Al momento de escribir este artículo el viernes 23 de junio, día en que se celebra en Nicaragua el Día del Padre, entre las felicitaciones de mis hijas y nietos me di el tiempo para consultar a un amigo usualmente muy bien informado, sobre la resolución de la OEA que se daría a conocer ese día.
El proyecto de resolución que me envió ya consensuado y espera de su firma, confirmaba varias cosas que a mi juicio son dignas de analizarse, pues llevan o mejor dicho van en la misma dirección de conversaciones que he sostenido con amigos y más de un diplomático de dentro y fuera de Nicaragua.
Lo primero que se me ocurre, es que ha sido —como se dice popularmente— como un balde de agua fría durante un baño mañanero a los belicosos en general. Pues dicho proyecto de resolución incluía palabras cuyos sinónimos son: solicitar, pedir, exhortar. El diccionario Oxford lo define como “Pedir que se haga algo o solicitar la ejecución de una cosa”.
Otro amigo también muy bien informado me comentó lo siguiente: La Organización de Estados Americanos (OEA) ya no es la OEA que actuó en la República Dominicana (en 1965); la OEA de hoy en día es una instancia en donde convergen todos los Estados latinoamericanos y uno de sus objetivos primarios es buscar el consenso entre las naciones y resolver los conflictos mediante el diálogo.
Pero volviendo a mis pláticas sostenidas con algunos diplomáticos, estos me han dicho lo mismo en varias ocasiones. La principal tarea de la comunidad internacional es lograr sentar a los nicaragüenses ya sean políticos, sociedad civil o de cualquier otra índole, para que juntos resuelvan la situación que existe actualmente. “No esperen otra cosa de nosotros”, me lo han dicho con claridad meridiana.
Mientras escribía este artículo me llegó la información de que el secretario de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica quien se encontraba en la OEA, se refirió al tema apoyando la instancia de diálogo solicitada por ese organismo.
Después de las referencias que he mencionado debería quedarnos más claro que el ojo del piche, como se dice popularmente, cuál es la actitud que deberíamos tomar los nicaragüenses de uno y otro bando para resolver la situación social que enfrentamos actualmente. Personalmente me he referido al tema en varios artículos publicados en estas mismas páginas, después de analizar las posibilidades de algunas soluciones propuestas por algunos grupos que las considero jaladas de los pelos (imposibles).
Mi humilde opinión sigue siendo que no debemos de cansarnos de solicitar el diálogo, aunque este signifique tragarse un sapo o como dijo el difunto magistrado del Consejo Supremo Electoral René Herrera, el diálogo que nos llevará a la paz social que anhelamos va a ser aquel en el cual el que gane no lo gane todo y el que pierda no lo pierda todo. A los que les pueda caer como patada en la chimpinilla esta reflexión y sigan pensando en cosas en las que ellos no van a arriesgar nada, los invito a leer el libro escrito por Tirso Moreno (comandante Rigoberto) de la gloriosa Resistencia Nicaragüense que comenté en un artículo reciente.
Para finalizar les recuerdo la metáfora de la gota de agua cayendo continuamente sobre una piedra. En esta ocasión son ya muchas gotas de agua (léase opiniones) convergiendo sobre el mismo tema en la misma dirección. La otra salida sería que los del grupo A logren exterminar a los del grupo B, o viceversa, y eso jamás va a suceder. No corramos el riesgo de cansar a la comunidad internacional y que terminen abandonándonos por atender otros problemas en el resto del mundo.
Termino parafraseando para todos los grupos ya sean de ideología A, B, C o D un adagio popular que dice que el inconsciente hace al final lo que el pragmático hace al principio.
El autor es comentarista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.