Ronald Medrano llegó a convertirse en una máquina de tirar strikes, tanto así que su salto no pasó inadvertido para observadores internacionales. No solo los aficionados y cronistas locales vieron su evolución, reflejada en la triple corona que conquistó con los Gigantes de Rivas en la Liga de Beisbol Profesional, sino que también los Royals de Kansas City decidieron firmarlo antes que otra organización se adelantara.
Medrano, de 27 años, había sido firmado en 2012 por los Cardenales, pero lesiones e inconsistencias precipitaron su salida de ese equipo. Y tras lanzar en el extranjero regresó al país y se convirtió en un “as” con los Dantos, con quienes tuvo un récord de 38-14 y 2.97 antes de unirse a España en 2022 para un Preclásico, pero al volver brilló en la Profesional con 7-1 y 2.92, más 84 ponches, para la triple corona.
¿Y cómo logró eso? Medrano se volvió un maestro ubicando sus disparos, afinó el sinker y perfeccionó el cambio, mientras añadía la recta cortada a su repertorio en el que también se apreciaba un devastador slider, pero sobre todo se volvió un “as” combinándolos, mientras se sacudía conjeturas respecto a su capacidad para rendir en momentos cruciales. Y se convirtió en el tirador más confiable de la Selección Nacional.
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En ese contexto es que firma con los Royals, quienes luego de evaluaciones decidieron ubicarlo en Doble A, pero luego de tres salidas la conclusión es que la liga está por encima de lo que él puede ofrecer: nueve innings, 14 hits, nueve carreras limpias, con cinco bases y siete ponches. Su whip era un alto 2.11 y los rivales le batearon para .368, así que lo bajan a Clase A, pero tampoco ha logrado imponerse ahí.
Su última salida, este domingo contra el Beloit, fue discreta: cuatro innings, cuatro hits, tres carreras limpias, con dos bases y cuatro ponches. Y aunque su equipo bateó con libertad, al extremo de ganar el juego 10-3, es claro que Ronald no inspira mucha confianza. De lo contrario, habría continuado en el partido dada la fluidez ofensiva de su tropa, pero es claro que Medrano dejó escapar otro chance de probar que puede.
La razón principal de sus problemas quizá tiene que ver con sus dificultades para hacer ajustes. Medrano es un lanzador de control, pero este año tiene un promedio de 4.5 bases por bolas por cada nueve episodios. Y eso es generado porque la confianza se altera cuando un patrón de pitcheo que era exitoso de repente es inefectivo. Claro, el nivel de los rivales es alto y eso te obligar a reinventarte para sobrevivir.
Además, Medrano no es un lanzador de velocidad (lanza 91-92), el cual es un gran recurso para salir a flote cuando hay problemas en otra área.
Otro problema con Medrano es el tiempo. Tiene 27 años y quizá no haya mucha paciencia con él como con un jovencito. Sin embargo, momentos como este son los que sirven para mostrar el material del cual se está construido. A lo mejor después de estos contratiempos vemos su mejor versión y comienza a ascender hacia la tierra prometida. Pero también puede suceder todo lo contrario y el proyecto habrá concluido.