado. Es decir que mientras el mundo está gozando de un ligero alivio en los precios de los alimentos, los nicaragüenses siguen siendo castigados con aumentos, igual en los combustibles que ya superan el año con los precios congelados.
Combustibles con sobreprecios
Un analista del mercado de hidrocarburos, que pide no ser identificado por temor a represalias en Nicaragua, menciona que la política gubernamental ha ocasionado que hasta julio de este año haya un sobreprecio de hasta siete córdobas por cada galón, un alivio que no está llegando a los consumidores nicaragüenses.
«Los precios de venta deben bajar, la gasolina regular 0.30 dólares por galón, gasolina súper 0.22 dólares por galón y diésel 0.25 dólares por galón, en promedio más de 7 córdobas por galón para beneficios del pueblo presidente», indica sobre el sobreprecio atrapado en las políticas del régimen de Ortega en alianza con los distribuidores de combustibles.
El especialista indica que incluso el sobreprecio se ensancha si se compara con los de El Salvador, que comparte similar logística de compra del crudo y sus derivados que Nicaragua y donde operan casi la mayoría de las petroleras presentes en el mercado local.
Al respecto, indica que la gasolina regular en El Salvador es 0.84 dólares más barata que en Nicaragua, mientras que la súper es 0.73 dólares más accesible en ese país. En tanto, el diésel es 0.54 dólares más caro en el mercado nicaragüense, que en el salvadoreño hasta julio, lo que refleja la profundidad de la distorsión del precio local.
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Alimentos claves se van por las nubes
Todo esto tiene un impacto en la comida y vestimenta de los nicaragüenses. Los constantes aumentos de precios han ocasionado que hasta junio una libra de queso seco se ubique a niveles exorbitantes: 135.31 córdobas, frente a los 81.99 córdobas que costaba hace un año.
Una libra de frijoles a 36.45 córdobas, cuando hace un año se compraba a 24.88 córdobas. Comer carne de todo tipo también se ha convertido en un lujo para los hogares nicaragüenses, aún con el alivio inyectado por las remesas.
La libra de posta de res hasta junio se compraba en 145.95 córdobas, mientras que hace un año valía 128.06 córdobas, en un país altamente ganadero. Una libra de pollo se llegó a vender el mes pasado en 61.08 córdobas, por encima de los 50.52 córdobas de su precio anterior.
Hasta los bienes de higiene personal
Las alzas también han ocasionado que comprar productos de uso para el hogar, incluido el de higiene personal, se vuelva cada vez más imposible. Para adquirirlos se requieren 3,557.86 córdobas, mientras hace un año se compraban en 3,427.67 córdobas.
De hecho, el Inide en el reporte sobre la inflación indicó que el índice de la subdivisión de bienes y servicios diversos subió 1.19 por ciento mensual, por variaciones principalmente en desodorante (3.41 por ciento), crema para el cuerpo (6.27 por ciento) y shampoo (2.81 por ciento).
El Gobierno admitió a finales de abril que la inflación estaba siendo difícil de controlar y por eso elevó sus proyecciones con relación al año pasado, al tiempo que recordó sus expectativas de crecimiento económico.
En enero de este año, Ovidio Reyes, presidente del Banco Central de Nicaragua, estimó que los precios subirían entre 5 y 6 por ciento. “Ya los precios de los principales productos internacionales han comenzado a descender, entre ellos el petróleo, así como de los alimentos, por lo que esperamos que la inflación nacional se modere a partir del primer semestre de 2022”, dijo en ese momento.
Sin embargo, en un nuevo ajuste situó el rango en entre 6 y 7 por ciento. En su reporte, el BCN explica que “este rango está condicionado a la continuidad en la disminución de la inflación internacional y podría revisarse a la baja si dicha disminución se acelera en los próximos meses”.
La nueva perspectiva inflacionaria también toma como base “las perspectivas de un buen ciclo de producción agropecuaria, las políticas de subsidio del Gobierno para contener el incremento del costo de vida de la población y la baja tasa de deslizamiento cambiario vigente. Adicionalmente, se espera que el marco de política fiscal, monetaria y cambiaria a nivel doméstico continúe apoyando la estabilidad de precios”.
Toda esta presión inflacionaria también ha impactado el costo de vestirse en Nicaragua, aunque a un ritmo más moderado respecto a la variación de los alimentos y otros bienes. Hasta junio, para comprar calzado y ropa para adultos y niños se necesitaban 2,004.92 córdobas, más que los 1,854.75 córdobas requeridos hace un año.