Daniel Ortega y Lula Da Silva. LA PRENSA/Archivo

Cómo una posible «deuda moral romántica» de Lula con Ortega está inclinando la balanza a favor de la dictadura en la OEA

Arturo Mcfields hace una proyección de lo nuevo que trae la 53 Asamblea General de la OEA, que no es nada alentador para presionar un cambio de régimen en Nicaragua.

La 53 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se realizará en Washington DC los días 21, 22 y 23 de junio, llega con cambios en la correlación de fuerza entre sus Estados miembros, algo que se vincula a los giros a la izquierda de la mayoría de los países. Desde ya se teme que esto juegue a favor de los regímenes autoritarios, entre ellos la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua.

En los últimos cuatro años, la mayoría de las condenas a Nicaragua por la represión y encarcelamiento de opositores desde 2018 han sido aprobadas por más de 20 Estados, pero esta vez eso podría cambiar, según fuentes cercanas a las reuniones internas entre las delegaciones. No obstante, también se ha filtrado que las negociaciones para mantener las posturas condenatorias son muy beligerantes.

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El exembajador de la OEA, Arturo McFieds, aseguró que en este momento solo siete de los 34 países miembros de este organismo regional tienen una posición sólida de rechazo a los desmanes del dictador Ortega, los demás tienen posiciones ambiguas o son simpatizantes de la izquierda, entre ellos Brasil, encabezado de nuevo por el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, presidente brasileño.

Asamblea General de la OEA realizada en Perú en octubre de 2022. LA PRENSA/OEA

McFields aclaró que aunque estos siete países son minoría no son nada subestimables, comenzando por Estados Unidos que tiene un gran peso en la OEA y es el principal financista; luego está Canadá, que es la segunda fuente de recursos del organismo. Los otros países son Costa Rica, Chile, Panamá, Uruguay y Paraguay. Ecuador no lo incluyó McFields porque no votó en la última resolución, muy probablemente por sus propios problemas internos.

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El resto de países son: México, Argentina, Colombia, Bolivia, Perú, las islas del Caribe y los centroamericanos. McFields valoró que puede ser que la mayoría de países no simpaticen con Ortega, pero sí con Brasil, lo que explicaría probablemente el cambio de alineamiento en la OEA.

El peso de Brasil

De la manera que lo ve McFields, Ortega se ha ganado el mejor «guardaespaldas» en la OEA. Brasil es el tercer financista de la OEA, con una cuota anual estimada de 11 millones de dólares. Nicaragua, por ejemplo, aportaba 11,000 dólares anuales.

Pero además, para el exembajador, Brasil es un país con el que todo mundo, literalmente, quiere tener un vínculo comercial, porque es la economía más grande de América Latina; Brasil preside el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Nuevo Banco de Desarrollo de los Brics; Brasil preside la Organización Panamericana de Salud (OPS) y es el principal productor de alimentos a nivel mundial. «O sea, Brasil es un país muy grande para minimizarlo y es peligroso que venga a decir mentiras sobre la situación de Nicaragua», dijo McFields en alusión a la «lavada de cara» que le quiere dar a Ortega la representación brasileña en la OEA, con su propuesta de cambios en un proyecto de resolución sobre este país.

Aunque Nicaragua tenga un pie fuera de la OEA, debido a que renunció en noviembre de 2021, pero su salida se concreta hasta finales de 2023, Brasil se puede estar convirtiendo en un gran aliado regional del dictador Ortega, quien al parecer lo defenderá e intentará cambiarle la imagen podrida que tiene ante la comunidad internacional, por la represión que ha desatado contra los nicaragüenses, las confiscaciones, persecución de la prensa independiente y a la Iglesia católica.

¿Qué incidencia tiene Brasil en la OEA?

Brasil es un país muy poderoso. La mejor maquinaria de diplomacia que existe en Latinoamérica se llama la diplomacia de Itamaraty. Itamaraty es la cancillería de Brasil, así se le conoce. Ellos saben cómo manejar la diplomacia y cómo hacer que las cosas pasen.

Lo otro es que la correlación de fuerzas en la OEA está en un punto muy negativo. Está dividido en siete democracias versus 25 gobiernos autoritarios o simpatizantes de la izquierda. Los Estados en su mayoría no simpatizan con Ortega, lo detestan y están claros de quién es Ortega, pero sí son simpatizantes de Lula.

¿El presidente Lula da Silva quiere asumir un rol de mediador?

No, Lula lejos de ser un mediador, es un empoderador de Ortega. Él quiere que Ortega tenga un lavado de imagen y que se una al bloque de la izquierda latinoamericana. Él quiere hacerle un blanqueo de imagen.

Brasil ha estado promoviendo una serie de posiciones políticas meramente ideológicas y no tanto para mediar o ayudar. Lula ha dicho que si Ángela Merkel pudo estar más de 14 años como canciller o presidenta de Alemania, entonces por qué Ortega no puede. Una vez dijo que si Cuba no estuviera bloqueada sería la Holanda de Latinoamérica. Él trabaja con una línea ideológica muy fuerte.

