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han pasado desde el arresto de nuestro gerente Juan Lorenzo Holmann, y la toma de las instalaciones. Nuestra Redacción está hoy en el exilio. ¿Vas a permitir que la dictadura se salga con la suya?

Las lecciones de los casos Jalapa y Chino Enoc

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Chino Enoc

Hasta hace unos meses, el Chino Enoc aseguraba que los presos del Chipote bien presos estaban. Que se les había respetado sus garantías procesales. Que la rebelión de 2018 fue un plan preparado por Estados Unidos y ejecutado por el MRS. Llamaba “traidores” a los del MRS. Y exponía en su propio ejemplo, la libertad para disentir que hay en Nicaragua. Ahí estaba él, criticando en libertad y frontalmente a la poderosa Rosario Murillo. Mírenme, decía. Hasta que le tocó turno.

Chipote

Tal como se pronosticó tantas veces, la cárcel el Chipote se está llenando de opositores, gente “no me meto en nada”, sandinistas adversos a Daniel Ortega y sandinistas afines a Ortega y hasta paramilitares del régimen. Cada vez se necesitan menos razones para dar con sus huesos en esa cárcel ante el irracional comportamiento de una dictadura fuera de control, que cree que solo reprimiendo puede mantenerse en pie.

Novelas

El Chino Enoc está ahora en la cárcel tragándose sus propias palabras. Ya se enteró de que no hay debido proceso en Nicaragua. No es cierto que quienes se oponen a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo son parte de un plan imperial estadounidense que pretende apropiarse de Nicaragua. Supo en carne propia que la policía, su policía, planta pruebas incriminatorias, a menudo inverosímiles por la disparada forma en que las plantan. Que la verdad oficial es mentira. Y que ahora mismo muchos de sus compañeros están condenándolo por la novela que le armaron, tal como él condenaba hasta hace unos meses a los presos políticos con las novelas que les armaban y él alegremente repetía.

Caso Jalapa

Otro caso: Jalapa. El caso Jalapa debería hacer reflexionar a los simpatizantes del régimen sobre el monstruo que sostienen. El exalcalde de Jalapa, sandinista de vieja data, Humberto Pérez y otros 10 seguidores fueron detenidos y enviados al Chipote por reclamar a la línea oficial de su partido. La misma receta. O sea, en Nicaragua basta contradecir a Ortega o a Murillo para pasar a ser “peón del imperio”. Y, desde esa posición, recibir el castigo reservado para los traidores. Una cosa de locura.

Boomerang

Los ejemplos del Chino Enoc y del caso Jalapa, podría mencionar 20 casos más, deberían ser suficientes para entender que la narrativa que justifica la represión, los muertos y los presos en Nicaragua, es palabrerío vacío para cubrir los delirios de grandeza de dos ancianos que han perdido los papeles. Esa narrativa es un boomerang para quienes la pregonan. Quienes hoy justifican los desmanes del régimen por una guerra contra el imperio norteamericano o con aquel manido cuento de la lluvia de dólares de la CIA, sepan que mañana estarán en el Chipote sorprendidos al verse acusados de esos mismos delitos.

Justicia

A mí me da cierta tristeza cuando escucho a opositores alegar que gente como el Chino Enoc o Humberto Pérez están bien presos por el paramilitarismo o la corrupción que se les achacan. ¡Es que ese no es el punto! El asunto es que ellos no están presos ni procesados por paramilitares, por asesinatos o corrupción, sino por contradecir al régimen. No se trata de decir acá que el Chino Enoc ni Humberto Pérez sean inocentes. Se trata de establecer que ningún nicaragüense debería tomar como justicia los abusos de Ortega y Murillo.

Línea común

¿Qué tienen en común José Adán Aguerri y Dora María Téllez? Aguerri fustigaba al MRS de Téllez y Téllez fustigaba al Cosep de Aguerri. ¿Se acuerdan? ¿Qué tienen en común el Chino Enoc y Lesther Alemán? El Chino Enoc reconoció en una entrevista con LA PRENSA que anduvo con una escopeta desmontando lo que él llama, o llamaba, “golpe de Estado” que eran las protestas en que participaba Alemán. Y así, si nos ponemos a revisar preso por preso en el Chipote veremos que lo único en común que tienen todos es que están presos por los abusos del régimen. Y eso debería ser una gran lección.

Lección

La lección es que la dictadura es un problema de todos. Incluso de aquellos que la formaron. Esto dejó hace mucho de ser un asunto de ideologías, si es que alguna vez lo fue. No hay que menospreciar el malestar y el miedo que hay dentro de las mismas filas del régimen, sin que un esfuerzo conjunto para salir del problema signifique renunciar a las diferencias que tenemos unos con otros, ni a la rendición de cuentas en un sistema de verdadera justicia.

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