Exiliados nicaragüenses en Costa Rica realizaron este domingo, en las afueras de la Catedral Metropolitana de San José, un plantón en apoyo a los sacerdotes y obispos nicaragüenses que permanecen bajo una feroz persecución del régimen de Daniel Ortega, pero particularmente monseñor Rolando Álvarez, obispo de Matagalpa, quien cumple cuatro días bajo «casa por cárcel».
Los nicaragüenses abogaron por la libertad religiosa en el país y expresaron su solidaridad a monseñor Álvarez al grito de consignas «Rolando, amigo el pueblo está contigo», «Viva la Iglesia católica». También entonaron cantos nicaragüenses como Nicaragua Mía y el Himno Nacional.
También demandaron al papa Francisco salir a la defensa de los obispos y sacerdotes que están siendo perseguidos en el país, como parte de la agudización de la crisis sociopolítica.
En Nicaragua, la Policía del régimen acusó al obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Álvarez, de intentar «organizar grupos violentos» a través de «medios de comunicación», y a su vez, anunció el inicio de un proceso de investigación que conlleva a mantener en sus domicilios a los señalados, incluido el obispo, quien ha sido objeto de asedio policial en la curia episcopal de esa ciudad.
Demandan el cese del hostigamiento
El excarcelado político y exiliado en Costa Rica, Gabriel Putoy dijo que como comunidad católica en comunión con los sacerdotes «nosotros estamos demandando el cese del hostigamiento de la dictadura Ortega-Murillo hacia nuestra iglesia en Nicaragua y a nuestro sacerdote Rolando Álvarez, y la liberación de nuestros dos hermanos que están presos en las cárceles de la dictadura».
Además refirió que es un mensaje claro al régimen para que «sepa que no somos la iglesia del silencio del siglo pasado, se equivocaron, aquí hay una iglesia que lucha».

En esa misma línea, la activista opositora e integrante del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), Ana Quirós manifestó que se congregaron con el objetivo de «unirnos al clamor de libertad, libertad de religión, de expresión, libertad para los sacerdotes pero en especial al obispo Álvarez que está retenido contra su voluntad».