Guaidó es perseguido político

Dicen que los pueblos tienen los presidentes que merecen. En el caso que sea por una elección presidencial, la participación ciudadana es crucial. Puede ser abrumadora o una abstención, en cualquiera de los casos, la decisión del pueblo de participar o de abstenerse hace llegar a la presidencia a un determinado candidato que puede no ser idóneo para el cargo a como lo es Petro, en Colombia.

Pero el pueblo colombiano votó por una mayoría histórica a favor de ese señor, y ahora hacen manifestaciones multitudinarias que piden sacarlo del poder, y lo critican por los cambios que por lo menos ha intentado realizar como es el caso a la reforma de salud. Petro, esto lo prometió en su campaña electoral y ahora, ¿por qué se asusta el pueblo colombiano?

Bueno, Petro ya es presidente, era un gatillero que en realidad debería estar pagando por sus crímenes, llegó a la Presidencia de Colombia y ahora está más interesado en convertirse en un “mesías” para el mundo, que gobernar su país, pretende llegar lejos y cree ser quien lleve paz a Venezuela. Primero solicitó a Joe Biden  que levante las sanciones contra Maduro y a los narcotraficantes que gobiernan, para ello Petro inventó una cumbre internacional celebrada el martes 25 de abril en Bogotá, la cual terminó con la imposición unilateral de tres puntos por parte de Colombia, en otras palabras, un rotundo fracaso.

Previa a esta cumbre, Petro se reunió con una falsa “oposición” venezolana elegida por Maduro para hacer creer o querer engañar que era avalada por los dos actores venezolanos.

Mientras ocurría esta farsa en Bogotá, Juan Guaidó, expresidente encargado de Venezuela y reconocido por más de 50 países del mundo, sorpresivamente el lunes 24 de abril entró a Colombia por puntos ciegos entre ambas fronteras un día antes de la cumbre, igual que lo hacen millones de sus compatriotas. Pero Guaidó tenía prohibido por Maduro salir de Venezuela desde el año 2019. La llegada de Guaidó a Bogotá causó tremendo revuelo al gobierno petrista y a la dictadura madurista, quienes inmediatamente comenzaron a decir que Guaidó no estaba invitado a la cumbre.

 De esta manera quedaba al descubierto que la “oposición” que se encontraba en Bogotá, no era legítima, sino unos títeres del gobierno de Maduro en complicidad con Petro y que este último estaba debidamente parcializado a favor de la dictadura madurista pues solo con ella se reúne y ha rechazado todo intento de reunión con la verdadera oposición venezolana.

El canciller colombiano dijo que si Guaidó había entrado de manera irregular a Colombia corría el riesgo de ser arrestado, obviando ese  canciller de quinta categoría que por años millones de venezolanos han cruzado de igual manera los distintos puntos ciegos fronterizos entre ambas naciones y que los exgobiernos liberales colombianos, nunca expresaron semejante bajeza contra ellos, también quiso no mirar que los  lideres opositores venezolanos están siendo perseguidos y si Guaidó hubiera querido salir de manera legal de Venezuela a como lo pretendió el canciller petrista, hubiera sido detenido inmediatamente.

 El canciller petrista dejo a Colombia en una situación vergonzosa, expulso de manera inmediata a Guaidó acusándolo que con su presencia saboteaba la ya fracasada cumbre, cuando por el contrario debió garantizarle su integridad física, debió ofrecerle asilo político y no amenazarlo con la deportación. De esta manera el canciller dejaba claro a favor de qué lado estaba Petro.

 Sin embargo, esa amenaza que hizo el canciller de quinta categoría de Colombia no la transmite a Maduro para que haga lo mismo con los paramilitares y narcotraficantes colombianos que han entrado de manera irregular a Venezuela y retornan a Colombia para asesinar y violar a sus compatriotas campesinos y regresan a Venezuela de la misma forma en que salen como su santuario seguro.

El autor es comentarista político.

Opinión Colombia fracaso Guaidó Gustavo Petro archivo
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