Situado en uno de los extremos del clubhouse de los Astros de Houston, José Abreu parece un hombre muy serio. Y lo es. El cubano se prepara para un partido más. Estudia, trata de mantenerse concentrado en lo que viene, visualiza lo que puede ocurrir y tratará de llevarlo a cabo. Y aunque parece distante, en realidad es cercano.
Y a pesar de que estos no han sido sus mejores días en cuanto a producción ofensiva, Abreu mantiene una actitud positiva y no se pelea con la vida. Al contrario, hay gratitud en él por lo que ha conseguido y confía en que pronto vendrán cosas mejores tanto para él como para los Astros de Houston, su nueva organización en las Grandes Ligas.
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“Primero hay que darle las gracias a Dios por la oportunidad, tenernos aquí y compartir este momento. Es gracias a él que podemos estar acá. Y bueno, Nicaragua ha sido siempre muy amigable, muy compañera de nosotros los cubanos y muchas gracias a todos los fanáticos que siguen mi carrera. Y lo único que busco todos los días es tratar de seguir cosechando éxitos colectivos e individuales para que la gente tanto de Cuba como de Nicaragua se sientan orgullosos de uno”, señala el cañonero antillano.
Abreu conoce el sabor del éxito. Está en la décima temporada de una carrera en la que ha estado saludable y productivo. Cuando inició en 2014, se adjudicó el premio al Novato del Año después de impactar con .317, 36 jonrones y 107 remolques. El cubano recibió todos los treinta votos de primer lugar y tuvo una ventaja de 180 a 40 en los puntos sobre Matt Shoemaker, el segundo puesto. Ha ido a tres Juegos de Estrellas y fue Jugador Más Valioso en 2020 con .317, 19 jonrones y 60 remolques en 60 juegos.
“No, nunca imaginé lo que he vivido, pero creo que al final, lo más importante es cuando tú bregas con bien, la vida te devuelve siempre bien. Eso fue lo que me inculcaron a mí desde pequeño, a hacer las cosas bien, las cosas correctas como ser humano y creo que lo que estoy haciendo, es cogiendo un poquito de lo que la vida me está dando”, reflexiona Abreu, quien llegó a los Astros este 2023 mediante un contrato de tres años y 58.5 millones de dólares, luego de permanecer nueve temporadas en Chicago, con los Medias Blancas, a donde llegó en 2014 tras un pacto de seis años y 68 millones y luego una extensión por tres temporadas más y 50 millones.
Nacido en Cienfuegos, Cuba, hace 36 años, Abreu fue toda una estrella en su país antes de moverse a Estados Unidos en busca de una oportunidad para jugar beisbol profesional. Tuvo temporadas espectaculares como la de 2010, cuando resumió .400 con 30 jonrones y 76 remolques en 89 partidos en la Serie Nacional cubana. Un año después se elevó a .453 con 33 tablazos y 79 empujadas en 66 partidos, para ganar su segundo premio de Jugador Más Valioso. Y tras resumir .382, con tres jonrones y nueve empujadas en seis juegos del Clásico Mundial de 2013, entendió que era tiempo de irse.
“Uno lo que desea es jugar y puedes encontrar algunas barreras como el idioma o el asunto cultural, pero hay algo que caracteriza a los cubanos y a los latinos en general y es que somos guerreros y salimos adelante cueste lo que cueste. Yo me siento bien. Vivo es paz con la vida, tengo una familia que me ama y amigos que no son hermanos de sangre, pero me han tratado como hermanos y se han empeñado en que me sienta bien. Así que lo que toca es tratar de salir a hacer las cosas lo mejor posible”, asegura.
En sus primeras nueve temporadas en las Mayores, Abreu ha logrado resumir más de 100 empujadas en seis ocasiones, siete veces ha conectado al menos 22 jonrones y en tres oportunidades ha volado sobre .300, incluyendo el 2022 cundo tuvo .304 para los Medias Blancas. En su carrera, resume 247 cuadrangulares, pero este año los bombazos han estado escasos, tanto así que tuvo que esperar 50 juegos y 192 turnos para disparar su primer proyectil con los Astros el pasado 28 de mayo contra Oakland. Y Abreu, que parece siempre serio, lo disfrutó y hasta se barrió en el dogout.
“Esa fue una reacción espontánea de mi parte, de alegría, pero no lo hice con el propósito de perjudicar a nadie o faltar al respeto, y como lo dije en su momento, si molesté a alguien, pido disculpas, pero este juego es para divertirnos, para gozarlo y para darle gracias a la vida por todos esos momentos que nos regala”, señala el cubano, quien resume promedio de .225 con cuatro cuadrangulares y 33 empujadas hasta el momento, cifras por debajo de los estándares habituales de su capacidad de producción a través de su carrera.
El ídolo de niño
“El jugador que más admire en Cuba cuando era niño fue al señor pelotero Orestes Kindelán. Ha sido mi guía. Independientemente de que en Cuba hemos tenido grandes peloteros, ha sido a Kindelán a quien más he admirado, pero también tenía mucho afán con Víctor Mesa, creo que por su explosividad me llamó siempre la atención. Y aquí en Grandes Ligas, Albert Pujols, con quien hemos cultivado una muy buena relación desde que nos conocimos en 2014 y es mi hermano, aunque ya no esté jugando, pero ahí está siempre pendiente de mí para que me mantenga positivo», afirmó José Abreu.