El pasado seis de marzo, LA PRENSA publicó un extenso artículo titulado “Qué queda del legado de Hugo Chávez a diez años de su muerte y cuanto ha mantenido Nicolás Maduro”. Antes de continuar, deseo aclarar que decidí escribir este artículo enfocándome desde el punto de vista histórico, dejando las apreciaciones políticas a mis apreciados lectores y amigos.
Todavía recuerdo el golpe de Estado fallido que lideró Chávez contra Carlos Andrés Pérez siendo capitán del ejército venezolano, fracaso que le costó una condena de dos años de cárcel. De la cual salió por un indulto del presidente Rafael Pérez. Al salir se involucró de lleno en la política venezolana creando la agrupación de tendencia izquierdista conocida como la Quinta República, que lo llevó al poder por primera vez en 1999. Luego se reelegiría dos veces más, logrando mantenerse en la silla presidencial hasta el 2013.
Durante su segundo mandato convocó un referéndum revocatorio presidencial celebrado el 15 de agosto del 2004 para decidir su permanencia en la presidencia el cual ganó ampliamente (59 por ciento). Ya afectado en su salud Hugo Chávez logra su cuarto periodo presidencial que comenzaría en enero de 2013, pero en esa ocasión no logró asumir la banda presidencial por lo que se delegó a Nicolás Maduro cumplir con las responsabilidades como su vicepresidente, situación que se mantendría por unos pocos meses hasta su fallecimiento el 5 marzo de ese mismo año.
Se pueden decir muchas cosas de Hugo Chávez, lo que no se puede hacer es ignorar su paso por este mundo. Y no lo digo yo. La revista estadounidense Time lo reconoció como una de las personas (gobernantes) más influyentes durante dos años consecutivos: 2005 y 2006. En 2005 la revista colombiana Semana lo eligió como el hombre del año y lo señaló como un fenómeno político del continente.
Su ilusión de ver una izquierda latinoamericana arrebatándole el liderazgo político a la derecha, léase Estados Unidos, lo llevo a crear el Alba (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe) alianza política, económica y social en defensa de la independencia, la autodeterminación y la identidad de los pueblos. Nace el 14 de diciembre de 2004 por un acuerdo firmado entre Venezuela y Cuba, como forma de integración y unión de América Latina y el Caribe.
Por lo menos esa fue la intención que le dio vida. En su mejor momento llegó a tener nueve países miembros. Bajo ese paraguas varios fueron los países que aliviaron sus compromisos económicos con el apoyo de Venezuela, entre los más beneficiados se cuentan Cuba, Argentina y Bolivia. Se calcula que, durante las presidencias de Hugo Chávez, este repartió más de 53,000 millones de dólares a los países amigos de su revolución.
Qué se pudo haber hecho con semejante cantidad de millones en Venezuela, solo Dios sabe, la verdad es que Hugo Chávez tenía un sueño y una montaña de dólares para lograrlo. Recuerdo sus palabras cuando ya era del dominio público su enfermedad. En esa ocasión ante un altar dijo: Dios, dame vida, no me importa la calidad de vida, pero quiero vida, todavía me quedan cosas por hacer. Desgraciadamente para él, Dios se lo llevó el 5 de marzo de 2013. Aunque todavía hay discusiones sobre el lugar y la fecha de su deceso, la verdad es que no logró asumir su cuarto mandato que culminaría en el 2019.
Ahora permítanme abordar el tema qué ha quedado del legado de Hugo Chávez a diez años de su muerte. Trataré de hacerlo con el mismo cuidado que tengo cuando voy a comer pescado. Comenzaré diciendo que la izquierda que existía en la época de Chávez, no parece ser la izquierda de hoy. Su heredero político a pesar de que heredó su mano dura, no tiene ni el carisma ni la preeminencia que tenía el difunto Chávez sobre los presidentes de las Américas, no olvidemos que uno de los objetivos del ALBA, era disputarle la hegemonía económica al ALCA.
La interrogante que les dejo es: ¿tenía razón Hugo Chávez en pedirle más vida a Dios? Yo creo que sí. Nos guste o no, no se podrá escribir la historia sobre la primera década del siglo 21 de Latinoamérica sin mencionarlo.
El autor es comentarista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.