Elea Valle en una marcha en Managua el pasado 25 de noviembre de 2017. LA PRENSA/Archivo

Elea Valle clama por atención médica y apoyo económico

Con dos hijos y su esposo asesinados por el Ejército, Valle migró a Costa Rica en busca de refugio. Hoy atraviesa situaciones económicas y de salud complicadas

Elea Valle, la campesina que lleva más de cinco años clamando justicia por el asesinato de dos de sus hijos y su esposo, en la comunidad San Pablo XXII, en La Cruz de Río Grande, jurisdicción de la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS), a manos del Ejército, se encuentra mal de salud y pide apoyo para ser atendida por un especialista.

Tras el crimen, Valle quedó sola a cargo de sus otros tres hijos. El menor de ellos sufre discapacidad y el cuadro de pobreza ha empeorado para la familia, porque no tiene empleo. Tuvo que dejar su casa por miedo a represalias. Actualmente están refugiados en Costa Rica.

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«A mí me asesinaron a mi familia, a mi esposo, a la niña de 16 años, al niño de 12 años, en Nicaragua, los criminales asesinos. Todo eso ha venido causando muchas complicaciones en mi salud, me cayó depresión de todo eso que le hicieron a mi familia», expresó este martes a LA PRENSA.

Con la voz cada vez más quebrantada dijo que «me quitaron a la mitad de mi vida, eso es un dolor grave, es inolvidable, no me los entregaron, no los pude enterrar, eso a mí me duele en lo profundo de mi corazón. Tengo muchas enfermedades por ese dolor que mantengo, esa herida que tengo porque no tengo el amor de esa familia que tenía y me la quitaron».

Yojeisel Elízabeth Pérez Valle, de 16 años de edad, y su hermano Francisco Alexander, de 12, muertos a manos del Ejército de Nicaragua. LA PRENSA/ REPRODUCCIÓN

Lo que ella solicita, principalmente, es que la lleven a una clínica para que le hagan estudios y saber exactamente lo que tiene porque afirma que se siente «muy enferma».

La situación económica para Valle, que tiene que cuidar de sus hijos sola, es complicada. Tiene que pagar alquiler y comida, aunque no tiene un trabajo estable se gana la vida limpiando casas o planchando ajeno.

«Económicamente estoy mal, usted sabe lo que se gasta en una casa, alquiler, comida, y no trabajo, a veces me salen cositas, pero no me ajusta, y por eso he dejado la vergüenza y he pedido ayuda a aquellas personas que quieran colaborar y tengan ese buen corazón», agregó.

Pese a sus problemas, su demanda de justicia al Estado de Nicaragua no cesa.

Las personas que quieran apoyar a Valle y su familia pueden contactarla a través del número telefónico (+506) 63844903.

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