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Ariagner Smith, de 24 años. LA PRENSA/ CORTESÍA

¡A la Copa Oro y Liga A! Nicaragua cumple en Trinidad y Tobago

La Azul y Blanco quedó líder del grupo C de la Liga B de Naciones para ascender a la Liga A de la Concacaf donde se encuentran las mejores selecciones, clasificar a la Copa Oro 2023 y buscar uno de los seis boletos a la Copa América 2024

Nicaragua se planteó con inteligencia de principio a fin y reajustó su esquema a tiempo en la segunda parte para volver a trascender futbolísticamente. Contra todo pronóstico, la Azul y Blanco dominó a la favorita, Trinidad y Tobago — ganó 2-1 en Managua en junio de 2022 y empató 1-1 en la isla Tobago este lunes por la noche— para escribir otra página de su historia, quizás la más importante, al superar a un adversario superior por jerarquía, terminar líder del grupo C de la Liga B de Naciones para ascender a la Liga A de la Concacaf, donde se encuentran las mejores selecciones, clasificar a la Copa Oro 2023 y soñar con uno de los seis boletos a la Copa América 2024.

La Azul y Blanco vuelve a la Copa Oro por cuarta vez en su historia, tras las clasificaciones conseguidas en 2019, 2017 y 2009. Ninguna de las anteriores se compara con la actual por las circunstancias y la forma en la que logró esta. A diferencia de las otras, se llevó un doble premio adicional porque a partir de la próxima edición de la Liga de Naciones estará con la élite de la región y soñará en alcanzar la quimera de meterse a la Copa América que en su edición 2024 tendrá a seis selecciones de la Concacaf que se calificarán a través de la Liga A.

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En el hombre a hombre, Trinidad y Tobago sacó ventaja siempre por su estatura y físico. Siempre buscaron el mano a mano porque tenían la oportunidad de marcar diferencia y cuando unieron sus condiciones naturales con su calidad técnica penetraron con facilidad el área nicaragüense. Rundell Winchester le robó la espalda a Josué Quijano y su velocidad le permitió centrar sin oposición.  Michael Poon-angeron (13) anticipó pero su remate salió desviado. 

Nicaragua estaba dormida. Le costaba salir desde atrás porque nadie se conectaba entre líneas. Los traslados del balón desde su propia área eran defectuosos muchas veces y en otras no había el receptor en el medio campo para hacer crecer la jugada. La mejor conexión sucedió casi a la media hora de juego y terminó en gol. La defensa salió bien, Juan Barrera y Matías Belli ganaron el balón en el medio campo y se combinaron para proyectar la jugada hasta el área. El rechace lo recogió Kevin Serapio y abrió para el desborde de Josué Quijano, quien sacó un centro preciso a la cabeza de Ariagner Smith (26).  

El gol no cambió la dinámica del juego y ambas selecciones mantuvieron su idea inicial: Trinidad y Tobago atacaba con pocas ideas y Nicaragua aguantaba priorizando el orden. La ventaja en el marcador estaba de su parte y debían mantenerse como estaba diseñado el plan de juego. La estrategia exigía máxima concentración para evitar errores infantiles como el de Oscar Acevedo que permitió el empate 1-1. El lateral lanzó dos patadas temerarias sobre Joevin Jones y Ryan Telfer. El árbitro decretó el penalti y Jones (42) lo cobró con potencia pegado al paral.    

Marvin Fletes (47) estuvo a un centímetro de conseguir el gol del partido despegando el complemento. El cobro de tiro libre de Byron Bonilla se desvió en el camino, el central había superado la línea del balón y remató de escorpión — parte trasera del pie— estrellando el esférico en el paral. Nicaragua estaba más inclinada a la ofensiva, dispuesta a arriesgar más y restarle protagonismo al rival. Bonilla ingresó como agente de desequilibrio y marcó diferencias algunas veces, sin embargo ninguna fue determinante en el área donde Jaime Moreno (71) falló en un mano a mano la mejor oportunidad de la segunda mitad.

La Azul y Blanco aguantó con gallardía y orden las embestidas de Trinidad y Tobago, trabajó con inteligencia los minutos finales a pesar del susto provocado por Marcus Joseph (90+5), quien enmudeció a todo Nicaragua, pero el árbitro anuló el gol por controlar el balón con la mano y el alma volvió al cuerpo porque la Selección Nacional volvió a brillar con intensidad en la Concacaf — como lo hizo entre el 2015 y 2019 con Henry Duarte—, pasando por encima de un adversario superior y mundialista en Alemania 2006 para codearse con las mejores del área durante un año.

Deportes Azul y Blanco Selección Nicaragüense de Futbol archivo

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