Creo que el Clásico Mundial no solo fue para los jugadores de Nicaragua un sueño, sino también para los fanáticos que asistieron al Marlins Park, los periodistas que cubrimos el evento y los millones de aficionados pendientes desde sus hogares. Conversé con casi todos los jugadores desde el primer partido de fogueo contra los Mets hasta el último juego del evento contra Venezuela y, había un mismo sentimiento: “no queremos salir de aquí”.
La primera vez que entrevisté a JC Ramírez en Port St. Lucie me dijo que el Clásico sería un antes y un después para el beisbol nicaragüense y tenía toda la razón, porque una vez que se pisa estos escenarios y se convive con jugadores de Grandes Ligas el chip de un jugador amateur como es el caso de la mayoría de pinoleros, cambia. Y se entiende el por qué países como Panamá, Colombia, Venezuela, República Dominicana, México y Puerto Rico no les interesa más los Juegos Centroamericanos y del Caribe y hasta los Juegos Panamericanos, debido a que el Clásico lo es todo.
También hubo coincidencia total en que el fogueo de Nicaragua fue mediocre. “Hay que prepararnos mejor con fogueos exigente”, me confesó Cheslor Cuthbert. “Si tuviéramos enfrentando a lanzadores encima de las 90 millas todo el tiempo, batearía mejor”, me explicó Norlando Valle. “Nos falta mucho”, indicó Jonathan Loáisiga. Aunque la participación de Nicaragua fue muy positiva por la forma en la cual se peleó cada encuentro, Feniba no debe repetir los mismos errores y dejar todo para último momento. Se debe hacer un plan de tres años que es el tiempo restante para el siguiente Clásico (2026) y trabajar con los jugadores que estarán disponible para ese evento.
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De ahora en adelante la Feniba y cada jugador deberá tener como meta jugar un Clásico Mundial de Beisbol y empezar a enviar a jóvenes seleccionados que se puedan desarrollar durante tres años en los torneos venideros con la Selección Nacional. Olvidemos las medallas en los Juegos Centroamericanos, Centroamericanos y del Caribe, e incluso en Panamericanos, que todos esos escalones sirvan de fogueo para que los jóvenes que estarán disponible para 2026 lleguen en mejor condición física y mejor ejecución de bateo contra pícheres de alta velocidad.
Si dejamos pasar este boom del beisbol será un error histórico de la Feniba. En sus manos está marcar la diferencia y sacrificar todo por el siguiente Clásico Mundial de beisbol. ¡Urge un plan, pero ya!