Un reflejo de luz sobre el rostro de la milagrosa imagen de la Sangre de Cristo llegando de la procesión de la vía sacra de viernes santo durante la semana mayor. Foto por: Óscar Navarrete/ La Prensa

Galería: El atentado a la Sangre de Cristo

Un atentado se produjo la tarde del viernes 31 de julio de 2020 en la capilla principal de la Sangre de Cristo en la catedral metropolitana de Managua. Domingo te cuenta en esta galería los sucesos de ese día.

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El país pasaba por el mal momento de la pandemia del Covid 19, pero aún en medio de la peste algunos templos habían relajado las medidas para que los feligreses pudieran visitarlos. En el caso de la Catedral Metropolitana de Managua, ese día sus puertas permanecían abiertas para que los devotos pudieran llegar a orar y venerar la imagen de la Sangre de Cristo en su capilla

Esta situación habría sido aprovechada por un sujeto encapuchado que lanzó una bomba molotov dentro del sagrado lugar provocando un incendio que destruyó la capilla, el sagrario y calcinó la centenaria imagen.

Días atrás, ya se habían profanado dos templos en Nindirí y Masaya. Esos actos contra la Iglesia eran muy comunes en la década de los años ochenta. Incluso, a mediados de los noventa, varias iglesias del país sufrieron atentados con explosivos. Estos ataques apuntaban al ex miembro de la Seguridad del Estado, Néstor Moncada Lau, que actualmente es el asesor de seguridad nacional del dictador Daniel Ortega.

La imagen de la Sangre de Cristo fue traída a Nicaragua desde Guatemala en 1638 y es la representación de Cristo en la cruz, tallada en madera policromada del siglo XVII. Tras el atentado, Rosario Murillo aseveró sin que la Policía haya investigado, que todo se debía a un siniestro provocado por las veladoras que le ponen los devotos a la imagen cuando desde hace un tiempo este ritual no se permitía dentro de la sagrada capilla.

Monseñor Silvio Báez condenó con profundo dolor el sacrilegio contra la imagen de la Sangre de Cristo, mientras que el cardenal Leopoldo Brenes valoró que se trataba de “un acto planificado. Es un acto de terrorismo”.

La tradicional vela de la Sangre de Cristo un Jueves Santo en la catedral metropolitana donde se celebra misa y el lavatorio de los pies. A esta celebración llegan muchos católicos para orar y venerar a la imagen milagrosa. Óscar Navarrete/ La Prensa
Era normal que a diario llegaran a la capilla de la Sangre de Cristo en la catedral a pedir favores y rezar por una petición o milagro, de rodillas frente a ella o sentado sobre las bancas en absoluto silencio, meditación y oración. Oscar Navarrete/ La Prensa
La imagen de la Sangre de Cristo montada sobre su peaña y cargada por fieles católicos el Viernes Santo 19 de abril de 2019, fecha en que fue su última procesión antes del atentado. El siguiente año se suspendieron todas las festividades religiosas a causa de la pandemia del Covid19. Oscar Navarrete/ La Prensa
Católicos lloran en las afueras de la catedral metropolitana al darse la noticia del atentado con una bomba molotov a la capilla de la Sangre de Cristo. La policía acordono el área para que solo ingresaran bomberos y peritos de criminalística. Oscar Navarrete/ La Prensa
El cardenal Leopoldo Brenes visiblemente consternado en una improvisada conferencia de prensa en los patios de la catedral. Desde un inicio el cardenal se pronunció y condenó el siniestro como un atentado terrorista. Oscar Navarrete/ La Prensa
Un perito policial del instituto de criminalística y ciencia forense carga parte del material siniestrado en la capilla de la Sangre de Cristo en la catedral metropolitana. Óscar Navarrete/ La Prensa
Luego que policías y bomberos abandonaran el lugar del atentado se permitió un acceso muy restringido a la zona del siniestro, se organizó entre los periodistas un pool de medios para poder acceder. La Prensa logró las primeras imágenes de la capilla consumida por él incendio. Óscar Navarrete/ La Prensa
Una panorámica total del área siniestrada donde se aprecia la imagen calcinada de la Sangre de Cristo, su capilla totalmente destruida con metales retorcidos y escombros. Óscar Navarrete/ La Prensa
La entrada principal a la capilla de la Sangre de Cristo con escombros después del atentado que consumió la venerada imagen. Óscar Navarrete/ La Prensa
Un trabajador de la catedral reza impotente dentro de la capilla de la Sangre de Cristo después del atentado a la venerada imagen, las bancas alrededor de la capilla se salvaron de ser consumidas por el fuego. Oscar Navarrete/ La Prensa
La imagen de la Sangre de Cristo totalmente calcinada junto al sagrario en medio de los escombros y los metales retorcidos de su urna que fue consumida totalmente por el incendio. Óscar Navarrete/ La Prensa
Altos oficiales de la policía se presentaron al día siguiente del atentado para confirmar su informe que el incendio fue provocado por una veladora, coincidiendo con lo que había dicho Rosario Murillo el día anterior. La capilla de la Sangre de Cristo tenía una sala aparte donde los feligreses podían poner sus veladoras. Oscar Navarrete/ La Prensa
Un antes y un después de la imagen de la Sangre de Cristo. Primero dentro de su urna y en su capilla ambientada con un fondo rojo y tragaluz que daban una iluminación natural y un después con la capilla siniestrada y la imagen de la Sangre de Cristo calcinada y en medio de escombros. Oscar Navarrete/ La Prensa
La Prensa Domingo Nicaragua Sangre de Cristo archivo

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