Rara vez podemos olvidarnos de los problemas que suceden en el mundo, así como un acontecimiento que puede atraer la atención mundial como lo fue el caso de cuatro niños colombianos, (de 13, 9, 4 y 1 año de edad), todos hermanos.
Estos niños y su familia son originarios de una comunidad indígena denominada Muinane, de Puerto Sábalo, población escondida en el sur del país colombiano, terreno pantanoso y cubierto de maleza, entre los departamentos de Amazonas y Caquetá, por donde cruza el río Cahuinarí. Solo se puede llegar por los serpenteantes ríos o por aire, tierras casi inaccesibles.
Todos de alguna manera conocemos la tragedia aérea que llevó a los cuatro hermanitos a vivir la experiencia más grande de sus vidas. Quizás se crea que la caída de la aeronave fue lo peor que les sucedió, sin embargo eso no es cierto. La tragedia más grande para esta familia fue salir huyendo de sus tierras ancestrales por amenazas de muerte al padre de los niños por parte de la última fuerza ilegal armada en Colombia, debido a que le exigían cobro de impuesto de guerra al jefe de la familia, así como el intento de secuestro de los cuatro menores para convertirlos en delincuentes armados por parte de la misma organización criminal, según lo que el padre de los niños manifestó.
El primero en abandonar la tierra fue el jefe de familia, por tener sentencia de muerte. Cuando él estaba asentado, envió por el resto de su familia. El 1 de mayo, la madre y sus hijos abordaron la pequeña aeronave sin imaginar que sería el inicio de otra terrible tragedia. La nave cayó en una región no explorada todavía, una de las más tupidas y agrestes del continente americano, de árboles de hasta 40 metros de altura; es una selva virgen, bien oscura, con frio intenso, zancudos y humedad del terreno. Aquí es hogar del jaguar, de la anaconda, donde llueve todo el tiempo, lugar donde es imposible realizar un rescate o sobrevivir cuarenta días, sobre todo cuando se trata de niños, entre ellos un bebé.
En el accidente murieron las tres personas adultas, incluyendo a la madre de los niños, pero increíblemente, después de ver la fotografía de la nave y por la forma en que se estrelló contra el suelo, es difícil imaginar que los cuatro niños salieron ilesos del accidente aéreo.
Un pasajero llevaba como carga un alimento que denominan “fariña”. Según los entendidos en esta materia, fariña es harina de yuca, un alimento ancestral de los pueblos indígenas de la Amazonía y es una de sus comidas principales. Los niños se alimentaron durante cuatro días con fariña, tiempo en que permanecieron cerca de la nave siniestrada.
La niña y heroína de 13 años supo dirigir y mantener con vida a sus hermanitos menores, debido en parte fundamental al conocimiento de supervivencia que le enseñan los familiares a sus niños a partir de los 5 años de edad, para que no perezcan en la selva, a distinguir los frutos comestibles de los venenosos, y lo más importante, saber construir un refugio de las inclemencias de la naturaleza.
El Ejército colombiano, manteniendo la esperanza igual que el resto del mundo de que los niños estuvieran con vida, acertó al arrojar a través de helicópteros lo que denominan kits o pequeños paquetes de alimentos entre los que contenían agua y fariña, lo que, según los niños, lograron encontrar un paquete.
El accidente ha servido para sacar de las sombras a esta comunidad indígena, y dar a conocer el olvido del que han sido victima por culpa de los grupos armados ilegalmente que obligan a la gente indígena a desplazarse de sus tierras para poder sobrevivir. El accidente reveló una vez más lo cruel que es la fuerza armada ilegal disidente de los acuerdos de paz.
También quedó al descubierto la ineptitud del gobierno porque tardaron 15 días en localizar el lugar del desastre, tiempo que pudo ser fatal para los cuatro niños, porque fue hasta el 16 de mayo que el Ejército colombiano encontró los restos de la aeronave, cuando los indígenas ya se movilizaban por la selva inhóspita y fueron los primeros en localizar la aeronave.
Sin duda, lo ocurrido en lo profundo de la selva colombiana es un verdadero milagro, aunque algunos indígenas no lo aceptan pues argumentan que es la conexión espiritual con la naturaleza. Un indígena ticuna dice que hablar de milagro es un lenguaje que manifiesta una ignorancia del mundo indígena y es una narrativa heredada de la conquista, de la religión católica.
En fin, queda mucho por saber sobre cómo lograron sobrevivir los cuatro niños, entre ellos un bebé de 11 meses al momento del accidente, y cumplió el año de edad perdido en la selva. Seguramente con el tiempo realizarán película o serie sobre este increíble acto heroico y milagroso de supervivencia, todavía desconocido por la humanidad.
El autor es comentarista político.