Cada uno de los jugadores de la Universidad de Miami estaban cabizbajo. La mayoría sentados al lado de su vestidor personal. El sonido del silencio reinaba en la habitación. Las pocas conversaciones eran murmullos como si los jugadores estuvieran aprendiendo a digerir la derrota. Así estaba Norchad Omier, el mejor jugador de baloncesto de Nicaragua que logró estacionarse en la Final Four con Miami, siendo uno de los cuatro equipos más importantes a nivel universitario de Estados Unidos.
Omier está triste por haber perdido contra Connecticut. Señala que no se ejecutó bien el plan y le da el mérito completo a su rival. “Solo fue un camino muy largo, lo disfrutamos, nos quedamos cortos porque a nadie le gusta perder si llegas hasta aquí y estoy muy orgulloso con todos mis compañeros, las personas que nos apoyaros y con todos los nicaragüenses, me siento agradecido”, apuntó Omier.
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Omier pasó de jugar en el Watsco Center que alberga hasta 8 mil personas a tener el estruendo de un público de 60 mil o más. “Es una experiencia bonita, trabajamos duro para llegar a este punto y venir y experimentarlo y como compañeros hicimos cosas que nunca imaginé, la gente pensaba que no llegaríamos aquí y lo logramos. Siempre que toco la cancha intento ser la mejor versión de mí porque siempre me están viendo y quiero dar la mejor versión. Fue una semana muy loca con mucha exposición mediática, pero estoy agradecido con todo”, explicó el costeño.
Sobre el juego indicó: “Queda aprender de lo que hicimos mal, ellos jugaron muy buen baloncesto y ejecutaron muy bien su plan. Esta ha sido la temporada mas larga de mi vida y toca descansar para luego alistarme para la siguiente temporada”. Y finalizó enviándole un mensaje a todos los nicaragüenses: “Le quiero dar las gracias a todos los nicaragüenses por su apoyo, los aprecio muchos”.