En las últimas horas del 2022 y las primeras del 2023, se produjeron una serie de acontecimientos que fueron noticia tan pronto se originaron. Al momento de escribir este artículo (5 de enero) el presidente Joe Biden anunciaba el cierre de fronteras para los migrantes nicaragüenses, al mismo tiempo que les abría la posibilidad de una “inmigración ordenada” solicitada desde Nicaragua. Hablo de aceptar hasta diez mil inmigrantes por mes los que entrarían al país (EE. UU.) con un permiso de estadía de dos años. Pago por ver cómo van a manejarlo.
Pero volviendo a los acontecimientos que se han sucedido en Nicaragua en los últimos días, considero que fue una buena noticia que a los reos que se encuentran en la cárcel conocida como el Chipote recientemente se les proveyó de colchonetas, frazadas y pudieron tener la visita de sus familiares el 24 de diciembre (se dice que hasta cenaron con ellos) y se les permitió videollamadas para que se comunicaran con sus seres queridos que se encuentran lejos. Quien quiera que haya sido el que ordenó esa disposición, considero que esa acción además de humanitaria podría presagiar un cambio significativo y por lo tanto positivo.
Otra noticia que considero de mucha importancia, fue la que conocimos por medio del Diario LA PRENSA el jueves 5 de enero, en que nos anunciaba la posibilidad de un diálogo del Gobierno con algunos personeros de la comunidad internacional. Esta noticia inesperada y esperanzadora va a requerir de la madurez de todos los involucrados especialmente de la oposición.
Trataré de abordar este espinoso tema aun a riesgo de meterme en la pata de los caballos. Digo esto porque para algunos respetables miembros de la oposición que hace rato pusieron pies en polvorosa, como se dice popularmente, constantemente hablan y proponen acciones de todo tipo, algunas de ellas jaladas de los pelos, pero en ninguna de ellas se involucran directamente. Por lo tanto, si lo expresado por los diplomáticos a los que hizo referencia LA PRENSA, se lleva a cabo, podríamos estar cerca de encontrar la salida al embrollo en que nos encontramos como sociedad.
Esa es una noticia que mal haríamos en satanizar de entrada, más bien deberíamos estar a la expectativa de sus posibles resultados. Personalmente considero que la comunidad internacional, específicamente la Unión Europea y los Estados Unidos, quieren lo mismo que queremos la gran mayoría de nicaragüenses. No creo que haga falta ser más explícito, por lo tanto, tengo plena confianza en que sería un dialogo positivo para todos.
Si tomamos como ejemplo los avances en esfuerzos parecidos en Venezuela, lo digo para gobierno y gobernados, tendremos forzosamente que concluir en que es más beneficioso para el país un mal arreglo que continuar el pleito. En otras palabras, como decía el difunto René Herrera, exmagistrado del Consejo Supremo Electoral, cuando el que gana no lo gana todo y el que pierde no lo pierde todo, se está más cerca de un buen arreglo. En este caso a riesgo de no ser comprendido por los tremendistas de ambos bandos, considero que Nicaragua merece una oportunidad para que todos sin excepciones de ningún tipo podamos convivir en paz.
Como anécdota puedo comentarles que no hace mucho un amigo me decía que, a los nicas no hay zapato que les quede. Cuando Somoza queríamos cambio, ahora hay quienes no están conformes y me hacía la pregunta: ¿Qué carajo es lo que queremos? Le respondí que tal vez lo que queremos es que todos los nicaragüenses seamos tratados como iguales, sin distinción de ningún tipo. Benito Juárez lo definió de una manera sencilla, pero contundente.
El autor es comentarista político y Directivo Nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.