Entrevista de trabajo en un bar

Desde hace rato sabemos que conseguir un empleo acorde a la profesión de los jóvenes es difícil, y de esto se aprovechan algunos gerentes perversos en complicidad, increíblemente con mujeres de recursos humanos, tal vez bajo amenaza o porque en su oportunidad fueron víctimas de algún abuso atroz que el gerente practica para reclutar personal femenino. Y como ellas lo sufrieron, deben de querer que a las otras también les cueste.

Hace unos días me contaron de una joven profesional desempleada que se dirigió a una empresa de Managua para una entrevista de trabajo. Se encontraban tres candidatas para el puesto profesional, como es de suponer la entrevistó la encargada de recursos humanos de esa empresa, las hizo llenar un formulario y que esperaran sentadas.

 Cuando la mujer de recursos humanos regresó, se dirigió a una de las jóvenes diciéndole que ella era la candidata idónea, que el sueldo era de nueve mil córdobas. Agregó que esto podría cambiar porque para finalizar el trato tendría que ir a una cita de trabajo con el gerente de la empresa, en un bar, a las cinco de la tarde. Le dijo que la empresa le daría transporte y, dependiendo de esa reunión, el sueldo podría llegar a doce mil córdobas, más vehículo asignado.

La joven profesional le dijo que no a la mujer y salió de ese lugar, quedando las otras dos jóvenes y por supuesto se desconoce en qué  situación quedaron.

       Es terrible la actitud de ese pervertido gerente, pero más aún la complicidad de la mujer de recursos humanos, que, sin duda, para brindar esa orientación debe de recibir algún premio, posiblemente por haber acudido a la cita con el gerente de la empresa después de las cinco de la tarde en un bar, donde negoció sueldo y carro, porque de lo contrario como explicar esa actitud bochornosa y abusiva de complicidad con un gerente.

Se podrá argumentar que si la cita no se dio no se conoce qué habría manifestado el gerente, sin embargo, las entrevistas de trabajo no tienen por qué realizarse en un lugar de venta de licor, ni mucho menos aprovecharse de la situación desventajosa de tantas mujeres desempleadas, ya que solo el hecho de citar en ese lugar y hora, más la forma de negociar sueldo y prebendas, hace pensar a la solicitante de empleo que debe ir preparada para cualquier propuesta que se le ocurra realizarle el gerente. Debo suponer que con solo llegar al lugar señalado es porque la mujer tiene necesidad de trabajar y no porque quiera otra cosa, pero, ¿quién iría a esas entrevistas?

Sobre este caso, quizás no sea el único, existirán otros modus operandi, pero las mujeres que son víctimas de esas “ofertas de trabajo”, no se atreven a denunciar por vergüenza y de esta manera los abusos quedan impunes. No he conocido ninguna noticia sobre algo parecido, lo que significa que no existe denuncia.

El autor es comentarista político.

Opinión abuso bares jefes Recursos Humanos archivo
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