Si él quisiera podría ser un mediador, pero alguien que viene y dice que en Nicaragua hay democracia no puede ser un mediador, sino un empoderador que lo está defendiendo. No tiene las características mínimas de un mediador.

¿Por qué Brasil se interesa por Nicaragua?

Lula, gracias a Ortega, logró conocer a su mentor y líder que fue Fidel Castro. Cuando él llega a Nicaragua en los ochenta, Lula era un simple sindicalista de su país, pero así puede conectarse con Fidel Castro, entonces, después de eso, él forma el Foro de São Paulo, una organización que tiene presencia en toda Latinoamérica y el mundo, pero esa fue una idea que Fidel Castro le dio a Lula.

Lula tiene como una deuda moral romántica política hacia Ortega, que la trató de disimular durante la campaña, porque muchos le echaban en cara el tema de la persecución religiosa, entonces, ahora él quiere volver a su fuente, que ha sido ser defensor de las dictaduras de Nicaragua y Venezuela.

¿Cuál es la posición de México ahora?

México no está interesado en cambiar nada sobre Nicaragua, porque Ortega tuvo un pleito muy feo con México y con Argentina, y desde entonces México y Argentina han optado por no meterse con Ortega. No lo defienden, no lo critican, les da igual.

Con este nuevo panorama ¿cómo se están desarrollando las negociaciones?

Todo iba bien, la resolución sobre Nicaragua iba a pasar, similar a la del año pasado, iba a pasar por consenso, sin mayores traumas, todo tranquilo, pero cuando Lula cambia el texto, países de estas siete democracias ya no están muy de acuerdo.

Lula ha metido ruido a una resolución que iba a pasar sin pena ni gloria.

Nicaragua está a punto de salir de la OEA, ¿qué cambiará eso?

Yo no creo que Nicaragua regrese a la OEA, pero si un país del tamaño de Brasil te está queriendo lavar la imagen, yo creo que eso tiene peso y tiene repercusiones a favor del dictador.

¿Qué pasará cuando Nicaragua salga de la OEA?

Al salirse de la OEA ellos salen del radar hasta cierto punto, pero el embajador de Estados Unidos dijo hace una semana, en una sesión que hubo sobre Nicaragua, de que ellos no van a olvidarse de Nicaragua ni de lo que está pasando, que van a seguir empujando el tema. Ortega se puede retirar de la OEA, pero la OEA no se va a olvidar de Ortega. Eso fue lo que dijo el embajador Francisco Mora.

El lema de la OEA

Los mismos Estados miembros de la OEA han reconocido que a este organismo le falta precisar acciones en sus estatutos, para presionar por el cumplimiento de la democracia. ¿Qué cambios se hacen necesarios?

En la OEA hay un lema, la OEA es lo que los Estados quieren que sea y ahorita, la mayoría de los Estados no quieren abordar temas de democracia y derechos humanos. Quieren abordar temas de migración, quieren abordar temas de cambio climático, derechos de la mujer, desastres naturales, todos aquellos temas que no levanten mucha controversia, esa es la tendencia.

La OEA no está en su mejor momento, pero aún estando en su peor momento, sigue siendo el organismo más fuerte que hay, sigue siendo más fuerte que el Alba, sigue siendo más fuerte que el Foro de São Paulo, sigue siendo más fuerte que el Grupo de Puebla. Es el organismo más grande y de carácter político de Latinoamérica, de hecho la OEA, en cuanto a sus orígenes, es el organismo político de Estados más antiguo del mundo.

¿Cuál es el futuro que tiene la OEA si no cambia?

Yo creo que la OEA, cuando atraviese este momento difícil, va a tener la oportunidad de reinventarse, de cambiar las cosas y de buscar nuevas alternativas, pero actualmente no existe la aritmética política para lograr cambios. No hay los votos para cambiar la OEA, es una cuestión de aritmética política.

Asamblea General será «light»

¿Qué se puede esperar de diferente en esta Asamblea General de la OEA?

Podemos esperar una Asamblea General bastante «light», en la que no se va a abordar la liberación de más 1,400 presos políticos en Cuba, Nicaragua y Venezuela, esa es la cantidad que tienen combinados esos tres países. Cuba es el que lidera con mil.

Cuba es intocable actualmente en la OEA, Venezuela un poquito menos y el único tema que van a abordar de las dictaduras es la de Nicaragua.

Si bien los países del Caribe pueden criticar a Ortega, porque su nivel de descaro ha sido total, Cuba es intocable para esos países y para casi toda la izquierda latinoamericana. Cuba tiene actualmente 26 votos en la OEA, que dicen no toquemos el tema de Cuba. Tuvieron que pasar 10 años para que tocaran la muerte de Payá y hasta ahora la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) se pronuncia, entonces te indica cómo están las cosas.

De relleno en la OEA habrá temas de cambio climático, derechos de la mujer, derechos de la niñez, la resolución que siempre abordan de las Malvinas, pero son temas bien «light». Para que te hagás una idea, nadie quiere abordar el tema del «Estado de excepción» de El Salvador, ese tema tampoco se toca. Tampoco se va a tocar el fraude anunciado de Guatemala.

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