Semana Santa, tiempo para meditar II

Titulé este artículo Semana Santa tiempo para meditar II, porque el año pasado para esta misma fecha escribí un artículo con el mismo título. En esa ocasión la Semana Santa se celebró del 10 al 16 de abril, para esta fecha, todos los católicos del mundo celebramos la Semana Santa o Semana Mayor.

Explicaba en esa ocasión que, aunque la conmemoración de la Semana Santa data del siglo II, sus orígenes están relacionados con la Pascua Judía, durante cuya celebración Jesús padeció su Pasión y su muerte en la cruz, y resucitó al tercer día. La Semana Santa nace en el segundo siglo de la era cristiana con la conmemoración del triduo sagrado de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, pero solo 300 años después se destinó un día especial para recordar el memorable acontecimiento de la Última Cena de Jesús con sus discípulos.

Ya en el siglo IV se había destinado el día viernes de la Semana Santa para evocar la crucifixión del Señor, y pasados los años empezó a realizarse el viacrucis los Viernes Santos. “En los primeros siglos del cristianismo, esta era una cuestión polémica que generaba disputas entre la Iglesia de Alejandría y la de Roma. Se acordó que la primera calcularía las fechas y comunicaría el resultado a la segunda, responsable de anunciarlas a toda la cristiandad”.

 He hecho este relato el cual recopilé de varios escritos sobre el tema, con la intención de que en Nicaragua aprovechemos estas fiestas sagradas para meditar sobre nuestra vida personal y nuestra vida en sociedad. Lo expreso con la mejor intención, pues considero que es un excelente momento para poner nuestro grano de arena para enrumbar con buen tino este pequeño pedazo de tierra que llamamos patria.

Cuando hablo de meditar, lo digo para todos, gobernantes y gobernados, profesionales, obreros hacendados, campesinos. En fin, que meditemos sobre dónde estamos y para donde queremos conducir el futuro de Nicaragua. Personalmente me he prometido dejar atrás la política del odio y del diente por diente y ojo por ojo, y creo que la celebración de la Semana Santa es un buen momento para retomar y meditar el tema.

 No es necesario ser adivino para vislumbrar que una vez que el mundo resuelva el problema causado por la invasión rusa a Ucrania, las potencias mundiales pondrán sus ojos en el mundo occidental y allí estamos nosotros. De nosotros depende arreglar la casa de acuerdo con nuestros mejores intereses, pero para que eso suceda como dije antes tenemos que deponer posiciones todos y cuando digo todos es todos, los de adentro los de afuera, los de en medio, en especial los que aspiramos a seguir viviendo en este país, que como lo cantó Rubén Darío es pequeño, pero nosotros lo soñamos grande.

No hace mucho en uno de mis escritos anteriores aseguré que la única manera de que nuestra Nicaragua y nosotros —léase el pueblo— ganáramos, era si y solo si no hubiera vencedores ni vencidos sobre las controversias que nos afligen. Pues cualquier grupo que se imponga sobre el otro, Nicaragua habrá perdido una vez más.

Somos desde hace más de un siglo, una sociedad enferma, polarizada. Hoy tenemos la oportunidad de dejar atrás esos odios enfermizos que solo atrasos nos han provocado, reflexionemos en esta Semana Santa y no olvidemos que otros países como Alemania, Estados Unidos, España entre otros, tuvieron grandes enfrentamientos en sus sociedades y hoy son ejemplo de desarrollo y democracia.

Termino recomendándoles prudencia al manejar, al vacacionar los que lo hagan, pero especialmente los invito a meditar sobre qué hacer para legarle a nuestros hijos y nietos una Nicaragua en donde puedan crecer y desarrollarse en paz según sus posibilidades.

El autor es comentarista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia nicaragüense

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