El periodista irlandés Peter Murtagh contó su experiencia en Nicaragua con funcionarios de Migración y agentes policiales, en una columna del periódico The Irish Time.
«A los funcionarios nicaragüenses no les gustan los periodistas. O, para ponerlo de manera más neutral, un periodista que se presenta en la frontera parece ponerlos nerviosos», aseguró el periodista sobre el dilema que vivió a su ingreso a Nicaragua por la frontera terrestre de Peñas Blancas.
Según relató el periodista, tuvo que esperar una hora y media para que los funcionarios de Migración pudieran sellarle su pasaporte y permitirle el ingreso al país después de ser interrogado sobre los motivos de su viaje en Nicaragua, sobre su carrera como periodista y dónde se alojaría. «Yo andaba día a día y yendo a donde me llevaba el viaje», fue la respuesta que les dio el irlandés.
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Después se enfrentó a las trabas que le pusieron funcionarios de la Aduana para emitirle el permiso del ingreso de la motocicleta con la que viaja. Le solicitaron la fotocopia del documento de registro de su motocicleta y una fotocopia de la licencia de conducir, por lo que tuvo que buscar un lugar donde ofrecieran el servicio y poder entregarle los documentos al funcionario.
A pesar de la experiencia que tuvo el periodista a su ingreso por la frontera, asegura que en su primer recorrido por la carretera pudo apreciar una imagen pintoresca del país. «Yo ya estaba pensando: bueno, digan lo que digan de Nicaragua, todo esto es bastante agradable», describe en su relato.
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Multado con 20 dólares
Había recorrido tan solo diez kilómetros cuando dos agentes de la Policía, junto a un paramilitar que portaba un rifle, lo detuvieron.
Después de haber entregado su documentación, los agentes no le devolvieron su licencia y le informaron que había cometido una infracción. «Dijo que había habido una infracción y que me iba a dar una multa y me iba a retener la licencia», asegura el periodista.
A pesar de amenazarlo con retener su licencia, los agentes le dijeron que podía pagar la multa ahí mismo: 20 dólares.
El periodista contó que el oficial que le recibió el dinero intentaba ocultarle a la gente que transitaba por el lugar que él estaba contando el dinero.
Media hora después, el irlandés fue retenido nuevamente por una patrulla y, según los agentes, «había cometido una nueva infracción».
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«Por extraño que parezca, yo era el único señalado de una larga fila de vehículos, todos avanzando a la misma velocidad, que era de 80 kilómetros por hora», describe el reportero.
Cuenta que esta vez no le pidieron dinero, pero pudo relatar su experiencia anterior a uno de los agentes policiales que hablaba inglés. «Le conté a Mike sobre el encuentro anterior y su resultado. Le pregunté si esto era lo que tenía que esperar en Nicaragua (…) Mike, que sonaba como un tipo muy decente, estaba molesto por esta sugerencia», agrega.
Aquí puede leer el relato completo del periodista irlandés
En medio de la conversación con los agentes, el periodista aseguró que le impusieron una multa y le quitaron su licencia de conducir. Le indicaron que tendría que pagar la misma en un banco y después retirar su licencia en Managua.
«La policía de Nicaragua me parecía una pandilla de sinvergüenzas uniformados. Le devolví el teléfono al policía», le respondió el periodista al agente y le indicó que saldría del país antes de la fecha que le indicaban.
Por suerte, los agentes le entregaron su licencia y pudo ir a descansar a un hotel.