Fray Damián Muratori ya se encuentra en manos de la justicia italiana. La Policía Estatal de ese país arrestó este miércoles al religioso, de 79 años, para que responda a la condena de cuatro años y seis meses por el delito de agresión sexual agravada en contra de una mujer.
La llegada del sacerdote a su país de origen fue tras la expulsión de Nicaragua por orden del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Muratori tenía varios años de vivir en el país centroamericano, y era el encargado del Santuario Franciscano El Tepeyac, en San Rafael del Norte, municipio de Jinotega. En los últimos años Muratori fue crítico y denunció la situación sociopolítica del país, recientemente se pronunció sobre el encarcelamiento y condena ilegal contra Monseñor Rolando Álvarez.
La feligresía de Muratori aún no asimila su expulsión inmediata de Nicaragua y mucho menos la condena que tiene por violencia sexual; sobre todo por la admiración y el respeto al su entonces líder religioso. Hasta hace tres días, había consenso en que la comunidad de San Rafael del Norte desconocía el caso.
«Es admirable su trabajo en esa ciudad, incansable, hombre de visión futurista, de loable trabajo humanitario. La acusación la desconocíamos, hasta hace pocos días que las noticias estallaron en la cara de nosotros», dijo un religioso nicaragüense a LA PRENSA.

En un escueto comunicado —emitido el 14 de febrero—, el Ministerio de Gobernación de Nicaragua señaló que «Muratori es buscado en Italia por el delito de violencia sexual, y fue condenado a la pena de cuatro años y seis meses de cárcel, en la ciudad de Perugia, Italia, en noviembre de 2019».
La dictadura orteguista no brindó más detalles del caso, pero aseguró que la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) de Italia lo «solicitó», por lo que fue entregado de forma expedita. LA PRENSA rastreó en el portal de la Interpol a las “Personas Buscadas”, por si había orden de búsqueda o captura contra fray Muratori, pero no apareció su nombre ni nada en su contra.
LA PRENSA consultó al Definidor Provincial de frailes en Nicaragua, fray Juan Carlos Treminio Vallejos, sobre la acusación contra Muratori, pero solo se limitó a contestar que estaban «extrañados» con la noticia. «Sabemos lo que ustedes han publicado», declaró.
Esta redacción también envió consultas a la Provincia Franciscana Nuestra Señora de Guadalupe, en Guatemala, encargada de los frailes a nivel centroamericano; y al presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Monseñor Carlos Herrera, pero al cierre de este artículo no respondieron.
La respuesta oficial de la Provincia Franciscana Nuestra Señora de Guadalupe, a la que pertenece Damián Muratori, se divulgó recién la mañana de este viernes 17 de febrero: «Queremos compartir con ustedes, con mucho pesar y tristeza lo que ha sucedido con nuestro hermano Fr. Damián Muratori, quien ha sido requerido por las autoridades de la república de Italia, debido a un proceso legal».

En la carta, firmada por el Ministro Provincial, fray Luis Saldaña Guerra, se lee «una disculpa para todas las personas afectadas por la situación, nos comprometemos con la búsqueda de la verdad y asumir con humildad lo que las autoridades notifiquen en su momento».
La acusación
Aunque la acusación contra el sacerdote italiano fue una sorpresa para los nicaragüenses, medios italianos reportaron el caso en noviembre de 2019, tras la denuncia pública de la víctima.
Según el medio Corriere dell’Umbria, el abuso se dio en contra de una joven el 9 de mayo de 2009, durante una misión religiosa en Guatemala. La denunciante afirmó que fue abusada por Muratori en tres ocasiones: en un auto, durante una cena y en una oficina.
«Ella y el clérigo estaban juntos en el auto, sentados atrás, cuando él la tocó. Dijo (la víctima) que pensó que estaba bromeando. Luego, una vez de vuelta en su oficina, trató de besarla, metiendo las manos en su blusa para desabrocharle el sujetador. La mujer había huido a pie. Por la noche, se había visto obligada a asistir a una cena y se había encontrado sentada junto a los religiosos. El hombre, desde debajo de la mesa, primero había puesto su mano entre sus piernas y luego trató de obligarla a hacer lo mismo», dicta el reporte de Corriere dell’Umbria.
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Otro medio italiano, il Messaggero, obtuvo las declaraciones de la víctima, en las que señala que en una de las ocasiones a solas con el sacerdote, ella quiso alejarse, pero «él me agarró del cuello y dijo ‘yo te quiero'».

De hecho, la orden de arresto emitida por la Fiscalía italiana este 16 de febrero, a la que tuvo acceso LA PRENSA, señala que la víctima, de origen italiano, en ese entonces tenía 29 años y que fue ayudada por Muratori a encontrar alojamiento, pero «en varias ocasiones, con violencia, la había obligado a realizar actos sexuales, manoseándola y haciéndole tocar sus partes íntimas a su vez».
Coartaron a víctima
Corriere dell’Umbria también señala que la denunciante reportó, por medio de correo electrónico, lo sucedido ante el sacerdote responsable de la misión en Guatemala, pero este le respondió que le escribiría al padre Muratori y que «se necesitaba un poco de diplomacia».
El sacerdote responsable envió un segundo correo electrónico a la víctima, diciéndole: «Si no hay cosas más serias que las que me escribiste, intenta cerrar todo para volver como antes, de lo contrario, será difícil avanzar, no es conveniente tener colaboradores enemigos».
El medio italiano reportó que el mismo Muratori le pidió a la víctima que desistiera de denunciar.

En tanto, il Messaggero afirmó que la Policía judicial envió «una información» al Poder Judicial de Italia, señalando que «la figura y la posición que ocupa el fraile en Guatemala debe considerarse relevante para los nativos, que creen que el fraile es un hombre poderoso, tanto que casi es venerado. No hay duda de pensar que tal consideración genera un ambiente cómplice, conspirativo e impredecible».
Fray Treminio aseguró que en ningún momento recibieron ninguna notificación sobre ese proceso judicial contra Muratori.
Estadía en Guatemala
Muratori llegó a Nicaragua en 1976, según declaraciones de él en entrevistas anteriores a este Diario, y hasta mayo de 2021 el religioso mantenía su residencia en el país, cuando la dictadura orteguista, a través de la Dirección General de Migración y Extranjería, le canceló ese estatus migratorio.
Aunque el sacerdote no mencionó que se mantuvo fuera de Nicaragua por varios años, se confirmó que Muratori vivió en Guatemala de 2002 a 2012, donde estuvo en el Santuario del Santo Hermano Pedro de Betancur.
En ese periodo, fray Muratori colaboró en varios libros publicados en ese país centroamericano. Uno de estos fue El Tesoro de El Calvario: Patrimonio de la Antigua Guatemala, según lo muestra el portal de la Universidad Francisco Marroquín.
También fue parte de la obra Escritos del beato hermano Pedro de San José Betancur (2001); y El hermano Pedro de San José Betancur, biografía ilustrada (2002).
A su regreso a Nicaragua, Muratori trabajó en San Rafael del Norte, municipio de Jinotega, donde hasta este 14 de febrero fungió como encargado del Santuario Franciscano El Tepeyac.