Revuelo ha causado en las redes sociales, la queja de un cubano que asegura que durante tres meses que vivió en Nicaragua fue más feliz que los dos años que tiene de residir en Estados Unidos, donde los migrantes deben trabajar duro para poder llegar a fin de mes, enviar dinero a sus familiares y donde la administración de Donald Trump ha endurecido las políticas migratorios que afectan principalmente a esa comunidad, venezolanos y nicaragüenses.
Eso sí, en Estados Unidos hay más espacio de libertad y democracia respecto a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo que trata con mano de hierro no solo a los nicaragüenses sino también a los migrantes, a los que en su momento hasta les aplicó cobros ilegales para permitirles alcanzar el sueño americano.
Más de 400 mil cubanos sacaron provecho en 2021 de la decisión de la dictadura de Ortega de dar libre visado a esos ciudadanos en su disputa con Washington, lo que fue visto por estos como una oportunidad para huir de las penurias y el hambre que el también régimen cubano ha impuesto a esa población, carentes de espacios de libertad y una economía quebrada tras cincuenta años de represión.
Pero Lázaro Gómez, como se identifica el cubano en su cuenta de tik tok, asegura que lo engañaron. Radicado en Miami, el hombre comienza el video diciendo que en los tres meses que vivió en Nicaragua, vivió mejor que en Estados Unidos.
Lea además: Tres tipos de créditos que están aprobando con mayor rapidez los bancos de Nicaragua
«Allá me dolía una muela y al momentico me curaban mi muela y ya estaba listo para trabajar. Aquí (en Estados Unidos) todo es un rollo. Aquí ahora mismo quieres comprarte un carro.. yo viene engañado para acá, engañado con todos los cubanos estos, llenos de cadena, llenos de carro, llenos de todo, llenos de deudas, yo no quiero carro nuevo, yo no quiero nada, yo quiero vivir la vida que vivía en Nicaragua», afirma el hombre.
Según el migrante, en Nicaragua, al poco tiempo de arribar al país, montó un puesto de venta. «Y aquí, en Estados Unidos, ¿qué? Deudas en los bancos? Yo no quiero pedirles nada, lo que yo quiero es lograr, lo que pueda lograr con mi sacrificio. Aquí todo es una mentira, yo vivía mejor en Nicaragua, hicieron venir para acá», se queja el cubano.
El hombre asegura que personas en Estados Unidos le mostraban cómo vivían, pero que ahora descubrió que estos viven llenos de deudas.
Lea también: Dictadura mantiene casi congeladas las contrataciones en el Estado. No hay trabajo
Comparado con la situación económica de Cuba, Nicaragua está en mejores condiciones, pero ambas naciones tienen en común que carecen de libertad. Un poco más de 16 millones (que es la población conjunta de ambos países) viven bajo la opresión de dos dictaduras, que persigue, tortura, desaparece y castiga con cárcel a cualquiera que denuncie las atrocidades que ambos régimen cometen contra los derechos humanos y el Estado de derecho.
Además Nicaragua comparada con el resto de Centroamérica, tiene una de las economías más empobrecidas y uno de los ingresos más bajos, con cuyos salarios promedios las familias no pueden cubrir ni el 70 por ciento del costo de la canasta básica.
Casi la mitad de los nicaragüenses sobrevive en el mercado informal, con salarios precarios, carentes de tecnificación, lo que contrasta con las oportunidades laborales que ofrece, por ejemplo, Estados Unidos, donde si bien el costo de la vida es elevado, lo cierto es que hasta un inmigrante sin autorización para trabajar puede colocarse en empleos que le permite no solo sufragar sus gastos más básicos sino también generar recursos extras para enviar a sus familiares en sus países de orígenes, algo que no se consigue con facilidad en Nicaragua.
Además Nicaragua tiene uno de los PIB per cápita más pequeños de Centroamérica, con 2,953 dólares, mientras que otros como Costa Rica se ubica en 19,104 dólares; o el de Honduras, que es de 3,637 dólares. O el de El Salvador con 5,744 dólares.
De hecho, también en los últimos cinco años Nicaragua se convirtió en un fuerte emisor de migrantes hacia Estados Unidos, donde miles han salido del país no solo huyendo del impacto de dos años de recesión económica y de bajos niveles de crecimiento, sino también de la represión gubernamental.